Peep shoes

Se dice de los zapatos que están de moda entre las famosas, y, una vez más, me alegro mucho de no pertenecer a ese grupo. Son una especie de zancos con plataforma y tacones afilados de al menos diez centímetros, lo cual explica por qué razón tienen tantos esguinces. Además son muy prácticos para las top model, que de por sí suelen medir 1,80 m de estatura, y de esta manera sobrepasan ya a todo el mundo.
También cuentan con la gran ventaja de costar como mínimo 600 euros el par, que viene a ser lo que yo gasto en la compra de todo el mes. Eso sí, dicen que son muy cómodos, una vez que te acostumbras a caminar sobre la punta de los dedos. Luego hay que añadir también los gastos de callista.
El otro día en la televisión intentaban conocernos de que la princesa Leticia está de lo más elegante con sus peep shoes, y el mundo entero nos admirará de ahora en adelante hasta el fin de los tiempo, gracias sobretodo a Manolo Balknik Entiendo que los famosos intenten destacar a cualquier precio y que los diseñadores se enriquezcan a su costa, pero no me cabe en la cabeza que los periodistas de algunos programas de televisión nos quieran lavar el cerebro y convencer de que eso es lo normal y apetecible.
Aún suponiendo que no supiera qué hacer con mi dinero, nunca se me ocurriría emplearlo en deformarme los pies, ni en hacer equilibrios imposibles para poder mirar a la gente por encima del hombro, literalmente. Supongo que la gente que hacemos equilibrios para llegar a fin de mes lo que no deseamos es que nos enseñen la manera de derrochar el dinero en tonterías. Pero, tal vez me equivoco, y la gente quiere soñar con imposibles para olvidar la realidad de cada día.
Espero no hacerme nunca famosa, porque entre la liposucción, los paparazzi, la comida de diseño, el aumento de pecho y, para colmo, los peep shoes, en lugar de envidia, la gente que vive cara al público, más bien me empiezan a dar lástima.
















