Abrigos de pieles

Estos días que hizo frío me estaba yo acordando de mi abrigo de visón. Tuve uno porque me lo regaló una pariente ya anciana, y no le iba a decir que no y darle un disgusto. Lo guardé en un armario con una funda y finalmente lo vendí por un precio simbólico. No me lo puse nunca porque al tocarlo me recordaba a mi perro y porque va contra mis principios. No sólo un animal, sino unos cuarenta llevaba puestos ese abrigo.
No entiendo como hoy en día todavía hay gente que puede utilizar esos abrigos. Cuando los veo pienso automáticamente en animales engordados en jaulas y muertos sin razón. En la prehistoria y hasta hace no muchos años se utilizaban las pieles como abrigo, porque no había nada mejor. Pero ahora están los tejidos sintéticos, que incluso son capaces de imitar la piel de animales salvajes. Además, hay forros polares, que se fabrican con plástico reciclado y neumáticos viejos y abrigan un montón.
Las mujeres mayores no están mentalizadas sobre este tema, pero, cuando veo a una mujer joven o una famosa... me dan ganas de rociarla con spray rojo. Es de las pocas veces que me sale la vena rebelde, con eso y con los toros. En España aún nos queda mucho por aprender en materia de defender la naturaleza y lo malo es que no se está avanzando nada. El negocio, ya se sabe, puede más que cualquier ideología y mucha gente vive de la tauromaquia y la peletería.
Por eso, todos los canales de televisión siguen promocionando estos temas. No creo que vea el día en que desaparezcan, incluso aunque estoy convencida de que los que estamos en contra somos la gran mayoría.
















