Los padres de las criaturas

Estando en la playa, he visto muchos grupos familiares: los abuelos son parecidos en todas partes, los niños pequeñitos que empiezan a descubrir el mundo son una monada, pero entonces aparecen los padres y madres, y te llevas la sorpresa. Que esos abuelos formales y esos niños juguetones tengan en la generación intermedia a unos hombres y mujeres que parecen recién salidos de una prisión americana. Me pregunto qué sería de ellos sin el cine y la televisión. No hubieran conocido nunca la estética de presidiario de los EEUU: el pelo rapado o largo, o las dos cosas, la ropa desgastada, pantalones caídos, camisetas anchas, tatuajes y piercings por doquier...

Ya sé que el hábito no hace al monje, pero hay una estética underground que queda muy bien a los veinte años, pero cuando uno es casi cuarentón está fuera de lugar. Más todavía si se tienen hijos, que van a acabar tratando con otros niños, cuyos padres van a desconfiar de ellos por su aspecto. Porque cuando uno va disfrazado de delincuente drogadicto, no es raro que la gente piense que al menos no tienes un pasado muy limpio. Luego resultará que son buenísimas personas inofensivas, que solamente se han dejado influir demasiado por la moda de otros tiempos y otros lugares a miles de kilómetros de nuestro país. El problema es que los tatuajes son para siempre, y no quiero imaginar el aspecto que tendrán dentro de veinte años, cuando en lugar de músculos decoren una piel más flácida.

Entonces sus niños ya serán adultos y tal vez se avergüencen un poco de tener unos padres que no han sabido adaptarse a su tiempo. O tal vez sean como ellos; porque no sé hasta qué punto esos hombres y mujeres serán capaces de educar a sus hijos dentro de las normas de nuestra sociedad, o veremos entonces también a los niños ya adultos con el mismo aspecto que sus padres y las mismas costumbres, digamos, poco saludables.

12/09/2008 16:26. Escrito por: sigoacontracorriente. #.

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