Los buenos malos

Parece ser que en el cerebro hay una zona donde se encuentran las inhibiciones, esto que hace que algunos nos sintamos incapaces de atacar a alguien. Pero no a todo el mundo le funciona igual ese mecanismo. Los hay que no sienten tantos escrúpulos e incluso les atrae la idea de vivir sensaciones al límite.
Algunos, según sus circunstancias, acaban siendo delincuentes. Se lanzan al camino fácil de vivir de pertenencias ajenas. Otros, sin embargo, optan por el buen camino: policías, bomberos o militares. Si no tuvieran la opción de dedicar sus vidas a defender a otros, es probable que todos acabaran metiéndose en problemas.
De vez en cuando, esas personas que teóricamente trabajan para defender la ley, se pasan al otro lado. Tienen un trabajo duro y mal pagado. Tienen sobretodo el poder en sus manos y muchas tentaciones alrededor. Pero el porcentaje total de guardianes del estado que sucumben al "lado oscuro" afortunadamente en este país es mínimo.
En un mundo ideal... no haría ninguna falta que nadie vistiera uniformes para proteger a los ciudadanos. Sin embargo, estamos lejos de vivir en ese mundo que no deja de ser una utopía irrealizable. Pretender que podemos prescindir de la policía o el ejército significa poner en peligro nuestro futuro. Los delincuentes cada vez están mejor preparados, y los peligros que vienen de otros países también.
El otro día entré en una tienda y había cuatro hombres con pistolas. No eran ladrones, sino vigilantes jurados comprándose la cena. Esos sí que me preocupan más. Ahora cualquiera puede hacer un curso y llevar un arma. Pero no tienen los principios que generalmente mueven a los cuerpos de seguridad del estado. Además, nadie está libre de volverse loco. Tanto gente peligrosa ya me parece un riesgo demasiado grande. Luego pasa lo de los guardaespaldas que se convierten en sicarios. Hay demasiados buenos malos. Pero si no los hubiera, ¿quién nos protegería de los malos malos?
















