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sigo a contracorriente

Me fastidia ser profeta

Me fastidia ser profeta

La frase no es mía, pero no recuerdo dónde la he oído. Desde que recuerdo, he tenido una gran habilidad para conocer el destino de las personas. Creo que se trata de simple empatía, pero muy fuerte. Últimamente por ejemplo, me descubro a mí misma dándole vueltas a vuestros problemas y comprendo que es absurdo, que eso no me lleva a ninguna parte. Nuestra relación me resulta muy agradable, pero no dejamos de ser unos desconocidos.

No puedo evitar implicarme, siempre lo hago. Es como los actores que se meten en el papel y luego tienen que ir a terapia a que les convenzan de que no son Jack el destripador. Yo, cuando tengo suficientes datos sobre alguien, empiezo a sacar conclusiones, y generalmente acierto con lo que le depara su futuro. Hay desgracias que no puedo imaginar, ni falta que hace. Pero, sin embargo, sí que pienso que las dos primeras décadas de la vida marcan bastante sobre lo que va a ser el resto. Es fundamental tener una buena base, de familia, amigos y preparación para luego saber afrontar las dificultades de la vida.

Por eso, aquellos que han llevado una vida inestable o han experimentado más de lo necesario, es difícil que en el futuro se conformen con una existencia normal.  Aquellos que han optado por el extremismo y la intolerancia, es casi imposible ya que lleguen a comprender el punto de vista de los demás y, por tanto, a ser felices. Sé que no tiene sentido intentar cambiarlos. La mayor parte de las veces que alguien me sorprende, es para mal. Después de los veinte años la personalidad y el carácter ya están demasiado definidos.

Por eso estoy tan empeñada en aconsejar a mis hijos, aunque que muchos opináis que debería dejarlos a su aire. Pero no quiero que llegue el día en que intuya su futuro, y resulte que se han cumplido mis peores augurios, y que yo podría haberlo evitado, o al menos intentado evitar. El tiempo tiene la mala costumbre de darme la razón.

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7 comentarios

Nanny Ogg -

No creo que un pasado marque tan definitivamente como dices. La gente puede cambiar y sorprenderte mucho. Nuestras vidas no están escritas a fuego y siempre se puede pasar de un camino al otro.

Eso sí, nadie puede cambiar a nadie. Los cambios vienen, siempre, desde dentro y nunca desde fuera.

En cuanto a tus hijos: cada uno educa a los suyos como buenamente sabe y puede y nadie va a decirte a ti cómo educar a los tuyos. Faltaría.

Besos

Pikifiore -

Pues a mi me pasa muy al contrario,no soy nada intuitiva,creo conocer a las personas y luego me salen por donde menos lo espero

Alba -

NO creo. la gente siempre nos sorprende, para bien o para mal, por mucho que intuyamos como son las personas, siempre hay algo que no sabemos.

Lo de educar a tus hijos, cada cual lo hace como puede y quiere, y a mi me parece valido esté o no de acuerdo porque al fin y al cabo yo no puedo hablar empiricamente como madre, aunque si como hija.

Y lo de que "somos desconocidos" si, claro, no nos ponemos cara ni voz, ni sé como tomas el café, o si lo tomas, pero aqui, en este mundo, somos más libres, y creo que muchas personas que me leen saben más de "mi corazón" que mucha gente de mi alrededor.

Y si algo no se puede evitar, al menos en mi caso, es preocuparme cuando leo que alguien está mal, o alegrarme si alguien está bien, de todas formas, lo que se cuenta en el blog es una parte, no un todo. y eso hay que tenerlo siempre en cuenta.

Un beso

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acoolgirl -

Vaya!!! Pues me encantaria a mi tambien saber esas cosas... sobre todo para evitarlas!!

Creo que haces bien en educar a tus hijos para que su futuro sea mejor, eso es sintoma de que les quieres.

Un besazooo

Marea@ -

Cada uno es libre de educar a sus hijos como crea conveniente... así pues... no debes darnos explicación alguna. Un beso. Marea@

P.D. gracias por preguntar por mi en el tren.... estoy bien... lo que ocurre es que mi personalidad es más bien cambiante como la luna y la marea.... gracias.

sega -

Si eso es así, no es la mala, es la buena costumbre la del tiempo.

En la educación, conforme los alumnos van haciéndose mayores, se educa desde un control casi total del alumno hasta una búsqueda de conclusiones por parte de ellos, con lo que poco a poco se les va desarrollando la parte lógica y mediante la resolución de problemas desde los más sencillos hasta los más complejos, ellos van adquiriendo las destrezas necesarias -o al menos así debiera- para que se vayan preparando para un futuro.

Un padre, tendría que hacer algo similar, y si nos fijamos, y sin querer lo hacen. Al principio, son seres indefensos, pero conforme pasa el tiempo, van ganando en autonomía, expresión, deducción, interpretación... y poco a poco se les puede ir poniendo pequeñas tareas para que vayan deduciendo la solución. Cuando son adolescentes, y si el proceso ha ido bien, al menos llegaron a este punto sabiendo resolver todas las cuestiones previas. La adolescencia es una etapa dificil, ya que existe rebeldia, y eso significa que es necesario conocer muy bien a nuestros hijos para saber si es necesario empatizar, resolver, guiar, mostrarse un punto de autoritarismo, o simplemente, dejar que se tropiecen. No sirven dos lineas de educación iguales, ya que tanto nosotros como ellos -los adolescentes- son diferentes, en entornos diferentes y lugares diferentes.
Sin duda, y lo mejor es tener mucha comunicación con ellos, como linea general de actuación. Con eso conseguimos que piensen -al menos- nuestra forma de actuar y comparen a la de ellos, pero a sabiendas de todos los datos posibles para una comparación buena.

Un padre/madre que se preocupe de la forma que tu lo haces por los tuyos, no cabe reproche, tan solo admiración. Cuando las cosas salen mal, jamás serás culpable, porque tampoco nacimos con la carrera de padres, y como cualquier ser humano, puede equivocarse, o a lo mejor ni fue culpa nuestra.

Besos.

La chica de ayer -

Es interesante el análisis que haces de la gente. Lo cierto es que yo, con los años y experiencia, también tiendo a equivocarme poco en mis apreciaciones de los demás... y la verdad es que debo confesar que raras veces son positivas. Las bondades del ser humano son algo que cada vez espero ´menos, aunque siempre estoy encantada de ser sorprendida agradablemente...
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