Belleza interior

El otro día en un programa de televisión, una reportera se presentaba a varias entrevistas de trabajo. En algunas, iba bien vestida, sexy, maquillada y peinada de peluquería. En otras iba normal, sin arreglar. Los trabajos tampoco eran de mucha categoría. El resultado fue que, cuando la candidata era guapa y llamativa, la contrataban aunque no tuviera estudios ni experiencia. Sin embargo, cuando era corriente, le daban mil excusas para no contratarla.
Me sentí un poco identificada, porque a mí hace cinco años me ocurrió algo parecido. Teniendo yo experiencia para una trabajo, prefirieron a una chica más joven (con una talla 120 de pecho) que no había trabajado nunca, y había estudiado el mismo cursillo que yo. Me temo que es algo bastante generalizado, incluso entre la gente con más preparación. Aunque a veces hay excepciones, gente realmente fea, como Woody Allen, que llega muy lejos por sus propios méritos, lo normal es que los guapos lo tengan más fácil y el camino para los demás sea más largo.
Hace cosa de un año me ofrecieron mi trabajo ideal: al lado de casa, media jornada y tema social; pero, según me vieron ya no me contrataron. Nunca lo he sabido, pero me temo que contrataran a alguien más joven. Luego también está el tema de los "padrinos". Me pregunto cuánta gente consigue trabajo por mérito propio y cuántos por recomendación o, solamente, por su físico. Es realmente injusto.
Conozco una cafetería que está cerca de varias oficinas. En una de ellas se nota claramente cuál es su política de personal, porque, salvo el jefe, todos los empleados parecen chicos de calendario. Las cosas son como son. Hay quien lo tiene peor todavía para conseguir trabajo, como los gordos. Por suerte, todavía hay gente que no se deja llevar por las apariencias y mira en el interior, y, como consecuencia, su negocio también va mejor, por haber empleado a la gente correcta y no unicamente a los que dan una buena imagen a la empresa.
















