La fuerza de voluntad
Como parece que no quedó claro, el premio anterior se lo entrego a las personas de la lista, principalmente porque a los demás ya les he entregado premios en ocasiones anteriores. Podéis copiarlo y ponerlo en vuestros blogs.
Dicen algo así como que el éxito es un 90% de trabajo y un 10% de talento. Así suele suceder que la gente que llega más lejos en su profesión son aquellos que tienen la fuerza de voluntad suficiente para dedicarle todo el tiempo posible. Es necesario un punto de soberbia para querer hacer las cosas mejor que los demás, un punto de cabezonería y mucho amor propio. Yo no tenía esas características y por eso fui aprobando sin pena ni gloria hasta que finalmente dejé de estudiar. Sin embargo, en mi caso, no renuncié a nada, porque nunca había tenido grandes planes sobre hacer un trabajo importante o ganar mucho dinero.
No tengo la capacidad de sacrificio necesaria para pasar de la mediocridad a la excelencia en ningún aspecto. Así que ahora, cuando veo personas de mi edad que han estudiado una carrera y tienen buenos trabajos, me da una cierta envidia, pero comprendo que su éxito no se lo ha regalado nadie. Se lo han ganado con su fuerza de voluntad, con muchas horas de estudio y sacrificando tiempo libre y descanso. Las circunstancias ayudan, pero la capacidad de superación es algo innato. Mis padres nos educaron a todos igual y, sin embargo, yo nunca tuve ambición. Me preocupa que mis hijos salgan a mí, porque la verdad es que yo tuve suerte, pero ellos no tienen el futuro garantizado.
Lo que no puede ser es que algunos jóvenes den por supuesto que tienen derecho a recibir un buen sueldo, que les permita pagar la hipoteca de una buena casa, comprarse un coche y salir de vacaciones, cuando por su parte no han hecho ningún esfuerzo por tener una buena formación. No pueden pretender mantener el mismo nivel de vida de sus padres, si se da el caso de que ellos se lo han ganado por méritos propios tras años de esfuerzo, mientras sus hijos disfrutaban de la vida sin preocupaciones. El problema de algunos chicos y chicas es que se creen que tienen todos los derechos y ninguna obligación. Pero lo peor del caso es que la sociedad, a través de los medios de comunicación, les está dando la razón, y les está haciendo creer que el éxito depende sólo de la suerte o de las influencias que tengas, cuando lo cierto es que la fórmula mágica es y siempre ha sido la misma: trabajo, trabajo y trabajo.
















