La conjura de El Escorial

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He visto la película y me ha gustado mucho. Está bien ambientada, es interesante, entretenida, con un poco de acción y algo de romanticismo. Sirve muy bien para entender esa época de la historia, en la cual, por ejemplo, el primero hijo de una familia heredaba todo, el segundo era soldado y el tercero religioso, sin tener nada que ver la vocación en general. Esto me enlaza muy bien con un post que escribí este verano.

Cuando escucho que la Reina de Inglaterra es el jefe de estado de los países de la Commonwelth, confieso que me da mucha envidia. No será porque los ingleses no fueran crueles y sanguinarios en sus guerras. No será porque no practicaran la piratería y el tráfico de esclavos. No será porque no explotaran sus colonias. Así mismo, los franceses, conservan una relación envidiable con los países que colonizaron. Incluso los alemanes, van por el mundo con la cabeza alta, sabiendo que las barbaridades que cometieron algunos fueron por obediencia debida.

Cuando era pequeña soñaba con que también España pudiera tener una Commonwelth donde celebráramos lo que nos une. Pero la edad me ha hecho más realista. Ahora sé que, por desgracia, nos parecemos demasiado. Si no sabemos llevarnos bien entre nosotros, menos con otras culturas que han tenido su propia evolución. Sin embargo, no puedo dejar de sentir esa corriente de simpatía mutua, especialmente ahora que vivimos rodeados de inmigrantes, muchos de los cuales me consta que se sienten aquí como en su casa.

Me da rabia pensar que andamos por la vida cabizbajos, acomplejados por los errores de nuestros antepasados, sin tener en cuenta que también hubo cosas buenas, y sobretodo las circunstancias de la historia. El imperio español no fue peor que cualquier otro. Para empezar, en la Edad Media la vida no valía nada y nadie tenía demasiados escrúpulos. Además, los españoles que viajaron a las colonias no fueron todos, sólo unos cientos. Una guerra de conquista no es una partida de cartas, en ningún lugar ni circunstancia. Véase Bosnia. Por otra parte, tampoco les contagiamos enfermedades a propósito. Ni los indígenas eran unos santos, ni nosotros unos demonios. Simplemente cada cual jugó el papel que le tocaba.

Es como si ahora en España nos dedicáramos a reprochar a Italia la conquista romana, a Noruega? la de los visigodos, a Marruecos o Arabia saudí la de los árabes. Sin olvidar a los franceses, y alguno más que se me olvida. Todos ellos hicieron su aportación para que llegáramos a ser como somos ahora. Pero, ya sé que es nadar a contracorriente pretender que un español sea capaz de aprender de sus errores y alegrarse de sus aciertos. Somos únicos para lanzar piedras contra nuestro tejado. Y mientras la Reina de Inglaterra sigue recibiendo a sus amados súbditos de todo el mundo y nosotros seguimos mirándonos con desconfianza.

10/09/2008 20:45. Escrito por: sigoacontracorriente. #.

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