Mary Luz
Siento que algunos hayan pensado que no me tomo en serio el maltrato psicológico. Es que soy demasiado vehemente en mis explicaciones. Por supuesto que sé que existe, de hecho lo he sufrido, por eso precisamente no quiero que se banalice.
Otro maltrato: esa pobre niña que fue secuestrada y más tarde apareció muerta en Huelva, podía haber sobrevivido con sólo que la sociedad supera que hacer con los pederastas. Una de las razones por las que estoy deseando que mis hijos se hagan adultos es porque me aterra ese tema. La locura es algo que siempre me ha dado miedo, y para mí esos hombres no son más que unos locos sin tratamiento. Un niño nunca puede ser una opción sexual válida, desde el momento en que no tiene capacidad para poder dar su consentimiento a las relaciones sexuales.
Para colmo, su agresor ya había sido condenado dos veces, una por abusar de su propia hija, y nunca llegó a cumplir la condena porque no dieron orden de búsqueda y captura. Mientras otros acaban en la cárcel por cosas menos importantes. Hace no mucho tiempo, los manicomios estaban llenos de gente que no suponía un peligro para nadie. Ahora, hemos pasado al otro extremo, y no se puede encerrar de por vida a nadie, aunque estés cien por cien seguro de su reincidencia.
Si no quieren mandar a esta gente al hospital psiquiátrico, al menos deberían castrarlos químicamente. Lo que no puede ser es que sigan en la calle y tengamos que ser los demás los que estemos atentos de evitar cruzarnos en su camino. Hay crímenes que se pueden justificar de alguna manera, la pederastia no, para mí es imperdonable. Si hay que modificar las leyes, que lo hagan. No puede ser que la libertad de algunos sea más importante que los derechos fundamentales del resto. Ojalá nunca más tuviéramos que hablar de este tema, porque al menos estuviera controlado.