Blogia

sigo a contracorriente

El resto del mundo

El resto del mundo

Es natural acostumbrarse a la forma que tenemos por aquí de hacer las cosas. Los valores relativos se vuelven absolutos cuando no hay un punto de referencia exterior a nosotros. Esto se nota muy especialmente en los EE.UU, un país tan grande que ha llegado a olvidar la existencia del resto del mundo. Según podemos ver en las series juveniles, sus hijos dominan al detalle su corta historia, pero apenas saben colocar Europa en el mapa. Naturalmente, entre tantos millones de personas hay de todo, pero parece que el pensamiento dominante es demasiado tradicional, materialista, y cegado por un patriotismo a toda prueba. Sin embargo, se puede aprender de ellos la valoración que hacen siempre de los más capaces en su trabajo, por encima de cualquier otra consideración, y su espíritu de grupo.

Comparando con otros europeos, sin duda ellos son mucho más aburridos, pero también más responsables y cumplidores en general. Sin embargo, tendemos a pensar que lo nuestro es lo normal y que otros deberían imitar nuestro modo de vida. De los países de extremo oriente, admiramos su paciencia y su perserverancia. No nos gusta en cambio su mentalidad tan cerrada al exterior. De los islámicos, rechazamos la situación de la mujer, pero también se puede aprender su filosofía de saborear cada momento. Los de África negra son un mundo aparte difícil de entender para nuestra mentalidad. Su magia está en su capacidad de superación de la adversidad y de sacrificio, sin perder la sonrisa ni la música. La India, con su extrema pobreza, es sin embargo un lugar de peregrinaje para aquellos que quieren conocerse a sí mismos. Incluso los aborígenes australianos tienen unos ritos y costumbres que enriquecen el mundo en que vivimos.

No deberíamos olvidar que la nuestra no es más que una opción de vida condicionada por nuestras propias circunstancias. Conocer otras culturas e intentar comprenderlas es una manera de ser más humanos. He encontrado una entrevista con un sudanés refugiado político que explica lo que quería deciros con este artículo y el de viajar en el tiempo:

"Estoy muy orgulloso de ser africano y si pudiera volvería a mi país... En occidente no tenéis tiempo ni para pensar en sobrevivir, siempre se necesita más. Un coche, una casa, más dinero, comida, gente, tiempo, tiempo que se usa para deprimirse porque nunca se tiene lo que uno quiere. En África, con estar con la familia somos felices. En occidente, la gente ha nacido programada como una máquina...Pido a los españoles que no viajen a China. Si quieren gastarse el dinero, que lo hagan en un safari en Africa". (Esto se refiere a la implicación de China en Darfur). DAOUID HARI

El niño

Primero quería enviarle un saludo a Gema. He intentado comentar en su blog, pero no soy de blogger y no puedo. Bienvenida a mi blog, con todos los que leen habitualmente pero no comentan.

Siguiendo con el tema de la educación, no hay que olvidar que si no se empieza con los niños, no hay nada que hacer. Estábamos en misa y en la fila de delante había un niño de unos dos años con su madre y una hermana adoptada de tez oscura de unos diez años. Perdí la cuenta de la cantidad de golpes y patadas que la "criatura" le pudo asestar a su hermana en un rato. A todo esto, la madre lo reñía y, para agarrarlo, lo cogía en brazos, con lo cual el niño se quedaba encantado. Los demás, llegamos a la conclusión de que la hermana adoptada no tenía los mismos derechos que el hijo biológico. Con esa actitud, su madre no le hace ningún favor. Cuanto antes comprenda el niño que no va a salirse con la suya, más golpes se ahorrará en la vida, de los que no se ven.

Existen otros métodos: castigarlo en un rincón, quitarle los juguetes, y  dejarle muy claro que estamos enfadados y no vamos a permitir ese comportamiento nunca más. Todo, menos hacer la vista gorda, a ver si se le pasa. Todo, menos demostrarle que cuenta con nuestro apoyo haga lo que haga. Porque los niños crecen y no es tan fácil sujetar a un adolescente. Porque otros niños en el colegio pagarán por nuestra debilidad. Y luego llegan los casos de padres que entregan la custodia de sus hijos al estado porque no pueden con ellos.

Hitler y Stalin también fueron niños. No nacieron ya adultos. Pasa lo mismo con la pareja, cuando uno cede todo su terreno al otro. Pasa igual en la sociedad, cuando los organismos públicos se pasan la pelota de los problemas. Porque todos los problemas empiezan siendo simples molestias, problemas de niños que crecen poco a poco; y, cuando alguien quiere por fin encararlos, sucede que se han enquistado, igual que las heridas que no cicatrizan bien en su momento.

Los buenos malos

Los buenos malos

Parece ser que en el cerebro hay una zona donde se encuentran las inhibiciones, esto que hace que algunos nos sintamos incapaces de atacar a alguien. Pero no a todo el mundo le funciona igual ese mecanismo. Los hay que no sienten tantos escrúpulos e incluso les atrae la idea de vivir sensaciones al límite.

Algunos, según sus circunstancias, acaban siendo delincuentes. Se lanzan al camino fácil de vivir de pertenencias ajenas.  Otros, sin embargo, optan por el buen camino: policías, bomberos o militares. Si no tuvieran la opción de dedicar sus vidas a defender a otros, es probable que todos acabaran metiéndose en problemas.

De vez en cuando, esas personas que teóricamente trabajan para defender la ley, se pasan al otro lado. Tienen un trabajo duro y mal pagado. Tienen sobretodo el poder en sus manos y muchas tentaciones alrededor. Pero el porcentaje total de guardianes del estado que sucumben al "lado oscuro" afortunadamente en este país es mínimo.

En un mundo ideal... no haría ninguna falta que nadie vistiera uniformes para proteger a los ciudadanos. Sin embargo, estamos lejos de vivir en ese mundo que no deja de ser una utopía irrealizable. Pretender que podemos prescindir de la policía o el ejército significa poner en peligro nuestro futuro. Los delincuentes cada vez están mejor preparados, y los peligros que vienen de otros países también.

El otro día entré en una tienda y había cuatro hombres con pistolas. No eran ladrones, sino vigilantes jurados comprándose la cena. Esos sí que me preocupan más. Ahora cualquiera puede hacer un curso y llevar un arma. Pero no tienen los principios que generalmente mueven a los cuerpos de seguridad del estado. Además, nadie está libre de volverse loco. Tanto gente peligrosa ya me parece un riesgo demasiado grande. Luego pasa lo de los guardaespaldas que se convierten en sicarios. Hay demasiados buenos malos. Pero si no los hubiera, ¿quién nos protegería de los malos malos?

El difícil camino de la educación

Mi hijo ha aprobado la Eso. Esta vez ha estado cerca de tener algo en verano. Yo me he aprendido la nueva sintaxis, y me marido ha repasado integrales y química. Así que se puede decir que es un aprobado general. Sonrisa

Me da envidia la gente que le da todo igual. Por ejemplo, los hombres que no leen más que el Marca y las mujeres que no pasan del Hola. Debe ser estupendo tener hijos, darles dinero y despreocuparse de con quién van y qué hacen. En algunos casos sale bien y no se meten en problemas. En donde yo vivo hay un porcentaje importante de esos chicos y chicas adolescentes que hacen vida de adultos. Sus padres se dedican a salir como cuando eran solteros, se van de viaje sin ellos, vuelven a casa a las ocho del trabajo, y todo lo más pagan a una persona para que los acompañe.

Algunos utilizan a los abuelos, los cuales a veces desean cuidar a sus nietos y otras veces no están en condiciones, pero lo hacen igual. Las parejas no renuncian a tener hijos, pero no les dedican su tiempo. Por la tarde, los apuntan a mil actividades para que no estén solos. No van a ningún sitio en familia, como no sea el parque de atracciones. Viven en la misma casa como si fuera un hotel: cada uno por su lado. Tienen televisión en su cuarto y a veces ordenador. Se pasan las horas en el messenger y se gastan mucho dinero en el móvil.

Si tienen suerte, estudian y aprueban la Eso. Algunos no aprenden mucho más que a beber y fumar y biología práctica. En otras zonas de Madrid pasa más o menos lo mismo, pero tienen excusa. Quiero decir que el hijo de un panadero, pongamos por caso, no tiene ayuda en los últimos cursos si le quedan dudas en algunas asignaturas. Aún así, muchos llegan a la universidad. Los padres de estos chicos en su mayoría son licenciados ambos y, si no les ayudan con los deberes, es simplemente porque no les apetece o no están en casa. Además un porcentaje alto son separados, y eso complica aún más las cosas.

El día de mañana, no sé cómo van a explicar estos abogados, ingenieros o médicos, por qué sus hijos trabajan de reponedores en el supermercado. Tal vez esperan que les acaben dando el título en el instituto por puro cansancio, o piensan colocarlos por enchufe en su oficina. Mientras, el número de fracasos escolares aumenta, y pasan su tiempo disfrutando de tecnologías y lujos que el día de mañana no podrán permitirse con su sueldo de personal no cualificado.

Viajar en el tiempo

Viajar en el tiempo

Gracias por vuestros comentarios. Ya sabéis que soy una persona muy emocional. Cuando me hundo, me voy hasta el fondo, pero ya estoy saliendo a flote otra vez. Un beso.

In sha Alá: Dios lo quiera. El fatalismo tiene mucho que ver con que los países islámico hayan permanecido en su mayor parte varados en el tiempo. Viajar por Marruecos todavía hoy supone regresar a los usos y costumbres de la Edad Media.
Tiene sus ventajas:  tomarse la vida con más calma, disfrutar de cada momento. Y sus inconvenientes: trabajo infantil, matrimonio precoz, falta de cobertura social...

El planeta Tierra es un sitio contradictorio. Hay gente que vivimos en el siglo XXI, frente a otros anclados incluso en Prehistoria o la Edad Antigua. Nosotros, desde nuestro lugar privilegiado, quisiéramos que todo el mundo pudiera disfrutar de nuestras ventajas. Pero también tenemos inconvenientes: stress, accidentes de tráfico, obesidad, soledad... No podemos imponerles a otros nuestro modo de vida y nuestras costumbres.

Los seres humanos tenemos una gran capacidad de adaptación. Tanto es así, que, mientras nosotros somos felices comprando un coche nuevo, otros son igual de felices o más cada vez que consiguen llenar el plato de comida. Por eso, generalmente da la impresión de que los pobres están siempre sonriendo, mientras a nosotros nos cuesta mucho más. Sin embargo, ahora con la globalización de las comunicaciones, resulta que ellos nos ven y saben cómo vivimos, y comparan y sólo ven lo positivo. De ahí la inmigración y el sueño de poder viajar a la vez en el espacio y en el tiempo.

Pero no es tan fácil.  Al venir aquí pierden sus valores y dejan a sus países aún más pobres por falta de jóvenes trabajadores. Lo ideal sería mejorar las condiciones de vida en sus países de origen, conservando sus propias raíces, pero eso me temo que no es algo que se pueda conseguir en una generación.

Cuando todo no es suficiente

Hablar en teoría es fácil, pero luego viene la realidad a imponer su dominio. Todos quisiéramos tener una relación ideal con nuestros padres y nuestros hermanos. La vida te va separando sin darte cuenta y en algunos casos, ya no hay manera de cruzar el abismo que se ha abierto entre nosotros.

Con algunos amigos pasa igual. En un momento dado, en unas circunstancias parece que son parte fundamental de tu vida. Pero luego ya no vives en el mismo sitio, no coincidís nunca y el tiempo va pasando sin saber ya más de ellos.

El trabajo. Empiezas lleno de ilusiones pensando que te vas a comer el mundo, pero el mundo siempre te acaba comiendo a tí. El trabajo ideal no existe, los horarios son interminables, los compañeros son personas que no has elegido con las que tienes que compartir buena parte de tu tiempo y a veces no compensa.

Creas una familia, tienes hijos. Te prometes a tí mismo que no vas a cometer los mismos errores que de joven, que no vas a perder los nervios, que tendrás una sonrisa para cada momento. Pero no dejan de ser personas diferentes conviviendo en la misma casa, con sus propios intereses, sus gustos y sus fobias, y sus propias relaciones aparte de tí.

Y llega el momento en que tienes que aceptar que el mundo es imperfecto, que nunca serás la hija que esperaban tus padres, la mujer ideal, la madre perfecta, la mejor amiga, ni mucho menos una buena profesional. Y no te queda más que cruzar los dedos y esperar que los demás no se den cuenta y decidan también poner tierra por medio. Porque este pequeño mundo es todo lo que tienes y ya no te quedan fuerzas para volver a empezar.

Terror en el supermercado

Terror en el supermercado

Ayer fui a la compra y no quedaba pollo, pescado ni verdura fresca. Aún así conseguí llenar el carro con otras cosas. Ya me temía yo que la gente se iba a lanzar a comprar de forma compulsiva. Yo también había hecho acopio de leche, carne y alguna cosa más. Pero eso no es nada comparado con lo que ví ayer.

Llego a la caja de servicio a domicilio y había unas señoras con tres carros y tres cestas. Dentro cientos de latas de conserva. Hasta ahí todo normal. Pero, ¡llevaban cincuenta litros de zumo de melocotón y uva!. Así que estaba comentándolo con la cajera y dice el repartidor sudamericano: será que no les gusta el agua. Y nos dió la risa a los tres.

Pero eso no es nada, porque había gente que llevaba cien litros de agua mineral. Eso ya empezó a preocuparme, teniendo en cuenta que en Madrid el agua del grifo es buena. Así que le digo a la cajera: ¿no habrá estallado una guerra y yo no me he enterado?. Otros llevaban cientos de cervezas y refrescos. Se ve que no pueden vivir sin ellos.

También había un carro con diez cajas de cereales de desayuno. Alguien se quejaba de que no había pescado, y otra vez el repartidor que dice: pues que coman lentejas. Nada como la sabiduría popular. Había quien llevaba diez paquetes de legumbres. Teniendo en cuenta que medio paquete de garbanzos a mí me da para dos veces, supongo que pensaban pasar todo el mes de julio a base de cocido.

Luego están los que se han llevado la verdura. Si no se la comen, no les va a durar más de una semana y me temo que acaben tirándola a la basura. Estoy convencida de que se han llevado pescado y verdura gente que habitualmente no los prueba. Total, que la gente ha enloquecido. Nada mejor que tener una excusa para el consumismo salvaje. Luego no sé dónde pensarán guardar tanta comida. Me imagino que entras en su casa y todas las esquinas estarán llenas de zumos de melocotón y uva...

Sólo espero que no se alargue mucho el problema, a ver si vamos a tener que volver al estraperlo a comprarles las latas de conserva a los que se las han llevado, y todavía acaban haciendo negocio. Confío en que mañana todavía pueda reirme de esta situación.

Sexo en Nueva York

Después de conseguir el título de racista, por aceptar las cosas como son, y el de feminista, por decir que comprendo que los jóvenes no quieran comprometerse con nadie, hoy vengo a por el título de machista, que me falta para la colección. Guiño Bueno, ya sé que los habituales no me tratáis tan mal. El problema son los nuevos.

Parece ser que la película está haciendo más taquilla en EE.UU que Indiana Jones. Sinceramente, me preocupa. Por una parte, cuentan con la ventaja de que es una especie de desenlace de la serie y eso atrae al público de televisión. Por otra parte, ha tenido mucha promoción y comprendo que algunas mujeres se sientan reflejadas. No dudo que sea una película muy entretenida, pero, para mí, es un síntoma de decadencia social.

El modelo a seguir son cuatro mujeres independientes que han tenido bastante éxito profesional. El dinero que disfrutan lo utilizan para comprar ropa y complementos y comer en restaurantes caros. Que yo sepa, ninguna de ellas tiene inquietudes sociales de ningún tipo. El resto del mundo, por supuesto no se nombra. Los padres, hermanos, hijos, también tienen un papel secundario. Los cuidados de belleza en cambio son fundamentales. A nivel personal, cada una de las mujeres, cercanas a los cuarenta, tiene una lista interminable de relaciones fracasadas a sus espaldas, de las cuales están bastante orgullosas, y siempre se encuentran disponibles para empezar una nueva.

¿Son felices las mujeres de Sexo en N.Y? Yo opino que no. Disfrutan de su amistad, de su trabajo y sus ratos de ocio, pero no se sienten satisfechas con sus vidas. Es natural, teniendo en cuenta que, aparte del trabajo, siguen llevando vida de adolescentes, sin responsabilidades ni remordimientos. La felicidad no está en mirarse el ombligo, ni en buscar todo el tiempo tu propio placer, tu belleza y tu satisfacción personal.

La felicidad para mí está en relacionarse con la gente e intentar ayudar a los demás, dar, no recibir todo el tiempo. Aunque suene contradictorio, no se puede disfrutar de la vida si no sabes lo que es el dolor, la renuncia, la ausencia, si no te preocupas por nada ni por nadie. La historia de estas cuatro mujeres me parece un bonito espejismo que oculta el vacío de sus vidas. La serie es entretenida, pero el problema es que la sociedad tome a estas mujeres como modelo a seguir.

El meme de Patri

Un color: verde
Un número: El tres
Un libro: Es difícil escoger sólo uno
Una canción: En este momento"cuando amanece" de Estopa

Una comida: Pollo asado
Un postre: Cualquier dulce me vale
Un lugar:  Asturias

Una película:  Memorias de Africa
4x7: 28
Un momento del día: Después de cenar, cuando estamos juntos en el salón
¿Blogs, foros o chats? Blogs, solamente.
¿Te has sentido acosado virtualmente alguna vez? Sí.
Un referente en tu vida:  Mis padres.
Un referente histórico:  El descubrimiento de América
De ficción:  Las novelas de ciencia ficción
3x8: 24
Un café:   Reconozco que tengo vicio, pero sólo si es bueno.
Proyectos inmediatos: Acabar el curso lo mejor posible y pasar un verano tranquilo.
¿Eres feliz? Sí.
¿Te atreves a decir tu edad? 42 años.

Chicos de treinta

A través de vuestros blogs me he dado cuenta de una situación que no conocía, la de los hombres jóvenes que rondan los treinta años. No digo que sea el caso de todos, pero sí de bastantes. Realmente me parece mucha casualidad que haya tantas crisis de pareja debido a que los chicos no quieren ninguna clase de compromisos.

Creo que la causa es que la situación social ha cambiado demasiado rápido. Hace veinte años, a los niños varones se les educaba todavía en la idea de que las tareas de la casa eran cosa de mujeres. Crecieron pensando que tendrían una vida como la de su padre, basada en el trabajo profesional. Pensaban que su obligación se limitaría a conseguir dinero y luego podrían desentenderse de lo demás. Así ha sido durante décadas.

Pero les pilló el cambio de siglo y de mentalidad. Ahora un chico joven que vive con su familia, sabe que tiene la comida lista, la casa limpia y la ropa planchada. También sabe que si se independiza tendrá que arreglarselas solo. Pero sabe especialmente que si decide irse a vivir con una chica se le acaban todas sus prerrogativas. Sin embargo, estando cada uno en su casa disfruta de las ventajas sin los inconvenientes.

Hoy en día, lo normal es que los dos trabajen. Eso significa que incluso puede ser que ella salga más tarde del trabajo, a veces tiene que viajar y puede ganar más dinero que él. Así que las obligaciones familiares ahora son de los dos por igual. Un joven, que no ha sido preparado para ello, se encuentra con que tiene que cocinar y limpiar, hacer la compra y, si tienen niños, ocuparse de ellos tan bien como lo haría una mujer, porque es lo que la sociedad le está exigiendo.

Así que queda la salida más fácil: no comprometerse. Estamos, en el mundo desarrollado, rodeados de eternos adolescentes, chicos y chicas, con complejo de Peter Pan, que no quieren independizarse. En el caso de ellos, con más razón, porque si algo sale mal tienen las de perder ante la sociedad y ante la ley. Yo misma, antes pensaba que quería ver a mi chico algún día casado y con hijos, pero tal como están las cosas, empiezo a pensar, como él mismo, que es mejor que no se complique la vida.

Un aplauso para Alaska

Un aplauso para Alaska

La gente del famoseo, especialmente aquellos que manejan dinero, acaban siempre haciendo amistad con toreros. A continuación, sea cual sea su opinión, nunca más vuelven a posicionarse en contra de la tauromaquia, supongo que por miedo de que ya no les inviten o no cuenten con ellos para los negocios.

Así fue en tiempos de la dictadura, y siguió siendo con la democracia. Yo, inocente, pensaba que la fiesta de los toros tenía los días contados y sin embargo, cada día parece más fuerte. Ha habido unos cuantos cambios de gobierno y nadie se ha atrevido a plantear el tema. Bueno, si no recuerdo mal, Eskerra Republicana creo que sí declaró algo. Tiene gracia que sólo ese partido represente ahora una de las cosas que más me importan de este país.

Pero ahora por fin una famosa, Alaska, ha decidido firmar una campaña. La imagen, a su estilo, es bastante desagradable  pero hace su papel. Desde aqui le envío mi más profundo agradecimiento. Por otra parte, yo soy una incondicional de su música desde el principio hasta hoy. Otra cosa es que me guste su estilo morboso o su afición a las drogas. Sin embargo, creo que realmente tiene mucho talento y sobretodo es ella misma, cosa que cada vez es más difícil de encontrar.

El cine de antes

El sábado fui a ver la última película de Indiana Jones. No me hacía muchas ilusiones sobre lo que iba a encontrar, pero me llevé una agradable sorpresa. Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal se parece mucho a las anteriores y eso ya es algo positivo. Es una película de acción, pero es muy entretenida, tiene toques de humor y de ternura. Es una película de las de antes.

Las primeras entregas de James Bond también eran así. Ahora, en mi opinión, se han convertido en una sucesión de persecuciones y tiros. Han perdido el encanto de la personalidad del protagonista, tal vez porque ese tipo de hombre ya no se lleva. Las primeras películas de la saga de La guerra de las galaxias también tenían ese ambiente desenfadado de quien no se toma demasiado en serio a sí mismo y te hacían sonreir. Las últimas están bien, pero no es lo mismo.

Indiana Jones bromea con su edad durante la historia. Las escenas de persecución en la selva te sorprenden a cada momento. Es un poco desagradable a ratos, pero es una película amable, de esas en que sales del cine con una sonrisa. Tampoco es propia para niños de cinco años como los que había en el cine. Pero no quiero contárosla, para los que no la hayan visto.

En los últimos años la verdad es que no he ido mucho al cine más que a ver películas de animación. Pero creo que no me he perdido demasiado. Las comedias están ya muy vistas. Todos los argumentos posibles ya han sido explotados. Las películas de miedo son más bien de asco. Hay excepciones de vez en cuando, que a veces pasan desapercibidas por falta de promoción. El cine de Woody Allen siempre me aporta algo. Pero lo que más me ha gustado últimamente es el Señor de los Anillos. Habiendo leído los libros, no creía que fueran capaces de reflejar una décima parte de la historia, pero  el ambiente está muy bien logrado.

De lo que realmente no me canso nunca es de los grandes clásicos: Cary Grant, Gary Cooper y las películas que han quedado para siempre en el recuerdo. Por ellos no pasa el tiempo. A falta de grandes medios, les sobraba argumento e interpretación. Ahí es donde se comprueba que el cine también es un arte.

Trabajo pendiente

Trabajo pendiente

Adicted me ha dado este bonito premio. Debes elegir a 15 Blogs – como máximo y mínimo los que desees - que consideres sean merecedores de este premio por el significado de su nombre, el cual es significativo conceptualmente por sí mismo. Es difícil elegir y más ahora que muchos estáis premiados. Así que creo que lo dejaré para otra ocasión.

Este es un meme que me encargó La chica de ayer. 

- ¿Qué te gusta contemplar?

La naturaleza, el mar, las nubes y cualquier animalillo.

- ¿Qué no puedes dejar de tocar?

A mis hijos. Dicen que soy una sobona.

- ¿Qué olor te vuelve loca?

Aunque suene un poco mal, el olor natural de las personas.

- ¿Qué te gusta que te digan?

Quédate a hacerme compañía. 
 - ¿Qué te gusta morder?
La verdad es que tengo los dientes sensibles y prefiero no morder mucho.
El meme text es muy largo y no tengo tiempo hoy. Gracias por acordaros de mí. Un beso.

Perales y manzanas

Perales y manzanas

PARA SABER DE AMOR ALGUIEN HA DICHO HAY QUE PROBAR MIL FRUTAS DIFERENTES, QUE CADA CUERPO ES COMO UN LIBRO EN EL QUE DESCUBRIR CADA MISTERIO. QUE DEGUSTARLO TODO ES NECESARIO PARA SABERLO TODO DEL AMOR.

SE EQUIVOCAN. EL AMOR NO ES PROBAR CADA MANZANA. ÉL NO PRECISA AVENTURA MÁS LOCA QUE SU LOCA AVENTURA, NI CONCIBE UN SABOR MÁS EXQUISITO.

Jose Luis Perales

 

Hay canciones que describen un sentimiento mucho mejor que el ensayo más amplio que se pueda escribir sobre el tema. Y Jose Luis Perales para mí es un poeta cuyas letras siempre me dan para pensar.
He visto en otros blogs que se afirma que, para ser experto en relaciones afectivas, hay que haber tenido cuantas más parejas mejor. Pero yo pienso que volver a empezar una y otra vez no tiene por qué ser mejor que continuar con la misma persona, pasando por diferentes circunstancias y conociéndose cada día mejor.

Por algo se dice que "la práctica hace al maestro". La perfección a veces no es más que el resultado de la experiencia, y para eso no hace falta cambiar el sujeto del experimento. Por otra parte, el grado de pasión de una pareja depende de muchos factores físicos y psicológicos y no tanto de los años. Yo no dudo que exista gente que, al mes de empezar una relación, ya haya perdido el interés. Pero, asimismo, nadie debería dudar de que algunos seamos capaces de mantener el amor y la atracción física, incluso por más de veinte años.

Como ya os dicho alguna vez, creo que existe la persona ideal para cada uno. Eso no quiere decir que tengamos que esperar sentados a que aparezca. Es inevitable tener otras relaciones pero no deberíamos entregarnos en cuerpo y alma a todo el que se acerca a nosotros, sin saber todavía si merece la pena. El amor necesita tiempo para prender, crecer y madurar, y cambiando a menudo de pareja a veces no se le da la oportunidad de hacerlo.

Manipulación mental

Gracias por considerarme una "supermamá", pero no me merezco el título, porque la verdad es que como ama de casa soy bastante mediocre y es que no es una cosa que me preocupe demasiado.

Cuando escribí sobre relaciones entre profesores y alumnos, algunas personas me dijeron que no les parecía mal. El caso es que yo no me refería a chicos adultos en la universidad, sino más bien a adolescentes con adultos. Por muy maduro que quiera ser un chico o chica de diecisiete años, no deja de tener una personalidad en formación y escasa experiencia de la vida. Por eso es tan fácil que se deje deslumbrar por alguien a quien admira, como un profesor. Cuando yo tenía 13 años y mi marido 18 no hubieramos podido salir juntos porque si mi familia ni la suya lo hubieran permitido. A pesar de que yo fuera una mujer seguía teniendo mentalidad de niña y él ya era un hombre. En esas circunstancias, si hubiera tenido esa intención, que no es el caso, podría haberme modelado a su gusto.

Hay gente que son expertos en manipular a los demás desde niños. Es un maléfico don. Sin embargo, para utilizarlo, hace falta también tener la conciencia adormecida. Yo, desde luego, soy incapaz de hacerlo, pero me ha tocado convivir con personas así. Los "chicos malos" de los que hablaba el otro día son otros expertos en conseguir lo que quieren sin dar nada a cambio. Pero también está el victimismo, que era un arma muy femenina. Son las clásicas amas de casa o trabajadores modelo, que siempre se empeñan en hacerlo todo personalmente, más allá de sus obligaciones, o incluso algunos que hacen lo mismo y consiguen dar la impresión de que hacen más que nadie.

Realmente, les gusta la actividad, pero luego aprovechan para reprochar a todo el mundo que no las han ayudado y que están cansados, cuando la verdad es que no permiten que les ayuden. Además, nunca piden directamente colaboración, sino que lo hacen de un modo sutil y sibilino, para hacerte sentir culpable. Si les sigues el juego, pueden ser encantadores, pero como te resistas se vuelven realmente desagradables, y consiguen que todos se pongan en tu contra. Así se las arreglan para tomar el control y que nadie haga nada sin consultarles.

La manipulación mental es todo un arte, pero resulta muy fácil cuando una persona es insegura y está baja de autoestima, como suele ocurrirles a los adolescentes. Por eso, hay que tener especial cuidado con ellos. Por otra parte, el victimismo se está convirtiendo en una epidemia hoy día. Echarle la culpa a otro de nuestros propios problemas es la mejor manera de no solucionarlos, igual que el avestruz que mete la cabeza debajo del ala.

Despistes, s.l.

Despistes, s.l.

Cuando era pequeña tenía una gran capacidad de concentración y buena memoria. Aún así ya entonces era muy despistada. Ahora lo soy con más razón porque tengo la excusa de la edad. Me las arreglo escribiendo notitas que pongo en la nevera, pero luego se me olvida leerlas. Cuando tenía bebés, preparaba la papilla casera, pero también compraba botes para el caso de que se me quemara la comida, lo cual me ocurría casi todas las semanas. Ahora he renunciado a cocinar lentejas, porque siempre se me pegan al no estar atenta.

En el trabajo estaba agobiada teniendo que estar pendiente de tantas cosas. Una secretaria despistada tiene doble trabajo: acordarse de las cosas y hacerlas. Así que cuando dejé de trabajar me quité un peso de encima. Mientras mis hijos eran pequeños no me quedaba más remedio que llevar la cuenta de todos sus compromisos. Pero ahora que son mayorcitos sigo haciendo lo mismo. Me temo que se han acostumbrado y no hay manera de que se ocupen ellos.

Por ejemplo, empiezan un tratamiento de medicinas y, o se lo recuerdo yo, o se queda a medias. Preparan un trabajo y luego lo dejan en casa y tengo que acercárselo yo al colegio. La mitad de los días se irían sin la merienda si no fuera porque la cojo yo. A veces les bajan las notas por no haber llevado la gimnasia, la bata de laboratorio o la flauta. Luego me reprochan a mí que no me acuerdo, y yo les contesto: suerte que tienes madre para echarle la culpa de todo.

Es que es mucho pedir eso de: mamá, recuérdame que... Las palabras "mamá" y "recuérdame" son incompatibles y ya deberían saberlo. Luego me siento fatal porque no puedo estar en todo de todo el mundo y siempre falla algo. Necesito que pongan algo de su parte. De verdad que hago tantos esfuerzos por acordarme de todo que acabo mentalmente agotada, y cuando falta algo además tengo que salir corriendo a solucionarlo. No ocurre todos los días, pero me estresa mucho.

Parece que es contagioso, porque mi marido también está cada vez más despistado. En cuanto a los niños, dicen que lo han heredado de mí y se quedan tan contentos, sobretodo el mayor. Me pregunto si el día de mañana serán capaces de llevar sus propias casas, o tendré que llamarles para decirles cuándo hay que poner la lavadora y hacer la compra, que si no son capaces de no cambiarse de ropa y quedarse sin comer.

De bromas en Belgrado

Quería deciros que no es que el blog me ocupe demasiado tiempo, es que me ocupa demasiados pensamientos. Me he pasado los días dándole vueltas a los artículos como si fuera mi trabajo y me pagaran por ello, y eso no tiene sentido.

Ahora que por fin ha pasado el Festival de Eurovisión, resulta que la Unión Europea nos ha pedido que la próxima vez enviemos algo de calidad. En otros países que no tienen nuestro "sentido del humor" esta representación les puede haber parecido directamente una burla a la organización.

Hablando de humor, me gustaba bastante el programa "Sé lo que hicísteis", pero últimamente ya no me gusta tanto. Especialmente el otro día que pusieron un sketch sobre francotiradores en Belgrado. Un periodista que iba a Eurovisión se escondía de las ventanas del hotel por miedo a los disparos. Supongo que no hace falta que os recuerde que hubo un periodista español que murió de esa manera. Me pregunto si sus padres estaban viendo la broma.

Yo debo ser muy rara pero os aseguro que la guerra de la antigua Yugoslavia no me parece nada divertido. Aunque es difícil calificar una guerra, a mí me pareció una de las peores a causa de la cantidad de población civil que sufrió las consecuencias. Hubo toda clase de atrocidades, especialmente contra las mujeres, hasta llegar a la categoría de genocidio. Pero, de todas ellas, la menos comprensible eran precisamente los francotiradores que se dedicaban a cazar a la gente delante de las cámaras, por el sólo hecho de cruzarse en su camino.

No se puede bromear con la guerra. Es una falta de respeto hacia los muertos. A ver, que nos parecería a nosotros que hicieran un sketch de nuestra propia guerra civil. El humor puede ser ácido, irónico, verde o incluso negro, pero siempre que no implique personas y situaciones que han existido realmente. Parece que algunos piensan que la guerra de los Balcanes, como la veíamos en televisión, era sólo una película. Pero para aquellos que estaban allí, en el momento oportuno, en el lugar determinado, aquello fue un infierno.

No vale todo para hacer reir. No dudo que los guionistas del programa (Laurita incluída) tienen talento suficiente para hacer un buen humor sin herir las susceptividades de nadie, ni la memoria de los que ya no pueden protestar. Aunque no nos guste, debemos mantener la memoria viva.

 

Mi mundo de peluche

Mi mundo de peluche

Tengo buenas noticias para vosotros: voy a bajar el ritmo. Llevo varios meses a post diario y me he dado cuenta de que empiezo a repetirme. Por otra parte, quiero relajarme y prestarle más atención a las pequeñas cosas de cada día. Estar todo el tiempo opinando me agobia bastante. Mis padres son viejos, mis hijos pronto harán sus propios planes de vacaciones, y la política últimamente me tiene desmoralizada.

Quiero volver a mi mundo de peluches. A falta de animales reales, mis hijas tienen unos cien animalitos de peluche con los que todos jugamos. Le decía una vez a Laurita, que me encanta la gente que sabe conservar su espíritu de niño, como mi marido, y disfrutar de cada momento como la primera vez. Puede que la gente piense que somos un poco tontos, pero yo soy feliz echándole miguitas de patata a los gorriones. Cuando era pequeña, mi padre a menudo paraba el coche en el arcén para que pudiéramos coger amapolas. Esas son las cosas que valen la pena.

La "culpa" es del sacerdote, que siempre nos dice que tenemos que implicarnos en la vida social y defender nuestros valores. Bueno, creo que ya lo he hecho, y quien quiera conocerlos puede leerse todo el blog y ya tiene hobby para el verano. xD. Ahora necesito mirar las nubes, cuidarme un poco y estar atenta al fin de curso de los niños. Seguiré pasando por vuestros blogs. Gracias por haberos mantenido fieles todo este tiempo.

Yo estuve allí

Me pregunto por qué la vida me ha puesto en todas las situaciones posibles. A mis cuarenta y dos años he perdido a unas veinte personas y han nacido otras tantas en mi familia. A mi alrededor ha habido ocho abortos espontáneos y cuatro divorcios. Hemos sufrido enfermedades graves y operaciones a vida o muerte.

He tenido varias mascotas (un perro durante dieciseis años). He visto el síndrome de abstinencia y un intento de suicidio. He convivido con la anorexia y la bulimia antes de que nadie supiera lo que era aquello. He sufrido acoso laboral, y mis hijos acoso escolar. He conocido a una mujer maltratada. He tenido amigos drogadictos que llevaban navaja. Por cierto, la iglesia no es la que dice que la droga es mala, lo dicen los médicos. También he tratado con extranjeros y les he tenido que explicar nuestras diferencias.

He estudiado cuatro idiomas. Me he sumergido en la cultura árabe. He vivido la dictadura, la transición y la democracia. No necesito que me lo cuenten, yo estaba allí. Como ya dije en el post "no tan inocentes" mis hermanos mayores se implicaron en todos los aspectos. Tengo una amiga huérfana del terrorismo. Conozco a muchos amenazados.

He tratado con los más pijos y los más asociales, con inmigrantes y gente de diferentes nacionalidades. Me he puesto en su lugar. He vuelto a la iglesia después de veinte años y me he sentido como en casa. No he llevado una vida complicada realmente pero sí he sido un buen testigo de todo. He aprendido a no juzgar y a no defenderme si no me atacan. Y la última enseñanza que he sacado de la vida es que llega un momento en que hay que definirse para bien o para mal.

Por cierto, he descubierto una cosa que ha mejorado en los últimos veinte años: ahora la gente fuma menos (tabaco) que antes. Era horroroso vivir rodeado de humo hasta en el colegio.

Mentalidad de niño

Mentalidad de niño

Ya sé que no es vuestro caso de la mayoría, pero yo cuando quiero recuperar la esperanza en un mundo mejor, me acuerdo de los misioneros y las obras de caridad de la iglesia, que son muchas aunque no salgan en los diarios.

Acabo de ver una película sobre el Ratoncito Pérez. En principio, la idea es buena, porque no se había hecho nada parecido. Sin embargo, a veces pienso que los que escriben para niños sin duda no tienen hijos. Empieza con una niña patinando por la casa mientras coge platos y vasos para poner la mesa. Al final se cae y pierde un diente. El mensaje para los padres viene a ser que no tenían que haberle dejado. Pero el mensaje para los niños pequeñitos que la vean es: "patinar por la casa con cosas en las manos es muy divertido, y además, si te caes, viene el Ratoncito Pérez y te trae un regalo". Estupendo.

Luego los ratones se dan aviso unos a otros por el método de morder un cable con los dientes y provocar un cortocircuito. Muy educativo. El ratoncito pone una cara muy graciosa cuando recibe la descarga eléctrica. Para rescatar luego a Pérez, la niña trepa muros, sale por las ventanas y salta grandes alturas. Por lo demás, la película está bien y es entretenida, pero no tiene en cuenta que los niños pequeños no tienen criterio propio y tienden a imitar lo que ven, porque no conocen las consecuencias.

Pasa parecido con algunos libros para niños que me han recomendado en el colegio. Para empezar, resultan muy aburridos y además tratan situaciones que los niños no entienden. Ellos solamente ven los hechos, no analizan las causas, y, por tanto, no comprenden el desenlace de la historia. En los dibujos animados, que son mi especialidad, a menudo hay referencias sexuales e incluso a temas históricos y personas que los niños no pueden conocer. Así que da la impresión de que están pensados para que los padres también los vean, o bien para competir en ingenio con otros guionistas rivales.

Las aventuras de los cinco, que es lo que yo leía de niña, tampoco era una lectura muy propia para un niño, pero al menos tenía la virtud de desarrollar la imaginación, y te daba a conocer otro país, otra época y otras costumbres. No entiendo como ahora, que tenemos más estudios sociológicos que nunca, los escritores de productos destinados al público infantil no se hacen asesorar por un experto antes de sacarlos al mercado.