El niño
Primero quería enviarle un saludo a Gema. He intentado comentar en su blog, pero no soy de blogger y no puedo. Bienvenida a mi blog, con todos los que leen habitualmente pero no comentan.
Siguiendo con el tema de la educación, no hay que olvidar que si no se empieza con los niños, no hay nada que hacer. Estábamos en misa y en la fila de delante había un niño de unos dos años con su madre y una hermana adoptada de tez oscura de unos diez años. Perdí la cuenta de la cantidad de golpes y patadas que la "criatura" le pudo asestar a su hermana en un rato. A todo esto, la madre lo reñía y, para agarrarlo, lo cogía en brazos, con lo cual el niño se quedaba encantado. Los demás, llegamos a la conclusión de que la hermana adoptada no tenía los mismos derechos que el hijo biológico. Con esa actitud, su madre no le hace ningún favor. Cuanto antes comprenda el niño que no va a salirse con la suya, más golpes se ahorrará en la vida, de los que no se ven.
Existen otros métodos: castigarlo en un rincón, quitarle los juguetes, y dejarle muy claro que estamos enfadados y no vamos a permitir ese comportamiento nunca más. Todo, menos hacer la vista gorda, a ver si se le pasa. Todo, menos demostrarle que cuenta con nuestro apoyo haga lo que haga. Porque los niños crecen y no es tan fácil sujetar a un adolescente. Porque otros niños en el colegio pagarán por nuestra debilidad. Y luego llegan los casos de padres que entregan la custodia de sus hijos al estado porque no pueden con ellos.
Hitler y Stalin también fueron niños. No nacieron ya adultos. Pasa lo mismo con la pareja, cuando uno cede todo su terreno al otro. Pasa igual en la sociedad, cuando los organismos públicos se pasan la pelota de los problemas. Porque todos los problemas empiezan siendo simples molestias, problemas de niños que crecen poco a poco; y, cuando alguien quiere por fin encararlos, sucede que se han enquistado, igual que las heridas que no cicatrizan bien en su momento.
















