El pasado siempre vuelve
Tengo dos recortes de periódico que me han llamado la atención porque me han recordado una etapa de mi vida. El primero es del diario El Mundo y dice lo siguiente:
"Y es que nos creíamos invencibles en una carrera absurda por ganar más, cambiar más de coche por uno más grandes, consumir más, viajar más y más lejos. Y se acabó. Y lo peor es que no sabemos -no digamos nuestros hijos- vivir de otra manera. La avaricia ha roto el saco. Hemos caído en la depresión, la gran Depresión..."
No es por echarme flores, pero sobre este tema ya escribía yo hace dos años. Podrían ser mis propias palabras. Una vez dije que el tiempo tiene la mala costumbre de darme la razón, y eso es una faena cuando no puedes hacer nada para cambiar las cosas. En otro blog publiqué muchos artículos sobre el consumismo y recibí muchas críticas por aguafiestas. La verdad es que en general fue una experiencia desagradable, que acabó cuando descubrí la posición de mis compañeros frente al terrorismo. Ya había mencionado ese tema, pero no quise entrar en detalles. Fue mi minuto de gloria, porque llegaron a publicar mis artículos en una revista conocida, pero no mereció la pena.
El otro día encontré unos consejos para ser feliz en esa misma revista, y comprendí por qué no entendían mi punto de vista y nunca lo entenderán. Realmente nuestra filosofía de vida no puede ser más opuesta:
"Tira lo que sobra. Las relaciones complicadas, los trastos inútiles o las viejas creencias, son fardos que nos ponen de mal humor, ocupan demasiado sitio y dan mucho trabajo. Deshazte de ellos y tu espacio se volverá más grande y tu vida, más tranquila".
Es decir: no te preocupes por nada más que tú mismo, no te encariñes con nadie, no creas que puedes luchar por un mundo más justo, no tengas esperanza en una nueva vida. Disfruta de tu vida aquí y ahora y olvídate de los demás. Con razón, éramos incompatibles. Por suerte, os tengo a vosotros que sí comprendéis que lo más importante son las personas.
















