Cada cosa en su momento

Hay algo que me llama mucho la atención en las películas y las series de televisión. Parecen empeñados en que los niños y niñas busquen pareja cuanto antes mejor. Es un tema que me preocupa porque yo tengo hijos de esas edades y, la verdad, me parece una tremenda tontería que anden ya con novios y novias. La fuerza del ambiente y lo que muestra la publicidad es tan fuerte que no sé ya cómo contrarrestarla. ¿Cómo podría yo convencerles sencillamente de que no se compliquen la vida sin necesidad?
Amigos, sí, por supuesto. Claro que siempre es más recomendable tener pocos y buenos, que muchos conocidos a los que no les importas demasiado. A traves del messenger se pueden comunicar a diario con montones de personas, a las cuales no les hubieran prestado nunca atención en persona. También en el colegio desde muy pequeños hay incluso profesores que promueven el tema de a quién le gusta quién, y quién sale con quién.
Me parece absurdo por varias razones: porque buscar pareja requiere una madurez que no tiene un niño en absoluto, porque es un tema delicado donde siempre alguien sale perjudicado y no tienen porqué sufrirlo tan pronto y, sobretodo, porque los chicos que se meten en tema de parejas, automáticamente ya no piensan en otra cosa, y pierden el interés por los estudios.
Contra eso me toca también luchar ahora. Lo bonito en la vida consiste en vivir las diferentes etapas: la de niños consiste en convivir con tu familia y tus compañeros, la de adolescentes en tener amigos y hacer cosas nuevas, la de jóvenes es realmente cuando puedes ir pensando en compartir tu vida con alguien. Aún así, lo normal es que todavía te toque buscar mucho, probar con diferentes personas y aprender de la experiencia, y, si tienes suerte, encontrar a alguien estable, cosa que cada día está más difícil, por cierto.
Sin embargo, para la mentalidad de un adolescente, especialmente una chica, todo se reduce a salir con el primero que aparezca. Pero yo no creo que merezca la pena intentarlo siempre. Vale más esperar a estar seguro de la clase de persona que te interesa, conocerse sin prisa y no precipitarse, aunque todos a tu alrededor te estén diciendo lo contrario. Las equivocaciones duelen demasiado a esa edad.
















