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sigo a contracorriente

Conoce a tu enemigo

Estoy asombrada porque ayer me entraron 89 visitas en el blog, así que tendré que publicar otra vez. Esto es un respuesta al comentarios de Javier Pérez, hace dos post.

El otro día, en la serie Cuéntame, que me gusta mucho, vi una escena que me hizo gracia. El nuevo director gerente es un chico un poco estirado de una familia muy tradicional, pero le gusta la peluquera del barrio. En una celebración estaba todo el mundo bailando en la calle un poco subidos de copas y ella le mira y le dice:

¿Bailas? --- y, naturalmente piensa que le va a decir que no, porque está fuera de lugar. Pero él le contesta:

Un Arias Terreiros baila lo que haga falta.

Cuando hablaba sobre cerrar mi puerta y tirar la llave, era sólo una expresión. No pienso mantener a mis hijos aislados de la realidad, como tampoco mis padres hicieron conmigo. En mi casa había un lema: cada cual tiene que aprender de sus propios errores. Para tener las ideas claras es imprescindible estar bien informado. Por eso mis hijos ven programas como "El hormiguero", aunque a veces me parece que allí necesitan un psiquiatra, porque están obsesionados con los genitales.

Si algo tenían claro en mi colegio y el de mi marido es que teníamos que estar preparados para cualquier circunstancia (bailar lo que haga falta). Eso explica que él se sienta tan cómodo en la cola del supermercado, como dando una conferencia en inglés para cien personas. Una parte fundamental de la educación de los hijos debería ser enseñarles a moverse en cualquier ambiente. No se puede tener unos principios morales basados en el dogma, porque, en ese caso cualquier argumento serviría para rebatirlos sin dificultades.

Unos hijos que vivan en un burbuja protectora son presa fácil de las modas del momento, igual que alguien que no salga a la calle habitualmente, sería víctima de todos los virus. Naturalmente, intento que lo que vean esté al alcance de su comprensión y además lo vemos juntos, por si surgen dudas. Sin embargo, cuando tengan 18 años serán libres para actuar y, si deciden como yo, practicar la templanza, no será porque no tengan oportunidades de sobra, como yo también las tuve, sino porque tengan muy claras las opciones y las consecuencias de sus actos.

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7 comentarios

Enigmática -

No se protege más con sobreprotección, me parece estupenda tu forma de actuar con ellos.

Besos,

Enigmática

Ezne -

como siempre te he dicho, yo no puedo pensar como madre porque no lo soy, pero si como hija, yo, que he sido muy rebelde (más de lo que me gustaría admitir ahora) puedo decir que mi madre me ha dejado darme unos batacazos increibles, pero siempre me ha dado consejos, opciones, puntos de vista, nunca me ha encerrado en una burbuja y ha dejado, como ella misma dice, aunque le doliera inmensamente, que me cayese yo, porque es la única manera que los seres humanos podemos aprender (a veces ni con esas) cayendo.

No está bien (creo) sobreproteger a los hijos, tampoco dejarlos sin unas bases suficientes para poder enfrentar la vida ¿Donde está el limite de una cosa y otra? ?Donde está lo sano? No lo sé... supongo que intentaré averiguarlo cuando me llegue el momento, lo que también creo es que cada uno lo hace como puede, algunos mejor que otros, y salvo casos desnaturalizados, los padres solo quieren lo mejor para sus hijos, aunque eso, como todo, sea relativo...

Un besote

susana -

La distinción de los dieciocho años es sólo una cuestión legal. En teoría a partir de esa edad pueden tomar sus decisiones y hacerse cargo de las consecuencias. Pero yo espero que aún entonces sigan aceptando mis consejos. Un saludo.
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Javier Pérez -

Le mejor lección aprendida es una experiencia propia, y las malas experiencias se graban en piedra para toda la vida. Por eso dije que no me gustaría ser un padre sobreprotector, y digo gustaría, porque es difícil soltar las riendas y contemplar cómo tus hijos se dan contra el suelo. Pero es el mayor favor que puedo hacerle a mis hijos.

Pero haces incapié en la mayoría de edad, como si los 18 años fuera un punto de inflexión inamovible en la vida de un ser humano, de irresponsable a responsable.

Yo no lo veo así. Los 18 años es una mayoría de edad meramente legal, nada más. Una persona debe ser responsable de sus actos desde que tenga uso de razón, y se hará la labor de padres/educadores no sólo hasta los 18 años, sino más allá.

Mostrar el camino, predicando con el ejemplo, es la tarea principal a la que unos padres deben enfrentarse. Que los hijos lo sigan o no, no está en nuestras manos.

Un saludo.

acoolgirl -

Yo creo que lo importarnte es dar unos valores y que ellos tomen sus decisiones, que se caigan, se levante y que, sobre todo, aprendan.

Está bien moderarse en muchas cosas... pero también es cierto que muchas veces tenemos que pasarnoslas para aprender.

Un besoteee

codromix -

mis padres me dijeron "te hemos dado las armas para afrontar la vida" (es decir educacion y formacion suficientes y capacidad de elegir) ahora lo que hagas depende de ti, creo que esa es la solucion

Pikifiore -

Por supuesto Susana,tienes razón,para conocer los problemas del mundo,es necesario precisamente estar en en ese mundo y no comtemplar las cosas detrás de una ventana (aunque a veces lo deseariamos).A veces,un batacazo nos ayuda a mirar mejor dónde pisamos la próxima vez.Un beso
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