La viagra

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Hace no mucho tiempo, cuando una pareja llevaba muchos años juntos y llegaba el momento de la menopausia y la andropausia, no pasaba nada. Se aceptaba con toda naturalidad y se daba uno por satisfecho con lo vivido. Eran los tiempos en que las parejas que no podían tener hijos, simplemente no tenían hijos y lo aceptaban. Para ayudar a esas parejas surgió la fecundación in vitro, pero se ha acabado convirtiendo en una fábrica de embriones con futuro incierto. Para ayudar a los impotentes, se inventó la viagra. También ésta ha pervertido su fin original, al permitir a los hombres alargar su vida sexual mucho más allá de lo normal.

No tiene en cuenta que muchas mujeres al llegar a la menopausia pierden también el deseo por una cuestión meramente física, porque la falta de hormonas hace que los órganos sexuales se deterioren. Esto se puede suavizar con un tratamiento hormonal, pero es inevitable. Hay mujeres que se adaptan, muchas no. Todo lo cual supone que esos hombres mayores tendrían que buscar chicas jóvenes, fuera de su pareja estable, lo cual acabaría con sus matrimonios. La ciencia y la medicina están pensadas para el bien de la humanidad, pero a menudo resulta contraproducente. En una sociedad materialista y hedonista, ahora ya no se concibe que haya que renunciar al placer sexual por una cuestión de edad.

Pero es que la naturaleza sabe lo que hace. Sucede lo mismo que con las drogas: cuando estás cansado, tu cuerpo necesita descansar; si tomas drogas, engañas a tu cerebro, pero tu cuerpo paga las consecuencias. Que un hombre pueda, con una pastilla, tener relaciones sexuales, no significa que deba hacerlo. Su corazón, hígado y riñones siguen teniendo la misma edad y tal vez no están en condiciones para soportar el sobreesfuerzo. Evidentemente, no existen estudios sobre las consecuencias negativas de la viagra, porque el negocio lo impide. Sin embargo, he oído ya casos y no me extraña, porque, al llevar la contraria a la naturaleza, los seres humanos siempre tenemos las de perder. Ya deberíamos saberlo. Yo, desde luego, ya le he dicho a mi marido que cuando se acabe, se acabó, y no pasa nada. Pero no es el caso todavía.

05/12/2008 09:33. Escrito por: sigoacontracorriente. #.

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