Tiempo de calidad
Ya que la mayoría no sois todavía padres, creo que llego a tiempo de avisaros de algo importante: eso que llaman pasar "tiempo de calidad" con los hijos es una teoría que está causando estragos entre las nuevas generaciones. Ya lo he dicho alguna vez y lo repito: los hijos necesitan pasar mucho tiempo, a secas. Cuanto más pequeños, más tiempo, pero no con cualquiera que los atienda, con alguien que les quiera y a quien puedan aprender a querer, que es lo más importante.
Por eso, ser dos profesionales de jornada completa y tener hijos, lo mires por donde lo mires, es incompatible. La solución menos mala es dejar que los abuelos se ocupen de la crianza de los niños, pero no es muy justo para ellos, que ya cumplieron su misión en su momento. En las guarderías hacen lo que pueden, pero naturalmente no pueden dedicarle tiempo exclusivo a cada niño; y un bebé, especialmente, necesita el máximo posible de estímulos personales. Todo esto aparte de que perderse los primeros meses de la vida de un niño es una verdadera pena. Lo único realmente válido es trabajar media jornada como los funcionarios.
En otros países existe la posibilidad de cogerse hasta un año de excedencia con sueldo, lo cual es ideal para la madre, pero bastante desastroso para la empresa, que tiene que buscarse un sustituto temporal. Otra opción es dejar de trabajar una temporada corriendo el riesgo, como en mi caso, de no volver nunca a trabajar. Aunque ya sabéis que yo no lo echo de menos. En todo caso, cuando uno decide tener un hijo, debería saber que es un compromiso de por vida y, si no está seguro de querer sacrificarse llegado el caso, es mejor que no tenga hijos en absoluto.
Aún con suerte, es normal que se pongan malos, que suspendan, que al llegar la adolescencia se metan en problemas... En el peor de los casos, en cualquier momento podrían llegar a padecer una enfermedad grave o crónica, sufrir un accidente o una enfermedad mental. Quien tiene un hijo tiene que estar dispuesto a pasar por todo lo que haga falta y seguir luchando por él cada minuto por todo el resto de su vida, igual que haríamos por nuestros padres o nuestra pareja si fuera necesario.
















