La Cañada Real Galiana

Nadie que me conozca podrá acusarme de racista. De hecho yo no soy partidaria de la globalización. Pienso que cada cual tiene derecho a conservar sus costumbres, incluso aunque no nos gusten. Yo vivo cerca de unos pisos habitados por gitanos y suelo encontrarlos por la calle. Conservan las mujeres su vestimenta tradicional: faldas estrechas hasta el tobillo, zapatillas y delantal. Llevan el pelo largo, también las niñas, y se siguen casando sobre los quince años, me imagino que en matrimonios concertados. Tienen muchos hijos y se estropean rápido. También tienen problemas de obesidad, pero parecen felices.

Ahora que también tenemos vecinos musulmanes, les encuentro bastante parecido en aspecto y costumbres. También los judíos ortodoxos, mal que les pese, son muy similares. Es otra mentalidad y a mí me caen bien, pero soy realista. Me refiero a que también sé perfectamente que son gente peligrosa. Más que nada porque nosotros no solemos llevar armas y ellos sí, y además no tienen problema en usarlas, tanto unos como otros. También muchos inmigrantes que vienen de países donde no reina el "flower power" precisamente. Si esto lo hubiera sabido el chico que tuvo una reyerta de tráfico el otro día y fue apuñalado, hubiera tenido en cuenta que, en caso de problemas con gitanos o moros, es mejor cerrar el coche y llamar a la policía. Ahora ya es demasiado tarde.

Los gitanos que viven en mi ciudad son gente honrada. Se dedican a los mercadillos y conducen furgonetas nuevas de ocho millones de pesetas (sin carnet ni seguro). Pero es un hecho que el mercado de la droga está principalmente en manos de los gitanos y los moros. Así llego al tema de la Cañada Real Galiana, que, como su nombre indica, es una cañada, un sitio protegido donde no está permitido construir. Unos gobiernos y otros han estado haciendo la vista gorda, porque tal vez les convenía tener a esa gente lejos de sus propias casas. Ahora es una ciudad, sin alcantarillado, con miles de personas que consumen agua y electricidad gratis, y además es un lugar peligroso donde ya nadie se atreve a meter mano.

La culpa, sin duda, es de los que no actuaron en su momento impidiendo las construcciones. Además, vive allí mucha gente honrada también que se instaló sin saber que aquel no era el sitio adecuado. Así que es otro problema con difícil solución. Lo que está claro es que ya no pueden recuperar la cañada porque no van a poder echar abajo las construcciones.

13/05/2008 09:40. Escrito por: sigoacontracorriente. #.

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