Seres vivos

Cuando hablamos de seres vivos, generalmente nos referimos a aquellos que pueden moverse. Cuando defendemos la naturaleza, empezamos por los mamíferos y generalmente no llegamos más lejos de las aves. Sin embargo, yo tengo un concepto de naturaleza más amplio, más ligado a la religión budista. Para mí, cada grupo de células independiente, capaz de alimentarse y reproducirse merece todo mi respeto, aunque su periodo de vida no supere las venticuatro horas.
Es curioso saber que, cuanto menos tiempo vive una criatura, más pulsaciones tiene su corazón por minuto, con lo cual, a la larga, resulta que todos los corazones se contraen un número similar de veces. Es decir, no viven menos, viven más rápido. Como ya he dicho alguna vez, me gustan todos los animales, incluídos insectos y reptiles, y no tengo ningún problema con tocarlos, con cuidado de que no me ataquen. En mi familia respetamos a todos los seres vivos y no matamos a ninguno si podemos evitarlo. Esto incluye a las arañas.
Para algunas personas, las plantas, no pasan de ser objetos de adorno. En cuanto se estropean un poco, las tiran a la basura. Yo puedo pasarme meses intentando recuperar una planta, y, mientras quede una mínima esperanza no dejo de cuidarla. Hay quien tiene perejil en la cocina y cada día le arranca hojas para cocinar. Yo no podría hacerlo. Me parece cruel. Quiero pensar que las plantas no sufren, pero, aún así, no seré yo quien corra el riesgo de estar maltratando a un ser vivo. Con los setos me pasa lo mismo, no me gusta que los recorten continuamente.
Supongo que lo mío es una exageración, pero considero que tenemos tanto derecho a disfrutar de este planeta como todas las demás criaturas que lo habitan. Además, es un hecho que dependemos unos de otros, y muy especialmente de las plantas y los árboles y no debemos olvidarlo. Así que quería deciros que es bastante fácil encariñarse con los mamíferos domésticos, pero el derecho a la vida corresponde a todos los seres vivos, sin distinción.
















