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Política y sociedad
Por mucho que me lo expliquen no acabo de entender cómo funciona esto de los blogs. A temporadas no tengo casi visitas, y luego aparecen un montón, que vuelven a desaparecer cuando menos te lo esperas. Con los comentarios pasa igual. Hay días que no esperas ninguno y llegan muchos y viceversa. Supongo que depende de las leyes de la probabilidad. He intentado promover este blog y creo que sí he conseguido bastante, aunque sin llegar a ser un éxito. Entiendo que eso sería difícil teniendo en cuenta que voy a contracorriente y mucha gente no está de acuerdo conmigo. Aún así me doy por contenta con lo conseguido hasta ahora.
Escribir se ha convertido en una necesidad vital para mí últimamente. A veces pienso que debería decirle a mi familia que tengo un blog. Me refiero a mis padres y a mis hermanos, con los que casi no tengo trato. Sería una manera de mantener el contacto, pero por otra parte ya no podría escribir con tanta libertad como ahora, así que no me decido. Creo que es mejor seguir así.
El otro día me decía Alba que tenía que estudiar para socióloga y me hizo pensar. Creo que lo que tendría que hacer es meterme en política, pero no tengo tanta sangre fría. Los políticos tienen que estar dispuestos a escuchar discursos contrarios a sus ideas e incluso cosas que saben que no son verdad, sin que les cambie la cara, sin perder los nervios y pensando una contestación correcta. A mí me hierve la sangre con algún tema.
Parezco una persona muy tierna porque tengo una voz aniñada (eso no lo sabíais, eh), pero en el fondo soy bastante dura. Tal vez porque me tocó aprender a defenderme desde muy pequeña. El caso es que a veces me siento capaz de todo y creo que debería dar la cara por mis ideas, pero entonces me acuerdo de mi familia y pienso que no vale la pena. La verdad es que realmente estoy donde quiero estar.
Mis contradicciones

He llegado a la conclusión de que soy un albaricoque. Otras personas son como las manzanas o las peras: cuesta llegar, pero al final descubres que tienen un corazón. Yo soy más dulce y tierna de lo normal, pero dentro tengo un hueso. Mi corazón está bien protegido porque es demasiado sensible.
Como le decía a Alba, soy muy tímida cuando se trata de estar en grupo. Sin embargo, no me cuesta nada hablar con un desconocido en plena calle. Soy una madre muy cariñosa y muy inflexible. El otro día me decía mi hija mayor que sus amigas no se creen que le echo la bronca, porque parezco una persona muy paciente, y lo soy, pero sólo hasta cierto punto.
Yo, que soy incapaz de matar a una mosca, sin embargo, en mi interior, sé que sería capaz de cualquier cosa por los míos. Yo que sufro con los sufrimientos ajenos, precisamente por eso, no siento ninguna comprensión hacia los que los producen. Yo que me intereso por todo lo que ocurre, no puedo escuchar a los políticos porque me ponen de mal humor.
Soy friolera, y también calurosa. Soy muy tranquila pero tengo mucho genio. Soy muy independiente, pero no me despego de mi familia. No me siento representada por algunas "costumbres españolas", pero soy más patriota que muchos. En algunos temas estoy a la izquierda del psoe, en otras a la derecha del pp. Por eso no me gusta la gente que intenta encasillarte inmediatamente en una categoría. Si cada persona es un mundo, yo creo que soy varios a la vez.
En cuanto a lo de entrar en política, me refería a abrir un blog aparte firmado de los que existen en internet, pero de momento creo que no me voy a lanzar. Gracias por vuestras opiniones.
Josef Fritzl
Antes de que se conociera el caso del "monstruo austriaco" yo ya había escrito este post. Ahora resulta que mucha gente sabía que el hombre era pederasta, pero mientras viajara a Tailandia, a nadie le importaba demasiado.
Es curioso como a alguien puede parecerle bien que otros tengan la posibilidad de hacer algo que ellos nunca harían. Eso me lleva a pensar dónde están los márgenes de lo correcto. Por ejemplo, si admitimos que en el sexo vale cualquier cosa siempre que sea consentido por ambas partes: existen parejas del mismo sexo y parejas que se llevan hasta cincuenta años de edad. Según la ley, una persona puede consentir relaciones desde los doce años. Así que, si un hombre de 60 años está con un niño-a de 12, no es pederastia. Sin embargo, si tiene 11 años, sí es delito. En las películas, están empezando a admitir como normal que los profesores se emparejen con sus alumnos-as. Eso, en mis tiempos, se llamaba "abuso de posición de poder", al no ser una relación entre iguales. Ahora supongo que es legal.
Siguiendo con el tema, si alguien practica el sadomasoquismo está en su derecho, pero es difícil asegurar hasta qué punto los dos están de acuerdo, o tal vez uno está sufriendo algún tipo de presión. Especialmente en el caso de las prostitutas no está tan claro que se trate de un trabajo voluntario, y no provocado por las circunstancias o por terceras personas. Un paso más allá: el sexo con animales, supongo que no está prohibido siempre que sea tuyo. Sin embargo a la mayoría de las personas nos parece una práctica repugnante.
Tal vez sería mejor que la teoría se ajustara a la práctica. Es decir, que dejemos de admitir comportamientos que bordean el delito en nombre de la libertad individual. Tal vez es que hay cosas que están mal, independientemente de tu ideología, nacionalidad o raza. Hay cosas que una buena persona no haría porque existe una ley natural. Siendo así, no me parece bien desentendernos del tema sólo porque no nos afecta a nosotros personalmente. Luego no sirve de nada rasgarse las vestiduras cuando sucede un caso especialmente horrible como este.
How about a people who don't matter any more?

Supongo que ya lo entendéis: ¿qué pasa con la gente que ya no importa?
Es el estribillo de una canción poco conocida de Shakira, que se llama Timor, en relación al conflicto de Timor Oriental. Me imagino que os suena, es una de esas guerras olvidadas. Durante unos días todas las televisiones y periódicos se vuelcan con una historia. Nos llegan imágenes más o menos desagradables y nos interesamos por ello. Pero las noticias caducan rápidamente y siempre hay una nueva historia que contar.
Timor Oriental, Sudan, Colombia, ahora El Tíbet, llevan arrastrando conflictos desde hace varias décadas, pero no queremos pensar en ello porque, al fin y al cabo, no está en nuestra mano ayudarles, así que para qué llevarnos el disgusto. Lo malo es que tampoco le exigimos a los políticos que hagan nada. Al final resulta que, como nadie habla de ello, nos creemos que ya no muere nadie de hambre en el mundo, que el Sida está desapareciendo y que aquellos lugares que veíamos en las noticias hace tiempo que viven en paz. Pero no es cierto.
Lo único que ocurre es que ya no interesan a nivel estratégico o económico, porque no tienen petróleo, ni son potenciales consumidores, así que en el fondo es como si hubieran dejado de existir. En nuestra sociedad, también hay fantasmas vivientes: los ancianos olvidados en las residencias, los marginados, los enfermos crónicos, los minusválidos...
"Si nos olvidamos de ellos, no te preocupes, si ellos se olvidan de nosotros, entonces date prisa (haz algo)". Os recomiendo la canción, es muy bonita, pero sobretodo tiene mucho mérito ser de los pocos que nos recuerdan de que el mundo está muy lejos de ser el lugar idílico que nos pintan.
Mayo
Me espera un mes de mayo complicado porque tengo que llevar a mi hijo a rehabilitación todas las tardes, y el coche al taller a revisión. Eso significa que mi marido va a tener que llevarlos al colegio por las mañanas y recoger al chico del colegio, dejarlo en la clínica para que yo lo recoja después, y algunos días recoger a las niñas también. Todo esto unido a las actividades habituales. También supone que, al entrar más tarde al trabajo, tendrá que salir más tarde y seguramente nos quedaremos sin paseos vespertinos. Una lástima con el buen tiempo que está haciendo, y porque cuando haga más calor no podremos salir tampoco.
Además no me gusta andar entre el tráfico a esas horas y menos tener que aparcar varias veces, con lo mal que se me da. Pero bueno, nos ha tocado, y creo que es importante que el chico haga rehabilitación para que se recupere completamente. También intento convencerle de que vaya a un gimnasio, pero el único deporte que le interesa es el ajedrez. Es curioso realmente que se considere un deporte a algo que es pura gimnasia mental y se practica sentado.
Así como nuestros hijos nos han visto leer a diario toda la vida, saben bien que no somos nada deportistas y no extraño que no les llame la atención. La nuestra es una de las pocas casas de nuestro país donde ni siquiera se siguen los partidos de futbol. Somos atípicos hasta en eso. La gimnasia china, sin embargo, ha resultado ser un gran descubrimiento para mí. Justo lo que necesitaba. Lástima que no tengan clases para todas las edades.
Pero, me temo que el mayor ejercicio que hago yo es con los pedales del coche. Hay días, como hoy, que llego a entrar o salir de casa diez o doce veces. Si alguien me ve, pensarán que estoy loca. Con tanto movimiento, lo raro es que aún tenga tiempo y ganas de escribir, pero llevo un cuaderno en el bolso y aprovecho cualquier rato. Por las mañanas, le dedico por lo menos una hora a leer los comentarios y los enlaces y, si no me da tiempo, lo echo de menos. El blog se ha ido convirtiendo en algo imprescindible en mi vida. Supongo que es mi gimnasia mental. Aún así, espero poder seguir con los paseos.
Viéndolas venir

Tengo por norma en la "vida real" no meterme donde no me llaman. Es decir, que yo en principio no opino si nadie me ha pedido opinión. Sin embargo, a veces pienso que si hablara se podrían haber evitado muchos problemas; si me hubieran hecho caso, cosa que dudo bastante. Porque en algunos temas pasa como en las cascadas: sabes que acabarán cayendo por su propio peso.
Tengo un sobrino que sufre de epilepsia por jugar demasiado a la videoconsola. Yo ya sabía que no le iban a controlar el tiempo de juego y que eso era peligroso pero no dije nada. Tengo una sobrina que comía muy mal y su madre la entretenía con coca cola y patatas fritas. Se cogió una gastritis y luego decían que era un virus, pero yo ya lo veía venir. Conozco una señora que continuamente le compraba chuches y huevos de chocolate a su hija mayor, y ahora la niña tiene diabetes.
Tal vez tenían que haberles dicho lo que pensaba en lugar de comentarselo sólo a mi marido... Tal vez se hubieran librado de enfermedades importantes si yo me hubiera atrevido a aconsejarles. Sin embargo, lo más probable es que, no sólo no me habrían hecho caso, sino que se hubieran molestado conmigo. En la vida real, la gente no acepta consejos fácilmente, y yo tampoco soy una persona que inspire mucha confianza. Mis propios hijos tampoco se creen mucho lo que les digo: te vas a manchar, te vas a hacer daño, ya te lo dije... De todas maneras, en su caso, prefiero que aprendan de la experiencia, si no es nada grave.
Tengo otros dos sobrinos en tratamiento por déficit de atención e hiperactividad. No dudo de que esa patología exista, pero en estos casos solamente se trata de chicos que crecieron con falta de atención de sus padres. Y otros dos más sin diagnosticar de momento, pero todo se andará. Supongo que ya os imaginais que tengo muchos sobrinos (17), el mayor de treinta años y el pequeño con cinco, y eso explica en parte porque conozco tantas anécdotas y que ya haya visto un poco de todo. Por eso también, a veces me gustaría poder llegar a la gente y contarles mis vivencias, por si pudiera realmente llegar a prevenir algún problema, porque a veces me siento culpable de no haber intentado evitarlos, cuando sabía lo que iba a ocurrir.
Seres vivos

Cuando hablamos de seres vivos, generalmente nos referimos a aquellos que pueden moverse. Cuando defendemos la naturaleza, empezamos por los mamíferos y generalmente no llegamos más lejos de las aves. Sin embargo, yo tengo un concepto de naturaleza más amplio, más ligado a la religión budista. Para mí, cada grupo de células independiente, capaz de alimentarse y reproducirse merece todo mi respeto, aunque su periodo de vida no supere las venticuatro horas.
Es curioso saber que, cuanto menos tiempo vive una criatura, más pulsaciones tiene su corazón por minuto, con lo cual, a la larga, resulta que todos los corazones se contraen un número similar de veces. Es decir, no viven menos, viven más rápido. Como ya he dicho alguna vez, me gustan todos los animales, incluídos insectos y reptiles, y no tengo ningún problema con tocarlos, con cuidado de que no me ataquen. En mi familia respetamos a todos los seres vivos y no matamos a ninguno si podemos evitarlo. Esto incluye a las arañas.
Para algunas personas, las plantas, no pasan de ser objetos de adorno. En cuanto se estropean un poco, las tiran a la basura. Yo puedo pasarme meses intentando recuperar una planta, y, mientras quede una mínima esperanza no dejo de cuidarla. Hay quien tiene perejil en la cocina y cada día le arranca hojas para cocinar. Yo no podría hacerlo. Me parece cruel. Quiero pensar que las plantas no sufren, pero, aún así, no seré yo quien corra el riesgo de estar maltratando a un ser vivo. Con los setos me pasa lo mismo, no me gusta que los recorten continuamente.
Supongo que lo mío es una exageración, pero considero que tenemos tanto derecho a disfrutar de este planeta como todas las demás criaturas que lo habitan. Además, es un hecho que dependemos unos de otros, y muy especialmente de las plantas y los árboles y no debemos olvidarlo. Así que quería deciros que es bastante fácil encariñarse con los mamíferos domésticos, pero el derecho a la vida corresponde a todos los seres vivos, sin distinción.
Mi salud
Hoy traigo un tema un poco aburrido, pero el otro día me preguntó addicted por qué me pongo enferma en verano y eso me hizo pensar. Tal vez porque tengo la tensión baja y el calor me sienta fatal, y eso se une a mis otras dolencias. Por cierto, respondiendo a otra pregunta: afortunadamente no tenemos cucarachas. Si las tuviera en casa, las mataría por razones de higiene. Pero si las veo en la calle, las dejo tranquilas.
Quiero muchísimo a mis padres, pero no puedo negar que me las he arreglado para heredar lo peor de cada familia. De la de mi padre tengo mala circulación sanguínea, problemas con los tendones y el tabique nasal desviado. De la de mi madre, me viene la alergía, el reuma y los problemas digestivos por la vesícula biliar. Por mi parte, he añadido los vértigos que sufrí el pasado verano, porque algo no funciona bien en mis oídos de nacimiento.
Así que se puede decir que disfruto de mala salud o que sufro de buena salud porque, aunque no me pase nada grave, raro es el día en que no me duele algo o me encuentro mal. Tanto es así que estoy acostumbrada y tiene que ver también con que no trabaje. Estando en casa, puedo sentarme un rato cuando me mareo, y descansar cuando me siento agotada, o no hacer nada cuando la espalda o las piernas me tienen hecha polvo.
Los calmantes no me sirven de mucho y además me dañan el estómago. He estado ingresada por gastritis con hernia de hiato y por los vértigos. Los embarazos y partos también me llevaron al límite de mi resistencia, pero sarna con gusto no pica. El caso es que, para la edad que tengo, estoy bastante mal (palabras del médico), así que me imagino que en un par de décadas más estaré ya para pocos trotes. No como las señoras de mi gimnasia, que, con cerca de setenta años, da gusto verlas lo en forma que están todavía.
La verdad es que creo que el Chi Kun me está ayudando bastante, pero no sé si será suficiente para contrarrestar todos los problemas físicos que llevo arrastrando toda la vida. En todo caso, ya sé que no tengo derecho a quejarme, que hay cosas mucho peores, y yo ya conozco mis límites, así que me cuido e intento hacer vida normal.
Aprovecho para agradecerle a gmrp, neurotransmisores y perdomo, que sigan este blog en bitácoras.com, y también a los de boosterblog y otras plataformas. Un saludo.
Buen rollo

Como sabéis, veo muchas series de televisión juveniles con mis hijos, y me he dado cuenta de una cosa: cuando empieza la serie, los guionistas buscan llamar la atención marcando unos personajes un poco histriónicos, egoístas y vulgares; pero, después, según va avanzando la historia, se afinan los perfiles y se vuelven más humanos, en el sentido positivo de la palabra.
Si en un principio dos hermanos se odiaban y se hacía jugarretas crueles, con el tiempo se aprecian e incluso se ayudan. Casi todas las historias acaban teniendo una moraleja de superación personal porque eso es lo que pide el público, incluso en los Estados Unidos. Esto me lleva a pensar que tal vez no somos tan malos como queremos creer. A todos nos gustan los finales felices, que el malo se arrepienta, que el bueno le perdone, que no existan el racismo y la intolerancia.
Curiosamente, si le dan a elegir, la gente también acaba prefiriendo las historias con un argumento inteligente y divertido, a aquellas con humor fácil y repetitivo. La prueba está en que las primeras suelen durar más que las segundas. Claro que siempre hay excepciones. En el fondo, y algunos también en la superficie, somos unos románticos y nos gusta que el chico y la chica se enamoren y sean felices para siempre. Pero, sin embargo, en la realidad, creemos que no es posible.
Tal vez no lo sea precisamente porque no creemos en ello. Tal vez la diferencia esté precisamente en creerlo posible y poner de nuestra parte para que suceda. Si damos por hecho que las cosas son como son y el mundo no tiene arreglo, tal vez sea la postura cómoda del que no quiere cambiar las cosas, por miedo, por pereza o cualquier otra razón.
Yo sigo creyendo que se puede mejorar el mundo. También sigo creyendo que el estado ideal de la persona es con pareja e hijos. Ya sé que no hay garantía de éxito, pero siempre será mejor que no haberlo intentado. Porque, como dice Sabina, "cuando el alma necesita un cuerpo que acariciar", es más fácil el camino si lo recorres en compañía y piensas que alguien continuará por tí cuando no estés. No perdamos el buen rollo, ni, sobretodo, la esperanza.
La Cañada Real Galiana
Nadie que me conozca podrá acusarme de racista. De hecho yo no soy partidaria de la globalización. Pienso que cada cual tiene derecho a conservar sus costumbres, incluso aunque no nos gusten. Yo vivo cerca de unos pisos habitados por gitanos y suelo encontrarlos por la calle. Conservan las mujeres su vestimenta tradicional: faldas estrechas hasta el tobillo, zapatillas y delantal. Llevan el pelo largo, también las niñas, y se siguen casando sobre los quince años, me imagino que en matrimonios concertados. Tienen muchos hijos y se estropean rápido. También tienen problemas de obesidad, pero parecen felices.
Ahora que también tenemos vecinos musulmanes, les encuentro bastante parecido en aspecto y costumbres. También los judíos ortodoxos, mal que les pese, son muy similares. Es otra mentalidad y a mí me caen bien, pero soy realista. Me refiero a que también sé perfectamente que son gente peligrosa. Más que nada porque nosotros no solemos llevar armas y ellos sí, y además no tienen problema en usarlas, tanto unos como otros. También muchos inmigrantes que vienen de países donde no reina el "flower power" precisamente. Si esto lo hubiera sabido el chico que tuvo una reyerta de tráfico el otro día y fue apuñalado, hubiera tenido en cuenta que, en caso de problemas con gitanos o moros, es mejor cerrar el coche y llamar a la policía. Ahora ya es demasiado tarde.
Los gitanos que viven en mi ciudad son gente honrada. Se dedican a los mercadillos y conducen furgonetas nuevas de ocho millones de pesetas (sin carnet ni seguro). Pero es un hecho que el mercado de la droga está principalmente en manos de los gitanos y los moros. Así llego al tema de la Cañada Real Galiana, que, como su nombre indica, es una cañada, un sitio protegido donde no está permitido construir. Unos gobiernos y otros han estado haciendo la vista gorda, porque tal vez les convenía tener a esa gente lejos de sus propias casas. Ahora es una ciudad, sin alcantarillado, con miles de personas que consumen agua y electricidad gratis, y además es un lugar peligroso donde ya nadie se atreve a meter mano.
La culpa, sin duda, es de los que no actuaron en su momento impidiendo las construcciones. Además, vive allí mucha gente honrada también que se instaló sin saber que aquel no era el sitio adecuado. Así que es otro problema con difícil solución. Lo que está claro es que ya no pueden recuperar la cañada porque no van a poder echar abajo las construcciones.
El amor duele
Un amor que no duele, no es amor. El amor supone sacrificio, pasión, aburrimiento, espera, echar de menos, rabia, rencor, perdón, olvido, ternura, cariño, riesgo, placer, dolor, conversaciones, silencios, tristeza, alegría, felicidad y melancolía. Esto no sólo se refiere a la pareja, sino a todas las relaciones humanas. Pero hay quien sabe describirlo mucho mejor que yo.
Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.
Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.
Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.
Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardin;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.
Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
ni Venecia sin tí.
No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas “volvamos a empezar”;
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
(Joaquin Sabina)
Y yo, que tengo "calor de invernadero", sin embargo me siento completamente identificada con esta canción, lo que demuestra: que las apariencias engañan, que no hace falta ir de flor en flor para ser buen jardinero, y sobretodo, que Sabina, a pesar de la vida que ha llevado, sí sabe lo que es el amor.
Religión universal

Sabéis que soy católica practicante ahora, pero no que estuve veinte años sin ir a misa. No necesito una iglesia para rezar, igual que podría hacerlo perfectamente en una mezquita o sinagoga. De hecho, creo que las tres religiones mayoritarias no son más que tres versiones de la misma historia, adaptadas a diferentes épocas y lugares. Las palabras Jehová o Mahoma, no significan sino Dios en diferentes idiomas.
El Papa Juan Pablo II también pensaba lo mismo, y estuvo haciendo mucho en favor del ecumenismo de las iglesias. La pena es que hay muchos siglos de historia de desencuentros para poder ahora volver a empezar. Nos hemos pasado los siglos guerreando unos contra otros, cuando la realidad es que los libros sagrados no tienen nada de malo, son las personas que los interpretan las que nos ponen unos contra otros. Los hombres, que somos capaces de tergiversar cualquier tema en favor de nuestros propios intereses.
Incluso el budismo o el hinduísmo no se contradicen en nada con las grandes religiones. Simplemente vienen a ser una vía mística para separar el cuerpo del alma, igual que han hecho los grandes ascetas tanto cristianos, como musulmanes o judíos. Es una filosofía que pretende mejorar a la persona y ponerla en contacto con el absoluto, la divinidad o como se quiera llamar. Lo que más me atrae de ella es la idea de la reencarnación. Me gustaría que fuera así, que tuviéramos varias oportunidades para mejorar nuestro espíritu.
Así que, cuando veo que la gente se aferra a sus creencias, no sé si sería mejor que no tuvieran ninguna en absoluto. Tener fe implica estar abierto al misterio, y por tanto a que las cosas no sean exactamente como tú esperas. Pero simplemente admitir que existe algo más que lo que vemos, ya es una razón poderosa para valorar lo que tenemos en común, antes que lo que nos diferencia a unos de otros.
Por otra parte, yo pienso que las circunstancias son todo y por tanto me parece una falta de respeto decirle a los otros cómo tienen que llevar su vida. Probablemente, nosotros en su lugar haríamos lo mismo. Creo que la diversidad cultural y religiosa es un valor importante y sólo se debe intervenir en casos graves. A mí me gusta la gente que va de frente defendiendo sus principios. Los que no me gustan son los que quieren quedar bien con todo el mundo, y al final no quedan bien con nadie, y de eso sabemos mucho en este país.
Deberes
Alba me ha mandado este meme y yo siempre hago mis deberes... Y acabo de ver que la chica de ayer también me lo ha enviado. Gracias a las dos. (Ahora que me fijo no es exactamente el mismo meme).
1.- Poner el enlace de la persona que me eligió: está en mis enlaces.
2.- Poner las reglas en el blog.
3.- Compartir 6 cosas que no me gustan y 6 que me gustan.
4.-Elegir 6 personas al final.
5.- Avisar a esas personas y dejar un comentario en sus blogs.
Como quería ser original, he tirado de catecismo. ¿A que eso no os lo esperábais?.
Me gustan las siete virtudes: No me gustan los siete pecados capitales.
- Humildad (Latín, humilitas) contra el pecado de soberbia ( La gente que lo sabe ya todo)
- Generosidad (Latín, liberalitas) contra el pecado de avaricia (consumismo, capitalismo salvaje)
- Castidad (Latín, castitas) contra el pecado de lujuria (sexo sin amor)
- Paciencia (Latín, patientia) contra el pecado de ira (las armas frente a las ideas)
- Templanza (Latín, frenum) contra el pecado de gula (despilfarro mientras existe hambre)
- Caridad (Latín, humanitas) contra el pecado de envidia (hipocresía, manipulación, intolerancia)
- Diligencia (Latín, industria) contra el pecado de pereza (relativismo moral, indiferencia)
Justifico solamente la lujuria, cuando es con amor, y de esa manera me quedan seis de cada categoría. Y os paso la pelota, porque me da mucha pereza elegir a seis, que no lo hayan recibido ya.
En relación con el post anterior, quería deciros que la iglesia habla solamente para los católicos, mientras que el estado, sin embargo, representa a todos los españoles y nos compromete a todos.
Animales domésticos

Vaya semana llevo. Naturalmente que la iglesia ha hecho cosas malas, pero siendo así tampoco podríamos relacionarnos con los alemanes, ni los ingleses, americanos, franceses, ni mucho menos con nosotros mismos, porque el que no haya hecho nunca nada malo que levante la mano. Lo importante es aprender de la historia.
Hay dos tentaciones que sufro a diario. Una es firmar el blog y meterme en política. Pero ya estuve una vez en el punto de mira y no me gustó nada. Ahora no sé si debería darme de baja en la promoción de blogs. La otra me sucede cada vez que paso frente a una tienda de animales. Me compraría cualquier cosa: perros, gatos, canarios, conejos, o uno de cada. Pero sé por experiencia también que tiene muchos inconvenientes.
Tener un animal de compañía supone: tratar diariamente con escrementos y restos de comida, sacarlo a la calle de madrugada y al anochecer al menos llueva o haga calor, si es un perro, soportar olores inevitables, limpiar continuamente, sobretodo el pelo de gato, preocuparse por cada viaje y perder la libertad para salir, hacerle caso porque necesita atención, encariñarte con él, llevarle al veterinario, tener un gran disgusto si está enfermo y echarle de menos si se muere.
A cambio tienes compañía, amor incondicional, entretenimiento, excusa para pasear y conocer gente, consuelo, alegría gratuita, nuevas experiencias y emociones positivas. Lo que no se puede es tener una mascota como quien compra un juguete nuevo a los niños, para que luego se cansen y lo dejen de lado. Porque, parece mentira, pero incluso una tortuga reconoce a su dueño y necesita estimulación.
Cada animal tiene su carácter. No hay dos iguales. Unos son más huraños, otros más dulces, y con la edad van cambiando. Así que es importante también respetar sus preferencias, dejarles tranquilos cuando no quieren jugar y darles ocasión para hacer ejercicio. Me parece una crueldad tenerlos todo el día en una jaula pequeña o sólos en casa. No se puede esperar que sean obedientes todo el tiempo o que hagan gracias para los amigos. Antes de comprar un animal tienes que estar seguro de que puedes dedicarle el suficiente tiempo y atención, y sobretodo, que lo vas a aceptar como es, con sus manías y defectos, exactamente igual que deberíamos hacer con las personas.
Una vez más
Acabo de oir en la radio algo muy interesante: "Dios nos libre de las buenas personas, que de las malas ya nos libramos sólos". A veces las buenas intenciones hace más daño a la larga que encarar los problemas en su momento. Como ya llevo más de dos años en este blog, hay gente que me sigue desde el principio, y saben muy bien lo que pienso. La mayoría de mis enlaces pertenecen a personas con una ideología muy distinta a la mía y, sin embargo, nos entendemos perfectamente porque nos limitamos a dar nuestro parecido sin juzgar a nadie.
Un blog es un espacio de opinión y, como ya he escrito varias veces, para mí es una prolongación del salón de mi casa. Quien quiera venir a visitarme puede hacerlo, siempre que guarde unas mínimas normas de respeto. Pero no tiene mucho sentido que se empeñen en entrar gente a la que simplemente no le caigo bien. Así que me tiene realmente asombrada qué es lo que quiere de mí una página de promoción del comunismo internacional. Creo que prefiero no saberlo.
Tener criterio propio y expresarlo es precisamente lo que distingue a los hombres de los animales, pero en este país, cada vez más está mal visto discrepar de la ideología dominante.Tanto es así que ya ni la oposición se opone, porque parece ser que les da vergüenza. Mientras tanto, hay temas de los que simplemente no hablamos por miedo o solidaridad mal entendida, pero no tenemos problema decirles a otros lo que tienen que hacer. Siendo así me doy por satisfecha con poder seguir discutiendo amigablemente con aquellos que ya considero mis amigos virtuales y la idea de darme a conocer a más gente, me temo que no me compensa.
Para los que todavía no lo sepan, éste es mi ideario personal: creo que un feto es un proyecto de persona (igual que una oruga es una mariposa si le das la oportunidad de crecer), creo que la mayoría de los enfermos no quieren morir rápido, sino rodeados de sus seres queridos, creo que cuidar y educar a los hijos es la tarea más importante de las personas, creo que no hay razón para que los hombres y las mujeres no nos llevemos bien, creo que la diversidad cultural y ecológica es sagrada y un mundo homogéneo sería algo muy aburrido. Creo que la izquierda y la derecha son fronteras artificiales que han inventado los políticos para su propio beneficio. Lo que realmente importa es todos somos seres humanos y sentimos las mismas cosas, aunque no las analicemos igual.
Cocina de laboratorio

Me acabo de enterar de que el famoso cocinero Santi Santamaría se ha atrevido a decir lo que muchos pensábamos: que donde esté una tortilla de patatas se pueden quitar los soufflés degradados de no sé qué cosa. Hace tiempo que me asombra que la gente "elegante" sea capaz de pagar cien euros por un plato de aire que ni llena ni alimenta. "Cosas veredes, Sancho".Creo que es un ejemplo más de hasta dónde nos puede llevar el aburrimiento y el exceso de medios.
Yo, desde luego, me alegro mucho de no ser rica y no tener que fingir que me gusta esa comida. Pero el pobre cocinero, por ir a contracorriente, se ha llevado las críticas de los defensores de la modernidad. No digo que a mí no me apetezca, de vez en cuando, probar algo distinto, pero siempre que sepa que los ingredientes existen y valen su precio: pescado fresco, verduras de huerta, setas salvajes... Lo que no estoy dispuesta es a comerme un cóctel de productos químicos más o menos inocuos, donde los sabores naturales han sido sustituídos por otros sintéticos.
Además, sospecho que son muy capaces de coger una hermosa manzana, quitarle un trozo de piel y tirar el resto. Es la cocina del desperdicio, mientras muchos se conformarían con lo que va a la basura. En esta sociedad de la imagen que hemos creado, siempre hay gente dispuesta a alabar las últimas tendencias, más que nada por el dinero que mueven. No importa nada que a la mayoría nos parezca que vale mucho más un bocadillo de calamares, que algunos artistas nos toman el pelo, o que, de todos los libros que se publican, apenas un diez por ciento valen la pena.
Luego nos lamentamos de que medio mundo no tiene lo necesario, cuando nosotros tenemos lo necesario y también lo innecesario, hasta niveles que rozan el ridículo. Así que tengo que reconocer que me ha alegrado mucho el enterarme de que todavía hay gente dispuesta a decir en voz alta lo que otros decimos en privado: que "el emperador está desnudo", en este tema y en muchos otros.
(Referencia al cuento "El traje nuevo del emperador" de Hans Christian Andersen).
Positividad
Intento ser optimista, de verdad. Pero luego aparece la realidad y me echa a perder mi idealismo. El otro día iba a cruzar la calle detrás de un coche parado que ocupaba todo el paso de cebra, cuando éste se puso a dar marcha atrás y casi nos atropella. Así que me acerqué, educadamente, a decirle que tuviera más cuidado, y no se le ocurrió otra cosa que insultarme.
Como decía la chica de ayer, parece mentira que pasen tantas cosas malas en el mundo, pero sobretodo que haya gente tan mala. Me queda el consuelo de pensar que la vida acaba poniendo a cada uno en su sitio. Por desgracia, sé que a veces no ocurre así, por lo menos de una manera tan clara que puedan relacionar causa y efecto. Sé que nadie es perfecto, que todos podemos cometer un error en un momento dado, pero tampoco creo que cueste tanto reconocerlo. Yo lo hago a menudo y no me pasa nada. "Errare humanum est".
El caso es que estas situaciones me desbordan y me paso días dándole vueltas, aunque sepa perfectamente que no merece la pena. Me sigue pillando de sorpresa este comportamiento. ¿Por qué es el mundo tan cruel? yo no lo sé. Será porque las personas tenemos libre albedrío, porque cualquier puede ser un ángel o un demonio, según las decisiones que tomemos en cada momento. Todos tenemos un lado oscuro.
Por eso soy una idealista que no cree en el idealismo. Incluso las mejores ideas, las normas básicas de convivencia que deberían mover el mundo, se pueden tergiversar. Así la libertad se convierte en anarquía, la autoridad en autoritarismo, la religión en fanatismo y el patriotismo en xenofobia. Lo peor es que todo esto no se queda en la teóría sino que acaba afectando a la vida de las personas.
Si quieren que sea más optimista, que alguien me demuestre por favor que el mundo está mejor que hace veinte años. Creo que el egoísmo es la nueva ideología de nuestra sociedad, y está detrás de la mayoría de los problemas que sufrimos en la actualidad. El hombre es un animal social y cada individuo mejora o perjudica a todo el grupo. Intento ir por la vida con una sonrisa, pero algunas personas me lo ponen difícil.
Mentalidad de niño

Ya sé que no es vuestro caso de la mayoría, pero yo cuando quiero recuperar la esperanza en un mundo mejor, me acuerdo de los misioneros y las obras de caridad de la iglesia, que son muchas aunque no salgan en los diarios.
Acabo de ver una película sobre el Ratoncito Pérez. En principio, la idea es buena, porque no se había hecho nada parecido. Sin embargo, a veces pienso que los que escriben para niños sin duda no tienen hijos. Empieza con una niña patinando por la casa mientras coge platos y vasos para poner la mesa. Al final se cae y pierde un diente. El mensaje para los padres viene a ser que no tenían que haberle dejado. Pero el mensaje para los niños pequeñitos que la vean es: "patinar por la casa con cosas en las manos es muy divertido, y además, si te caes, viene el Ratoncito Pérez y te trae un regalo". Estupendo.
Luego los ratones se dan aviso unos a otros por el método de morder un cable con los dientes y provocar un cortocircuito. Muy educativo. El ratoncito pone una cara muy graciosa cuando recibe la descarga eléctrica. Para rescatar luego a Pérez, la niña trepa muros, sale por las ventanas y salta grandes alturas. Por lo demás, la película está bien y es entretenida, pero no tiene en cuenta que los niños pequeños no tienen criterio propio y tienden a imitar lo que ven, porque no conocen las consecuencias.
Pasa parecido con algunos libros para niños que me han recomendado en el colegio. Para empezar, resultan muy aburridos y además tratan situaciones que los niños no entienden. Ellos solamente ven los hechos, no analizan las causas, y, por tanto, no comprenden el desenlace de la historia. En los dibujos animados, que son mi especialidad, a menudo hay referencias sexuales e incluso a temas históricos y personas que los niños no pueden conocer. Así que da la impresión de que están pensados para que los padres también los vean, o bien para competir en ingenio con otros guionistas rivales.
Las aventuras de los cinco, que es lo que yo leía de niña, tampoco era una lectura muy propia para un niño, pero al menos tenía la virtud de desarrollar la imaginación, y te daba a conocer otro país, otra época y otras costumbres. No entiendo como ahora, que tenemos más estudios sociológicos que nunca, los escritores de productos destinados al público infantil no se hacen asesorar por un experto antes de sacarlos al mercado.
Yo estuve allí
Me pregunto por qué la vida me ha puesto en todas las situaciones posibles. A mis cuarenta y dos años he perdido a unas veinte personas y han nacido otras tantas en mi familia. A mi alrededor ha habido ocho abortos espontáneos y cuatro divorcios. Hemos sufrido enfermedades graves y operaciones a vida o muerte.
He tenido varias mascotas (un perro durante dieciseis años). He visto el síndrome de abstinencia y un intento de suicidio. He convivido con la anorexia y la bulimia antes de que nadie supiera lo que era aquello. He sufrido acoso laboral, y mis hijos acoso escolar. He conocido a una mujer maltratada. He tenido amigos drogadictos que llevaban navaja. Por cierto, la iglesia no es la que dice que la droga es mala, lo dicen los médicos. También he tratado con extranjeros y les he tenido que explicar nuestras diferencias.
He estudiado cuatro idiomas. Me he sumergido en la cultura árabe. He vivido la dictadura, la transición y la democracia. No necesito que me lo cuenten, yo estaba allí. Como ya dije en el post "no tan inocentes" mis hermanos mayores se implicaron en todos los aspectos. Tengo una amiga huérfana del terrorismo. Conozco a muchos amenazados.
He tratado con los más pijos y los más asociales, con inmigrantes y gente de diferentes nacionalidades. Me he puesto en su lugar. He vuelto a la iglesia después de veinte años y me he sentido como en casa. No he llevado una vida complicada realmente pero sí he sido un buen testigo de todo. He aprendido a no juzgar y a no defenderme si no me atacan. Y la última enseñanza que he sacado de la vida es que llega un momento en que hay que definirse para bien o para mal.
Por cierto, he descubierto una cosa que ha mejorado en los últimos veinte años: ahora la gente fuma menos (tabaco) que antes. Era horroroso vivir rodeado de humo hasta en el colegio.
Mi mundo de peluche

Tengo buenas noticias para vosotros: voy a bajar el ritmo. Llevo varios meses a post diario y me he dado cuenta de que empiezo a repetirme. Por otra parte, quiero relajarme y prestarle más atención a las pequeñas cosas de cada día. Estar todo el tiempo opinando me agobia bastante. Mis padres son viejos, mis hijos pronto harán sus propios planes de vacaciones, y la política últimamente me tiene desmoralizada.
Quiero volver a mi mundo de peluches. A falta de animales reales, mis hijas tienen unos cien animalitos de peluche con los que todos jugamos. Le decía una vez a Laurita, que me encanta la gente que sabe conservar su espíritu de niño, como mi marido, y disfrutar de cada momento como la primera vez. Puede que la gente piense que somos un poco tontos, pero yo soy feliz echándole miguitas de patata a los gorriones. Cuando era pequeña, mi padre a menudo paraba el coche en el arcén para que pudiéramos coger amapolas. Esas son las cosas que valen la pena.
La "culpa" es del sacerdote, que siempre nos dice que tenemos que implicarnos en la vida social y defender nuestros valores. Bueno, creo que ya lo he hecho, y quien quiera conocerlos puede leerse todo el blog y ya tiene hobby para el verano. xD. Ahora necesito mirar las nubes, cuidarme un poco y estar atenta al fin de curso de los niños. Seguiré pasando por vuestros blogs. Gracias por haberos mantenido fieles todo este tiempo.
De bromas en Belgrado
Quería deciros que no es que el blog me ocupe demasiado tiempo, es que me ocupa demasiados pensamientos. Me he pasado los días dándole vueltas a los artículos como si fuera mi trabajo y me pagaran por ello, y eso no tiene sentido.
Ahora que por fin ha pasado el Festival de Eurovisión, resulta que la Unión Europea nos ha pedido que la próxima vez enviemos algo de calidad. En otros países que no tienen nuestro "sentido del humor" esta representación les puede haber parecido directamente una burla a la organización.
Hablando de humor, me gustaba bastante el programa "Sé lo que hicísteis", pero últimamente ya no me gusta tanto. Especialmente el otro día que pusieron un sketch sobre francotiradores en Belgrado. Un periodista que iba a Eurovisión se escondía de las ventanas del hotel por miedo a los disparos. Supongo que no hace falta que os recuerde que hubo un periodista español que murió de esa manera. Me pregunto si sus padres estaban viendo la broma.
Yo debo ser muy rara pero os aseguro que la guerra de la antigua Yugoslavia no me parece nada divertido. Aunque es difícil calificar una guerra, a mí me pareció una de las peores a causa de la cantidad de población civil que sufrió las consecuencias. Hubo toda clase de atrocidades, especialmente contra las mujeres, hasta llegar a la categoría de genocidio. Pero, de todas ellas, la menos comprensible eran precisamente los francotiradores que se dedicaban a cazar a la gente delante de las cámaras, por el sólo hecho de cruzarse en su camino.
No se puede bromear con la guerra. Es una falta de respeto hacia los muertos. A ver, que nos parecería a nosotros que hicieran un sketch de nuestra propia guerra civil. El humor puede ser ácido, irónico, verde o incluso negro, pero siempre que no implique personas y situaciones que han existido realmente. Parece que algunos piensan que la guerra de los Balcanes, como la veíamos en televisión, era sólo una película. Pero para aquellos que estaban allí, en el momento oportuno, en el lugar determinado, aquello fue un infierno.
No vale todo para hacer reir. No dudo que los guionistas del programa (Laurita incluída) tienen talento suficiente para hacer un buen humor sin herir las susceptividades de nadie, ni la memoria de los que ya no pueden protestar. Aunque no nos guste, debemos mantener la memoria viva.
Despistes, s.l.

Cuando era pequeña tenía una gran capacidad de concentración y buena memoria. Aún así ya entonces era muy despistada. Ahora lo soy con más razón porque tengo la excusa de la edad. Me las arreglo escribiendo notitas que pongo en la nevera, pero luego se me olvida leerlas. Cuando tenía bebés, preparaba la papilla casera, pero también compraba botes para el caso de que se me quemara la comida, lo cual me ocurría casi todas las semanas. Ahora he renunciado a cocinar lentejas, porque siempre se me pegan al no estar atenta.
En el trabajo estaba agobiada teniendo que estar pendiente de tantas cosas. Una secretaria despistada tiene doble trabajo: acordarse de las cosas y hacerlas. Así que cuando dejé de trabajar me quité un peso de encima. Mientras mis hijos eran pequeños no me quedaba más remedio que llevar la cuenta de todos sus compromisos. Pero ahora que son mayorcitos sigo haciendo lo mismo. Me temo que se han acostumbrado y no hay manera de que se ocupen ellos.
Por ejemplo, empiezan un tratamiento de medicinas y, o se lo recuerdo yo, o se queda a medias. Preparan un trabajo y luego lo dejan en casa y tengo que acercárselo yo al colegio. La mitad de los días se irían sin la merienda si no fuera porque la cojo yo. A veces les bajan las notas por no haber llevado la gimnasia, la bata de laboratorio o la flauta. Luego me reprochan a mí que no me acuerdo, y yo les contesto: suerte que tienes madre para echarle la culpa de todo.
Es que es mucho pedir eso de: mamá, recuérdame que... Las palabras "mamá" y "recuérdame" son incompatibles y ya deberían saberlo. Luego me siento fatal porque no puedo estar en todo de todo el mundo y siempre falla algo. Necesito que pongan algo de su parte. De verdad que hago tantos esfuerzos por acordarme de todo que acabo mentalmente agotada, y cuando falta algo además tengo que salir corriendo a solucionarlo. No ocurre todos los días, pero me estresa mucho.
Parece que es contagioso, porque mi marido también está cada vez más despistado. En cuanto a los niños, dicen que lo han heredado de mí y se quedan tan contentos, sobretodo el mayor. Me pregunto si el día de mañana serán capaces de llevar sus propias casas, o tendré que llamarles para decirles cuándo hay que poner la lavadora y hacer la compra, que si no son capaces de no cambiarse de ropa y quedarse sin comer.
Manipulación mental
Gracias por considerarme una "supermamá", pero no me merezco el título, porque la verdad es que como ama de casa soy bastante mediocre y es que no es una cosa que me preocupe demasiado.
Cuando escribí sobre relaciones entre profesores y alumnos, algunas personas me dijeron que no les parecía mal. El caso es que yo no me refería a chicos adultos en la universidad, sino más bien a adolescentes con adultos. Por muy maduro que quiera ser un chico o chica de diecisiete años, no deja de tener una personalidad en formación y escasa experiencia de la vida. Por eso es tan fácil que se deje deslumbrar por alguien a quien admira, como un profesor. Cuando yo tenía 13 años y mi marido 18 no hubieramos podido salir juntos porque si mi familia ni la suya lo hubieran permitido. A pesar de que yo fuera una mujer seguía teniendo mentalidad de niña y él ya era un hombre. En esas circunstancias, si hubiera tenido esa intención, que no es el caso, podría haberme modelado a su gusto.
Hay gente que son expertos en manipular a los demás desde niños. Es un maléfico don. Sin embargo, para utilizarlo, hace falta también tener la conciencia adormecida. Yo, desde luego, soy incapaz de hacerlo, pero me ha tocado convivir con personas así. Los "chicos malos" de los que hablaba el otro día son otros expertos en conseguir lo que quieren sin dar nada a cambio. Pero también está el victimismo, que era un arma muy femenina. Son las clásicas amas de casa o trabajadores modelo, que siempre se empeñan en hacerlo todo personalmente, más allá de sus obligaciones, o incluso algunos que hacen lo mismo y consiguen dar la impresión de que hacen más que nadie.
Realmente, les gusta la actividad, pero luego aprovechan para reprochar a todo el mundo que no las han ayudado y que están cansados, cuando la verdad es que no permiten que les ayuden. Además, nunca piden directamente colaboración, sino que lo hacen de un modo sutil y sibilino, para hacerte sentir culpable. Si les sigues el juego, pueden ser encantadores, pero como te resistas se vuelven realmente desagradables, y consiguen que todos se pongan en tu contra. Así se las arreglan para tomar el control y que nadie haga nada sin consultarles.
La manipulación mental es todo un arte, pero resulta muy fácil cuando una persona es insegura y está baja de autoestima, como suele ocurrirles a los adolescentes. Por eso, hay que tener especial cuidado con ellos. Por otra parte, el victimismo se está convirtiendo en una epidemia hoy día. Echarle la culpa a otro de nuestros propios problemas es la mejor manera de no solucionarlos, igual que el avestruz que mete la cabeza debajo del ala.
















