Yo me quedo en Madrid

Lo mejor de viajar es, sin duda, volver a casa. Es curioso cómo el viaje de ida siempre se me hace más largo que el de vuelta, incluso cuando éste suele durar más a causa del atasco de entrada en la ciudad. Sin embargo, según empiezo a reconocer los alrededores de Madrid, parece que mi mente se relaja, mi respiración se acompasa, y ya no me importa el tiempo que tarde. Estoy en casa. Supongo que a todos les sucede lo mismo con el lugar donde han pasado su infancia. La tierra que guarda sus recuerdos y donde están enterrados sus antepasados, siempre será el sitio donde mejor estás. Luego, puedes viajar o vivir incluso largas temporadas en otro lugar y sentirte muy a gusto sin duda lejos de allí, pero el olor, la luz, la comida, el agua, no serán nunca los mismos.

Por eso, siempre insisto en que lo ideal para un inmigrante siempre sería en cualquier caso no tener que emigrar, aunque puestos a hacerlo, Madrid también es un buen destino. Una ciudad donde la mayor parte de la población es de otras provincias, donde se da por supuesto que eres de pueblo, si no dices lo contrario. De hecho, madrileños de varias generaciones, somos muy pocos. Aquí nadie es extranjero. Estamos habituados a todos los acentos y, desde hace poco, a todos los colores. Sin embargo, algunas zonas de la ciudad todavía conserva el encanto de una capital de provincia, especialmente en verano, cuando se van todos los sedientos de mar. Madrid no tendrá playa, pero tiene barrios y pueblos para todos los gustos, pantanos y montañas, naturaleza y modernidad, para quien lo quiera encontrar.

Aquí naturalmente está todo lo bueno y lo malo de España, todos los vicios y todas las virtudes. Yo estoy orgullosa de ser madrileña, y, como dijo Joaquín Sabina:

"aunque muera el verano y tenga prisa el invierno, yo me bajo en Atocha, yo me quedo en Madrid". Me encanta esa canción.

18/08/2008 18:08. Escrito por: sigoacontracorriente. #.

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