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Rachas
Hay temporadas en la vida en que parece que todo viene rodado y otras en que todo son dificultades. Por ley de probabilidad no es muy lógico, por ejemplo, que coincidan tres viajes en la misma quincena, cuando habitualmente no viajamos, y sin embargo es así. Basta que me quede sola con los niños para que lleguen dos compromisos inesperados, una cita de dentista y unas clases con las que no contábamos. Como soy tan despistada, me agobia muchísimo pensar que seguro se me va a olvidar algo importante.
Tengo la casa llena de notas y cada minuto reservado de ocho a diez de la mañana y de cinco a siete de la tarde por diferentes cuestiones cada día. Entro y salgo del garaje continuamente, parezco un taxista. Y, sin embargo, estoy segura de que cuando pase la racha ya no surgirá nada extra, ni necesitaré estar tan pendiente del reloj, ni tendré que ir y venir todo el día entre el tráfico, con lo mal que lo llevo. Y basta que vayas con prisa para que se haga tarde o haya atasco.
Hay épocas en las que parece que la Tierra ya no gira y no pasa nunca nada. A veces tienen un montón de cosas pendientes dentro de una semana y no te queda más que esperar. Otras veces, no depende de tí, sino que alguien te tiene que llamar o avisar de algo, y eso es bastante desesperante. Lo ideal sería que las cosas vinieran escalonadamente y pudieras hacerlo todo a la perfección, pero eso no ocurre casi nunca.
Los niños se ponen malos cuando tienes el coche en el taller. El teléfono suena seis veces en una hora o no suena. Los amigos se acuerdan de tí todos a la vez. Y, si buscas trabajo, luego te ofrecen dos y tienes que elegir. Será la fatalidad, leyes de Murphy o pura casualidad, el caso es que yo ahora estoy de racha complicada y bastante agobiada. Incluso, leer vuestros enlaces a toda velocidad es ahora más una obligación para mí que un placer, pero espero que no dure mucho. Tengo que hacer un gran esfuerzo para relajarme y escribir también me ayuda.
Deporte y vida

Estaba oyendo la radio. No sé cuál emisora era. Hablaban de los éxitos deportivos de los últimos meses. Dos locutores reflejaban un entusiasmo desmedido. El tercer, que estaba fuera de lugar, intentaba, sin mucho éxito, hacerles ver que no tiene sentido poner tantas emociones en algo tan efímero, como es el éxito. Los que hoy son héroes, pronto volverán a ser personas anónimas en su mayoría. Eso lo saben muy bien algunos deportistas que fueron famosos por un día, una semana o un año. Unos pocos continuarán en los medios porque trabajan en televisión o por sus vidas sentimentales. El resto, tienen que resignarse a volver a la normalidad, aunque puede ser que en el fondo sea mejor para ellos...
Sin embargo, este locutor no estaba hablando únicamente de deporte. Decía que esta vida que llevamos le produce, al mismo tiempo, vértigo, por lo rápido que pasa, y lástima, por ver tantas emociones volcadas en algo que no es importante. Entonces me dí cuenta de que yo siento lo mismo con todas estas celebraciones públicas. Me da lástima pensar que la gente sea capaz de emocionarse hasta las lágrimas por un jugador de futbol o vestirse con los colores de la bandera de España, un día. Porque al día siguiente, su vida vuelve a estar volcada en el éxito personal, en los placeres particulares, y ya no les importa lo más mínimo ni el deporte, ni la sociedad, ni su país.
Las noticias cambian, los protagonistas del día son otras personas y la vida nos pasa sin ser capaces ya de sentir emociones. Sería bonito que pudiéramos tener unos objetivos comunitarios, que realmente hiciéramos algo juntos cada día, o que fuéramos capaces, como en otros países, de sentirnos parte de algo todo el tiempo. Pero sólo nos queda el éxito deportivo. Si hubieran perdido la Eurocopa, ahora se desataría la misma oleada de emociones, pero negativas y críticas. No puede ser que nuestra felicidad dependa de los éxitos ajenos. Hay que vivir la vida de dentro para fuera, no de fuera para dentro. Debemos ser jugadores de nuestro propio partido y no simples espectadores sufrientes o celebrantes.
Nadal y Alonso
El deporte español ha llegado a cumbres que no imaginábamos hace poco, así que parece que ese tema se ha llevado bien. Hay dos ejemplos significativos, dos chicos jóvenes que han tenido un éxito sin precedentes: Nadal y Alonso. Las diferencias saltan a la vista. Todo el mundo sabe que Alonso abandonó la escudería que le había dado su oportunidad de oro para irse con otra que le pagaba más. Después descubrió que no le valoraban lo suficiente, pero ya era tarde. Ha vuelto con los primeros, pero el coche le está dando problemas. Sin embargo, a casi nadie le da lástima, porque, mientras estuvo en la cumbre, se mostró prepotente y ni siquiera supo llevarse bien con sus compañeros.
En el otro extremo, Rafael Nadal, siempre ha sido una persona muy humilde, más bien tímido. No ha dejado tirado a nadie, presume de familia y es muy amigo de su mayor rival, para quien siempre tiene palabras amables. No se le conocen estravagancias ni malos modos. Si me lee algún asturiano, se va a molestar, porque Alonso se convirtió en una especie de símbolo de Asturias. Tengo que admitir que lo que yo no soportaba es que hiciera "el torito" cuando ganaba. Así no es de extrañar que en el extranjero piensen que a todos nos gustan las corridas de toros.
Nadal hace la gracia de morder la copa, que es inofensiva. No ha querido convertirse en bandera o símbolo de nadie, más que su país. Tal vez por eso, tiene menos seguidores forofos, de los que les siguen a todas partes y les hacen ganar dinero en souvenirs. Por eso, es posible que Nadal no se haga tan rico como Alonso. Tal vez su estrella se apague algún día, pero siempre nos quedará un recuerdo agradable de una buena persona. Y es que en la vida, más importante que los éxito que puedas conseguir, en primer lugar hay que poner la impresión que has dejado en los demás, si has contribuído con tu presencia a que este mundo sea un sitio un poco mejor, más amable, o si solamente has velado por tus propios intereses. Ya se sabe que el tiempo suele poner a cada uno en su sitio.
Carpe diem

Cosecha el día, es decir, vive el presente. Es el lema de nuestro tiempo. Hace no mucho tiempo, la gente no se planteaba la idea de disfrutar. Estaban muy ocupados arando el campo y cuidando las gallinas. Subió el nivel de vida y se fueron a las ciudades. Eso se refleja muy bien en la serie Cuéntame. Viéndola me parece que he vuelto a mi niñez. Ahora que no hay preocupaciones inmediatas, sin embargo, vivimos como si fuera nuestro último día sobre la tierra. Nada puede esperar para mañana, en lo que se refiere a disfrutar el momento y pasarlo bien.
El teléfono móvil ha ayudado mucho a que te sientas siempre acompañado, incluso por la calle. Si eso no es bastante, puedes ir escuchando música. Algunos parecen un ciborg. Tenemos miedo a la soledad y el silencio, especialmente los adolescentes. Necesitan estar en contacto continuo con sus amigos, aunque ese exceso de relación les traiga más problemas. Tenemos incluso un exceso de información, porque se centra en algunos temas y olvida otros, según interese a la actualidad. Es el supermercado de las noticias. Todo es producto de consumo.
Sin embargo, yo quiero reivindicar el silencio y también el aburrimiento. Quedarse realmente solo es la mejor manera de llegar a conocerte a tí mismo, que a su vez es el camino a la felicidad. El silencio te permite pensar y acordarte de la gente que te importa. Salir por salir, divertirse por obligación, muchas veces conduce al alcoholismo y la drogadicción. Por otra parte, tener muchos amigos no garantiza que sean personas que merecen la pena, que realmente se interesan por tí.
Cuando se tiene de todo en exceso, es más difícil distinguir lo realmente importante. No digo que haya que recluirse en clausura como los monjes, pero no tiene mucho sentido tener una casa en la que no pasas tiempo, gastar en cosas que no necesitas y estar siempre demasiado lejos de tu familia. El tiempo, que pasa tan despacio cuando no haces nada, tiene la costumbre de correr demasiado cuando no paras quieto. Y de pronto un día te das cuenta de que han pasado diez años y no has hecho nada importante, nada que realmente valiera la pena.
Tiempo de calidad
Ya que la mayoría no sois todavía padres, creo que llego a tiempo de avisaros de algo importante: eso que llaman pasar "tiempo de calidad" con los hijos es una teoría que está causando estragos entre las nuevas generaciones. Ya lo he dicho alguna vez y lo repito: los hijos necesitan pasar mucho tiempo, a secas. Cuanto más pequeños, más tiempo, pero no con cualquiera que los atienda, con alguien que les quiera y a quien puedan aprender a querer, que es lo más importante.
Por eso, ser dos profesionales de jornada completa y tener hijos, lo mires por donde lo mires, es incompatible. La solución menos mala es dejar que los abuelos se ocupen de la crianza de los niños, pero no es muy justo para ellos, que ya cumplieron su misión en su momento. En las guarderías hacen lo que pueden, pero naturalmente no pueden dedicarle tiempo exclusivo a cada niño; y un bebé, especialmente, necesita el máximo posible de estímulos personales. Todo esto aparte de que perderse los primeros meses de la vida de un niño es una verdadera pena. Lo único realmente válido es trabajar media jornada como los funcionarios.
En otros países existe la posibilidad de cogerse hasta un año de excedencia con sueldo, lo cual es ideal para la madre, pero bastante desastroso para la empresa, que tiene que buscarse un sustituto temporal. Otra opción es dejar de trabajar una temporada corriendo el riesgo, como en mi caso, de no volver nunca a trabajar. Aunque ya sabéis que yo no lo echo de menos. En todo caso, cuando uno decide tener un hijo, debería saber que es un compromiso de por vida y, si no está seguro de querer sacrificarse llegado el caso, es mejor que no tenga hijos en absoluto.
Aún con suerte, es normal que se pongan malos, que suspendan, que al llegar la adolescencia se metan en problemas... En el peor de los casos, en cualquier momento podrían llegar a padecer una enfermedad grave o crónica, sufrir un accidente o una enfermedad mental. Quien tiene un hijo tiene que estar dispuesto a pasar por todo lo que haga falta y seguir luchando por él cada minuto por todo el resto de su vida, igual que haríamos por nuestros padres o nuestra pareja si fuera necesario.
Bicicletas de carreras

Hace tiempo en España circulaban pocos coches por las carreteras, que además solían ser de doble sentido. La velocidad media era de unos 60/80 kms por hora. Entonces tampoco existían las bicicletas de carreras con marchas. Por lo que yo he visto, en Holanda iba mucha gente en bicicleta, pero despacio y por el arcén. Llegó el boom del ciclismo y miles de bicis se lanzaron a las carreteras. Ahora circulan en grupos generalmente ocupando un carril, cuando no existe otro especial para ellos. Ha habido muchos accidentes donde los ciclistas son, naturalmente, los más perjudicados. Se han hecho campañas para protegerlos, pero es como intentar agarrar el aire. La cuestión es que, en mi opinión, coches y bicicletas no deberían compartir nunca las mismas carreteras, porque el peligro que supone no vale la pena, no solamente para los ciclistas, sino para los conductores de los otros vehículos.
El tráfico de las grandes ciudades de por sí ya es bastante complicado. Sería mucho más fácil si la gente tuviese buena voluntad, pero es mucho pedir, cada cual va a lo suyo y tienes suerte si consigues cambiar de carril a tiempo. Sin embargo, tratándose de coches, los problemas suelen ser menos graves, pero si el vehículo es de dos ruedas todo cambia. A quién no le ha pasado en una carretera con curvas que, de pronto, aparece una bici y no nos queda más opción que adelantar por el prohibido o circular a 40 kms por hora. Pero los coches que vienen detrás no están avisados de las incidencias y, frenando de esa manera, lo más probable es que provoquemos un choque múltiple. Resulta que el coche es imprescindible para mucha gente para ir a trabajar. La bicicleta, en España, es un artículo de ocio; un deporte, que se incrementa especialmente cuando coincide con el tour de Francia, y luego desaparece con el mal tiempo.
Los ciclistas en la ciudad, en general, no señalizan sus maniobras, no paran en los semáforos y adelantan por la derecha. Si ya es difícil localizar una moto en el espejo retrovisor, ver una bicicleta es casi milagroso. Siento mucho que los ciclistas mueran en accidentes de tráfico, pero eso no hace que cambie de opinión, sino más bien al contrario. Creo que las bicicletas deberían ir por carriles especiales o si no por caminos, nunca por carreteras, por su propio bien y el de todos.
El lenguaje
Parece que últimamente todos los políticos están empeñados en promover la enseñanza biligüe en inglés. Yo no estoy de acuerdo. A pesar de que soy una apasionada de los idiomas, prefiero que mis hijos dominen el suyo propio y las matemáticas, antes que llenarles la cabeza de vocablos extranjeros. La mayoría de la gente utiliza pocas palabras en la conversación. Confieso que, cuando empezaba con el blog me obligaba a mí misma a emplear un lenguaje más coloquial, por miedo de que me tomaran por una estirada. Con el tiempo, sin embargo, me dí cuenta de que no era la única dispuesta a aprovechar todos los recursos lingüísticos de nuestro idioma. Creo que mi lenguaje se ha enriquecido con vuestros blogs.
Así que cada vez me chocan más, por ejemplo, los diálogos que se escuchan en algunos programas de televisión, donde parece que las palabrotas y las frases hechas han sustituído la mitad del diccionario. De modo que tampoco me extraña el lenguaje que utilizan los niños. Está claro que siempre ha existido una jerga generacional. El problema empieza si no eres capaz también de comunicarte en lenguaje culto. Porque la lengua es ante todo un vehículo de comunicación y refleja el uso que hacen de ella la mayoría de la población, con independencia de su edad, origen o situación social.. Por esa razón, es importante contar con un idioma común para todos.
Sin embargo, debido a las decisiones políticas de los últimos tiempos, da la impresión de que las futuras generaciones acabarán expresándose mejor en inglés que en castellano, de manera que nuestro idioma se empobrece cada día más, y algunos incluso han perdido la costumbre de hablar de "usted", cosa que no ocurre en otros países. Así que, cuando mi hija me dice eso de que "mola mazo", es "tope guay", "estoy flipando" o "alucino en colores", aunque me hace gracia, le contesto que a mí me hable en cristiano. Porque el día de mañana no va a conseguir ningún trabajo si no es capaz de comunicarse, y al fin y al cabo, ganarse la vida de cualquier modo es más importante que dominar el inglés.
El pasado siempre vuelve
Tengo dos recortes de periódico que me han llamado la atención porque me han recordado una etapa de mi vida. El primero es del diario El Mundo y dice lo siguiente:
"Y es que nos creíamos invencibles en una carrera absurda por ganar más, cambiar más de coche por uno más grandes, consumir más, viajar más y más lejos. Y se acabó. Y lo peor es que no sabemos -no digamos nuestros hijos- vivir de otra manera. La avaricia ha roto el saco. Hemos caído en la depresión, la gran Depresión..."
No es por echarme flores, pero sobre este tema ya escribía yo hace dos años. Podrían ser mis propias palabras. Una vez dije que el tiempo tiene la mala costumbre de darme la razón, y eso es una faena cuando no puedes hacer nada para cambiar las cosas. En otro blog publiqué muchos artículos sobre el consumismo y recibí muchas críticas por aguafiestas. La verdad es que en general fue una experiencia desagradable, que acabó cuando descubrí la posición de mis compañeros frente al terrorismo. Ya había mencionado ese tema, pero no quise entrar en detalles. Fue mi minuto de gloria, porque llegaron a publicar mis artículos en una revista conocida, pero no mereció la pena.
El otro día encontré unos consejos para ser feliz en esa misma revista, y comprendí por qué no entendían mi punto de vista y nunca lo entenderán. Realmente nuestra filosofía de vida no puede ser más opuesta:
"Tira lo que sobra. Las relaciones complicadas, los trastos inútiles o las viejas creencias, son fardos que nos ponen de mal humor, ocupan demasiado sitio y dan mucho trabajo. Deshazte de ellos y tu espacio se volverá más grande y tu vida, más tranquila".
Es decir: no te preocupes por nada más que tú mismo, no te encariñes con nadie, no creas que puedes luchar por un mundo más justo, no tengas esperanza en una nueva vida. Disfruta de tu vida aquí y ahora y olvídate de los demás. Con razón, éramos incompatibles. Por suerte, os tengo a vosotros que sí comprendéis que lo más importante son las personas.
Películas del verano

Hay algo que me tiene preocupada: o bien el cine ha mejorado mucho últimamente o es que yo he perdido el criterio, porque todas las películas que he visto este verano me han gustado mucho. Hace poco había escrito un post comparando con el cine anterior y quejándome precisamente de que no ponían nada interesante.
Viaje al centro de la tierra es una historia apasionante que ha tenido varias versiones en el cine, de las cuales, todas las que he visto merecían la pena. Ésta no es una excepción: agradable, entretenida e incluso didáctica (en el campo de la física), con unos protagonistas muy naturales, sin abusar de la violencia y sin sexo explícito. Estupenda. Mi hijo tendría unos nueve años cuando ya se había leído todas las novelas de Julio Verne, cosa que en el colegio les extrañaba mucho, pero a mí no, porque yo había hecho lo mismo. En casa hemos sido lectores compulsivos, aunque yo ahora me dedico principalmente a los artículos y las columnas de opinión.
También he visto dos películas de dibujos animados: Wall-e y Las guerras clon. De la primera ya han hablado en otros blogs. Es una película bonita con mucho mensaje. Trata de un posible futuro de la humanidad en el que el planeta es inhabitable y los supervivientes viven en una gigantesca nave espacial. Este crucero galáctico cuenta con todos los lujos imaginables de manera que, en el curso de siglos, los hombres y mujeres se han vuelto obesos y han perdido la costumbre de andar y de comunicarse en persona. Algo que suena muy actual. Es una historia con moraleja muy bonita. El protagonista es un robot viejo que ya debía haberse apagado hace tiempo y su pareja una robot de última generación, así que también trata sobre el triunfo del amor sobre las diferencias.
La película de las guerras clon es para apasionados de las películas anteriores. Más bien resulta como un episodio piloto de alguna futura serie sobre el tema. Está muy bien para los que nos hemos quedado con las ganas de seguir explotando esa historia. Así que tengo que reconocer que este verano el cine no me ha defraudado. Ojalá que siga habiendo productos tan interesantes en adelante.
Fiesta de divorcio
No el mío, por supuesto.
"Adaptarse o morir", deben de haber pensado aquellos que ahora viven del negocio del divorcio. Resulta que ahora están de moda las despedidas de casado, es decir, celebrar los divorcios. Pasamos como siempre del extremo de no atreverse a separarse, al otro de que algunos miren mal a los que permanecemos casados. Una mujer casada hoy en día es sospechosa de consentidora en malos tratos e infidelidades. Es una antigualla, para aquellos que consideran que toda mujer debería ser independiente en lo social y en lo económico. "Contigo pan y cebolla" es ahora un lema caduco y retrógrado. Ahora se lleva ser divorciado y mejor varias veces. Entonces toca vivir la vida de jovencito alocado y hacer las cosas que no te atreviste a hacer en su día; para despertarse a las puertas de la tercera edad hastiado de tanta diversión y falto de verdaderos estímulos. O bien, mantener varias relaciones de pocos años cada una. Es lo que llaman "monogamia sucesiva".
El matrimonio no es una condena, sino la oportunidad de compartir con alguien las alegrías y los sinsabores de la vida. A veces no funciona y eso produce mucho sufrimiento. No sirve de la nada adoptar la estrategia del avestruz, meter la cabeza bajo tierra y celebrar una fiesta dando a entender que es un éxito y no un fracaso. Cada vez que una pareja se rompe, montones de sueños desaparecen, pero la vida sigue y hay que seguir adelante. Si algunos prefieren hacer el viaje en solitario, naturalmente están en su derecho, pero no quieran convencernos de que es la mejor opción. No hay nada más bonito que pasar toda tu vida con alguien a quien quieres.
"And at the end of the day remember the days Cuando acabe el día, recuerda los días
when we were close to the edge cuando estábamos cerca del límite
and we’ll wonder hoy we made it through the night y nos preguntábamos cómo conseguiríamos pasar la noche...
and at the end of the day, remember the days
when we were close to the end
we’ll remember it was me and you Recordaremos que somos tú y yo,
cause we are gonna be forever you and me porque nosotros seremos para siempre tú y yo.
you will always keep me flying high in the sky of love" Tú siempre me mantendrás volando en el cielo del amor
Lighthouse Family: "high".
Felicidades, mi amor. Gracias por estos veinte maravillosos años.
Sueños
A veces me parece que he soñado la mitad de mi vida. Las dos primeras décadas de mi vida están dentro de una nebulosa, donde a veces me cuesta distinguir la realidad. Por ejemplo, cuando paseo por el que era mi barrio en Madrid, me resulta muy familiar pero es como si hubiese estado allí en otra vida. Me da lástima pensar que de veinte años apenas me quedan un puñado de recuerdos y además, por capricho de la memoria, tantos recuerdos buenos como malos.
Si yo tuviera más relación con mis hermanos o con amigas del colegio, supongo que esa parte de mi vida se mantendría más presente, o si todavía viviera por allí. Pero ese capítulo está cerrado desde hace demasiado tiempo. Entonces me da por pensar si, dentro de veinte años, mis hijos también conservarán tan poco como yo, y si merece la pena entonces tanto esfuerzo... Sólo espero que al menos les quede un buen sabor de boca.
De la década siguiente, tampoco me acuerdo mucho más. Cuando miro las fotografías, me cuesta reconocerme. Me parece mentira pensar que fuera yo la que tenía una tripa tan enorme, la que pasó por tres partos, con lo debilucha que soy, la que estuve diez años pendiente de mis hijos las venticuatro horas del día. Claro que, viéndolos tan mayores, también me cuesta creer que hace poco fueran unos niños que se pasaban el día jugando.
Cuando sea mayor... me gustaría poder conservar sólo los buenos momentos. Me encantaría olvidar ciertos pasajes de mi vida que, por desgracia, no se van nunca de mi cabeza. Pero ya sé que eso no es posible: si olvidas, olvidas todo, lo mejor y lo peor; y es una verdadera lástima. Supongo que tendré que conformarme con aquello que mi cerebro quiera conservar, mientras sigo haciendo un esfuerzo para convencerme de que soy la misma persona de hace diez, veinte, treinta y cuarenta y dos años.
Células embrionarias

ÁNGELES LÓPEZ (elmundo.es)
MADRID.- Quizás el futuro para las personas con diabetes tipo 1 se encuentre en el autotrasplante de células madre adultas procedentes de su sangre. Según un pequeño estudio, las personas sometidas a este tratamiento pueden prescindir de la insulina al menos durante un periodo de tiempo. Aunque se requieren más investigaciones para corroborar estos resultados, la técnica es prometedora.
Thomas Skutella y su equipo, de la Universiidad de Tubingen, asegura que ha obtenido un tipo de células germinales que se comportan como las células embrionarias, a partir de tejido testicular extraído de 22 voluntarios. De ese tejido, se localizaron las células precursoras de los espermatozoides, se aislaron y cultivaron aparte con una serie de nutrientes que necesitan las células embrionarias auténticas.
Tras unas semanas, se produjo el milagro: las células así cultivadas se comportaron como las embrionarias, en lo bueno y en lo malo. Lo bueno ocurrió cuando estas células se cultivaron directamente en platos y se las obligó a diferenciarse, con éxito, en músculo, hueso, tejido pancreático e incluso neuronas.
Lo malo ocurrió cuando los investigadores inyectaron estas células en ratones que tenían el sistema inmunológico reprimido. Las células produjeron teratomas, un tipo de tumor que es habitual cuando un organismo se les suministra células embrionarias
Conclusión: si tengo la mala suerte de coger una diabetes, prefiero pincharme insulina toda la vida, antes que pensar que me he curado con células de una persona que no va a tener la oportunidad de vivir. Existen otros métodos para llegar al mismo fin, y además, de momento, las investigaciones no han logrado todavía lo que tanto pregonan: crear órganos humanos funcionales. Ocurrió lo mismo con la clonación, que después de tanto anunciarla no consiguen que los clones sobrevivan. Me parece muy bien la investigación médica, pero siempre que no estén utilizando vidas humanas para experimentar.
El niño que ha nacido para intentar curar la enfermedad de su hermano (cosa que no es segura), ha dejado detrás dieciseis embriones descartados. Ahora ya sabéis qué futuro les espera al resto de los hermanos.
Homenaje
Este blog está de luto por los tres niños del barco de Valencia. No me siento con ganas de seguir hablando del tema, así que he cerrado los comentarios. Traigo dos canciones. La primera es de Estopa y está dedicada a las madres solteras.
Soy una gota de lluvia
soy un cigarro apagado
soy una pagina sucia
soy un cuchillo oxidado
soy el sol de media noche
soy el miedo de la gente
soy un accidente de coche
soy locura de tu mente
yo no soy,yo no soy,yo no soy,yo no soy
ni siquiera un pobre parasito agonizante
que me muero,que me muero,que me muero,
que me muero,no es que no quiera ¡que va!
es que no quiero mirarte
ya me voy,ya me voy,ya me voy,ya me voy
me vuelvo a mi agujero negro a incrustarme
y en el vientre,en el vientre,en el vientre,
en el vientre de mi redentora ¡madre!
La segunda es de Shakira y trata sobre el aborto.
Ese día llegaste un poco mas de las diez
pero el susto se dio unas semanas después
cuando te confirmaron tus terribles sospechas
un niño nacería y ya sabías la fecha
y antes de que el vecino y la familia supieran
fuiste donde el doctor a acabar con el problema
hoy tu vecino esta en casa dándose un buen duchazo
y tu dos metros bajo tierra viendo crecer gusanos.
Pero si a la hora del té
nada pasa,
sólo te irás lejos de casa
por haber traído un habitante más
a ingresar a esta podrida ciudad
donde lo que no se quiere se mata.
Los niños ya no sufren, pero sus madres tendrán que seguir viviendo con lo que han hecho. No quisiera estar en su lugar.
Fashion island
There are news that make you loose your faith in humanity. This is one: somewhere in Dubay, they are going to build an island dedicated to hight fashion and luxury lifestyle fits. This project is signed by Karl Lagerfeld.
Taking in account that women in the Arabian Emirates, at least in public, wear black robes from head to feet, I understand that they will never enjoy these shops, that will be only used by healthy women from the first world. Perhaps, there isn’t another better way to spend money. For example, there in the Middle East, where opulence lives with misery in the same place and time.
They could begin by paying salaries to their employées, instead of having them as half slaves. Sometimes, I think that this world has no cure and that we deserve everything that happens. But then, I think about the people who dedicates their lives to improve other’s conditions, and I hope it will be worth. This fashion designer should think twice before conducting this project, but as it’s well known, money rules the world
Isla moda
Hay noticias que te hacen perder la fe en la humanidad y ésta es una de ellas: parece ser que en Dubay van a construir una isla dedicada a la alta costura y los complementos de lujo. Firma este proyecto el diseñador de moda Karl Lagerfeld.
Teniendo en cuenta que las mujeres de los Emiratos Arabes, al menos en público, van vestidas con túnicas de la cabeza a los pies, se sobreentiende que no van a poder disfrutar de esas tiendas, que serían solamente para ricas ociosas del primer mundo. No habrá otra cosa en que gastarse el dinero, sin ir más lejos, allí mismo en Oriente Medio, donde convive la opulencia con la miseria.
Por ejemplo, podrían empezar por pagar a sus empleados, en lugar de tenerlos en régimen de semiesclavitud. A veces pienso que no tenemos remedio y nos merecemos lo que nos pase, pero entonces me acuerdo de la gente que dedica sus vidas a mejorar en lo posible las de los demás, y espero que compense. Desde luego, este diseñador debería pensarselo dos veces antes de embarcarse en algo así, pero está claro que el dinero es lo que mueve el mundo.
(He traducido el artículo, para que también lo lean en el extranjero)
Comentarios
No tengo idea de por qué en estos dos artículos no permite comentar. Así que podéis comentar aquí si queréis. Besos.
El petróleo
Hace ya diez o quince años, estaba yo pensando en que el mundo no se tomaba en serio el tema del petróleo que, como se sabe, es un combustible fósil creado durante miles de años y que se está agotando. El problema no es que los países productores suban el precio. El problema es que deberíamos llevar ya tiempo investigando en serio otras fuentes de energía.
Los biocombustibles que están ahora de moda no son la solución y perjudican, como todo, a los países pobres y al ecosistema. La energía nuclear, aparte de ser peligrosa, también se acaba con el uranio. Pero el petróleo no es solamente combustible. Miles de productos que utilizamos habitualmente y a los que no prestamos ninguna atención también se fabrican a partir del petróleo como plásticos, detergentes, fertilizantes y hasta ropa.
Va a ser difícil imaginar un futuro sin esas cosas y no se está haciendo casi nada por sustituirlas. Dicen que tendremos que acostumbrarnos a prescindir del coche, a consumir menos energía, vivir cerca del trabajo o cultivar huertos junto a las ciudades, para evitar los desplazamientos largos. Tal vez salgamos ganando, porque se trata de volver a un estilo de vida más natural y relajado, a apreciar cada cosa en todo su valor.
En los países nórdicos nos llevan mucha ventaja, porque nunca han llegado a caer en la espiral de derroche que sufrimos o disfrutamos nosotros. Allí las ciudades suelen ser más pequeñas pero más regularmente repartidas, la gente se desplazan la mayoría en bicicleta, incluso cuando llueven. No abusan de la calefacción aunque haga más frío y cultivan cerca de las ciudades. Además, están muy concienciados en el tema del reciclaje y el ahorro de plásticos y materiales sintéticos. Así que supongo que ha llegado el momento de que paguemos aquí por tantos años de despreocupación.
Puede que la crisis mundial nos ayude a volver a un modo de vida más natural, sin tanto derroche de energía y de dinero. El lado malo es que, como siempre, saldrán perdiendo los más pobres. El caso es que el descubrimiento de petróleo en los países árabes hubiera sido una oportunidad histórica para sacarlos de la pobreza, pero en realidad sólo ha servido para que unos pocos malgasten y derrochen la riqueza que pertenecía a todos, como contaba en el post anterior.
No hay que viajar más

Hablando de la crisis del petróleo, dentro de poco los viajes largos van a ser prohibitivos. Hay una agencia de viajes con una publicidad que no me gusta nada, donde ridiculizan a la gente por no conocer datos de cultura general. "Hay que viajar más". No. Hay que leer más, estudiar y ver documentales culturales de los buenos. No es necesario ir en persona a esos lugares.
Viendo las playas del Mediterráneo, me pregunto por qué tanta gente viaja diez horas y paga 2000 euros por tumbarse en otra playa parecida en el Atlántico o el Pacífico. Hay quien conoce los lagos de Suiza, pero no el lago de Sanabria en Zamora o los pantanos de León y Palencia. Hay quien viaja a países islámicos, pero no han visitado la Mezquita de Córdoba o la Alhambra. Pasean por Central Park, y no han ido al parque de María Luisa en Sevilla. Y es que todo lo de fuera les parece mejor.
Hay quien ha viajado al Himalaya, pero no saben que en el Naranco de Vulmes hay un funicular que te sube hasta la cumbre. Hay quien visita en Italia todas las iglesias, y es incapaz de entrar en un convento de Burgos, aunque el arte sacro español sea uno de los mejores del mundo.
Muchos viajan a Túnez a ver yacimientos arqueológicos romanos, y muy pocos visitan los que tenemos aquí, por ejemplo en Segóbriga. Algunos ven ciudades amuralladas en Francia pero no han ido a ver Cáceres, Ávila o Lugo. Se impresionan con la selva negra y no saben nada de los bosques de Soria y Salamanca; o hacen surf en Hawai, como podrían hacerlo en Canarias. Admiran los acantilados ingleses y no han visto los de Gerona. Buscan playas vírgenes y no conocen las del norte de Galicia a mar abierto.
Podría dar miles de ejemplos más, tantos como zonas poco conocidas y admirables hay en nuestro país, pero tal vez sea mejor que sigan así porque el turismo masivo las estropearía. De todas maneras, antes de lanzarse a conocer lo ajeno, no estaría mal que al menos conociéramos lo propio.
La felicidad y la ley
Una vez más y ya os dejo tranquilos con este tema, pobrecitos. 
"La ampliación de los derechos fundamentales es un fenómeno que se ha exagerado en los últimos años, diría que en el siglo XXI, no sólo en España y en Italia sino en todos los países del mundo occidental. Aborto y eutanasia son ejemplos dramáticos, como también lo son el "derecho a no nacer", el "derecho a tener un hijo", el "derecho a casarse". Las causas de este fenómeno son múltiples y concurrentes, pero la que me parece más importante y profunda es que en el origen de muchos de los nuevos derechos hay aspiraciones genuinas de toda persona humana. Todos tienden al inextirpable deseo de felicidad. Sin embargo, dudo de que tales aspiraciones, sobre todo su aspiración más profunda, puedan reducirse a la reivindicación de un derecho. Los deseos y necesidades de la persona humana son por naturaleza insaciables, pero en la mentalidad actual la infinitud del deseo y de las exigencias humanas se confunden con una ausencia de límites. La aspiración a la felicidad, a la que ningún ordenamiento jurídico podría pretender dar respuesta, se ve fragmentada en una multitud de promesas, como si la suma de miles de satisfacciones infinitesimales pudiese aplacar la sed de infinito de la persona humana. Se confunde la amplitud del deseo humano con la cantidad de sus manifestaciones, y así se allana el camino hacia un nuevo consumismo de derechos. Se genera en las personas una pretensión: aquello que deseo -la vida y la muerte, el hijo, la pareja- debo tenerlo garantizado. El daño más grave es lo iluso de las promesas: como ya intuía la Declaración de Independencia americana en 1776, lo que las personas persiguen a través de los derechos es, en definitiva, la felicidad. Y esto no es algo que un estado o sistema jurídico esté en condiciones de asegurar o prometer". Marta Cartabia
Yo diría incluso que la felicidad no se consigue por tener muchos derechos, sino más bien al contrario. La felicidad es el estado que se logra cuando sabes que has hecho todo lo que estaba en tu mano por que las cosas fueran mejores para tí y para los demás. Por ejemplo:
A. Es bueno que haya divorcio cuando la pareja no tiene solución, pero sólo cuando estás seguro de haberlo intentado.
B. Mi marido no podría ser feliz si no supiera que estuvo junto a su hermano luchando por su curación hasta el final.
C. Después del aborto queda toda una vida para recordar lo que has hecho y el trauma es para siempre.
Así que ni el divorcio, ni la eutanasia, ni el aborto garantizan la felicidad de las personas. Son más motivos de sufrimiento añadidos los habituales de cada ser humano. La búsqueda de la satisfacción de tus derechos y tu placer por encima de todo lo demás, sólo lleva al vacío. Tengo otra canción de Estopa sobre esto, que me inspira mucho. Ya sabéis que los de Estopa son presuntamente drogadictos y supongo que eso explica sus sentimientos.
Si es que la vida es la h.....,
yo no se porque estoy triste.
Tanta pena!
Si la vida es tanta h.....,
porque me miro las venas,
y la sangre se me amontona.
Y luego miro pa’arriba,
para cargar la pistola,
matar dos mostruos de un tiro,
el primero es la agonía,
y el segundo es el vacío.
Donde me quedo tos’ los días.
(monstruos)
Qué hacer
Ya estoy acabando con los post del verano y espero empezar a publicar menos, porque estoy emocionalmente exhausta. Este post es antiguo pero vale para cualquier momento de bajón.
Qué hacer... cuando sientes que la llama se apaga y no puedes hacer nada por reavivarla.
Cuando no confías en casi nadie y crees que casi nadie ha confiado nunca en tí.
Cuando no tienes con quién sincerarte, porque no has sabido conservar los amigos.
Cuando ya no te quedan caminos por andar, ni cosas nuevas que aprender.
Cuando tus conocimientos ya no te sirven y sigues sin conocer las respuestas.
Cuando ya tienes tanta gente al otro lado, y algunos a punto de cruzar.
Cuando has perdido la esperanza de que el mundo cambie para bien.
Cuando sientes que tus 42 pesan como 52 de los demás.
Cuando has sentido la impotencia de clamar en el desierto una y otra vez.
Cuando ya no te fías ni de tus propias sensaciones.
Cuando has utilizado todas tu palabras, pero no has conseguido nada.
Cuando piensas que tal vez en alguna encrucijada tomaste el camino equivocado.
Cuando tus hijos empiezan a no contar contigo.
Cuando quisieras dejar de pensar tanto, pero no puedes.
Cuando sientes que la llama se apaga...
Porros
Este es mi diálogo de esta mañana conmigo misma:
Mejor no lo publico, a ver si voy a perder amigos por un tema tan personal como este...
Pero si tengo un blog es para hablar de lo que me importa, y si me voy a quedar callada, mejor lo cierro...
Así que al final ha ganado mi lado malo, o tal vez el bueno... y aquí tenéis el resultado:
La verdad es que no pensaba meterme en más berenjenales este mes..., pero ha surgido un tema que me toca muy de cerca. Suponéis que no tengo información de primera mano sobre la droga, pero por desgracia, yo tengo experiencia de casi todos los temas. No voy a entrar en detalles, pero he convivido con el problema. Un drogadicto es un adicto a las drogas. Teóricamente, si una persona solamente fuma porros de vez en cuando, no es un adicto, pero creo que es bastante habitual fumarlos todos los días. Una copa de vino al día no convierte a alguien en alcohólico, pero un par de cubatas diarios sí. Los efectos de fumar un porro equivalen por lo menos a dos cubatas.
Es como si me dicen que es lo mismo una loncha de jamón de york que un filete. Por calorías, proteínas y demás, un filete equivale a varias lonchas de jamón de york. Por eso, a la hora de conducir, la presencia de droga es suficiente para perder puntos. Las drogas producen adicción, a veces física y otras solamente psicológica. En el momento en que alguien necesita un porro para relajarse antes de dormir o para ir a trabajar, se ha convertido en un drogadicto. Comprendo que algunos queráis pensar que son inofensivos, pero Internet está lleno de información sobre sus efectos negativos a largo plazo, por ejemplo en este enlace: http://www.saludalia.com/Saludalia/web_saludalia/vivir_sano/doc/alcohol_y_drogas/doc/cannabis.htm
Naturalmente, no es lo mismo compartir un porro el fin de semana, que gastarse un dineral en droga. Yo no los he fumado nunca, pero me los han ofrecido muchas veces. Volviendo a Estopa, si Elenilla dice que están bien, yo me alegro mucho, porque no quisiera perderlos por problemas de salud, pero sigue pareciéndome mal que hagan apología de la droga en sus canciones. El que a ellos no les afecte demasiado, no quiere decir que a otros no les pueda arruinar la vida. Y, sin embargo, sus música me siguen gustando mucho.
A veces me confundo
y pico a tu vecina
esa del segundo
que vende cosa fina (lencería?)
a veces te espero
en el bar de la esquina
con la mirada fija en tu portería...
(Como Camarón)
Las abejas

Siempre me sorprendéis. Cuando creo que va a molestar el tema, estáis de acuerdo conmigo, y cuando creo que es inofensivo, a veces alguien se molesta. Bueno, el caso es que me alegro.
Hay un tema que me preocupa bastante y apenas ha salido en las noticias. Parece ser que algunas abejas se están extinguiendo porque la radiación de los móviles hace que se desorienten y no puedan volver a las colmenas. De hecho, yo he visto alguna vez montones de abejas muertas por el suelo.
Los seres humanos, que nos creemos a salvo de todo mal, dependemos en gran medida de los insectos y especialmente de las abejas, para la polinización de las plantas. De nada nos va a servir tener el iphone último modelo si no podemos cultivar los campos. Esos bichos tan molestos tienen la clave de nuestra supervivencia. Así como las charcas estancadas con larvas de mosquito son vitales para la existencia de los pájaros, o acabar con las orugas supone quedarse sin mariposas.
A veces pensamos que los insectos están de más en el planeta, pero la realidad es que ellos son imprescindibles y nosotros, sin embargo, no lo somos. El equilibrio de la naturaleza es tan delicado que la falta de cualquier especie afecta muchas otras. Si no queremos tener serpientes, por ejemplo, es normal que haya plaga de roedores. Las ranas también son fundamentales para el ecosistema, y los carnívoros, como el oso o el lobo. En España aún quedan unos pocos parajes naturales donde la naturaleza sigue su curso sin interferencias y es fundamental conservarlos.
Me da miedo pensar, por mis hijos, no tanto en el famoso cambio climático, sino en las catástrofes naturales que podemos provocar por interferir con los ciclos biológicos animales. Quiero seguir viendo abejas, mariposas y mosquitos, aunque las picaduras me den alergia, aunque sea incómodo y desagradable en ocasiones, como cuando te entran hormigas en la comida. La existencia de los insectos demuestra que las cosas todavía no están tan mal. Así que la próxima vez que encontréis una araña en casa, por favor, haced como yo y sacadla fuera. La naturaleza os lo agradecerá.
Halloween

Por razones de salud, me temo que no voy a estar disponible en unos días. Que tengáis un buen fin de semana.
Un año más se acerca una fiesta importada de los EE.UU, donde, sin duda, debe tener algún sentido, pero aquí no lo tiene. En la ciudad donde vivo es el día en que se ven más policías por metro cuadrado, porque los jovencitos y algunos no tan jóvenes aprovechan la ocasión para beber de más y atacar las propiedades ajenas. Mientras, los niños, van de casa en casa aprendiendo el noble arte del chantaje: o me das algo o te hago una faena. Así que, si optas por no abrir la puerta de casa, como yo, te puedes encontrar con un recuerdo como un huevo estampado o una bomba fétida.
Mis hijos han ido alguna vez de Halloween, pocas, pero con la supervisión de algún padre, y solamente por casas conocidas, porque el tema también tiene bastante peligro para los niños. Yo más bien le llamaría la fiesta de "todo vale", porque es una excusa para el desmadre, aprovechando que además van disfrazados. En este día ahora mis hijos solamente salen a casa de amigos, porque los altercados callejeros también son muy habituales. Luego está la bonita costumbre de los petardos, pero no los pequeñitos, sino los gordos que sólo se pueden comprar de forma ilegal, y todos los años se cobran varios heridos, porque tiene que utilizarlos alguien experto.
Así que vas por la calle sobresaltado, pensando cuando se acabará el dichoso día. Claro que por navidades casi es peor, porque además de los petardos algunos niños van por las casas pidiendo directamente dinero. Las máscaras de la fiesta a veces resultan realmente repugnantes y a los niños pequeños les hacen demasiada impresión. Pero lo que no entiendo es esa glorificación de todo lo desagradable. Parece que es un día para divertirse a costa de las víctimas. Decía Arturo Pérez Reverte en un artículo que le recordaban a los heridos de la guerra de Bosnia, donde estuvo de corresponsal.
Sin embargo, debería ser un día triste para recordar a todos los muertos. En otros países han empezado ya a celebrarlo de esta manera, como un homenaje a nuestros seres queridos, dejando lo que tiene de fiesta infantil y olvidándose de lo que tiene, como siempre, de negocio y de tradición importada, que al llegar a nuestro país ha degenerado en otra cosa. Así que espero que cunda el ejemplo y la fiesta de Halloween vaya adaptándose también a nuestras costumbres con el tiempo.
















