Pornografía infantil, no

Se me olvidaba algo muy importante. Hoy había que hablar contra la pornografía infantil. Pero lo que había preparado yo tiene algo que ver. Se trata de la sexualidad en general. Tener una vida ordenada incluye cuidar tus relaciones sexuales, y, por supuesto, descartar a los niños de algo que sólo puede existir entre adultos con consentimiento mutuo.
He leído esto en una revista:
¿Cómo es posible que los casos de cáncer de piel sigan en aumento, si cada vez utilizamos más fotoprotección?
"En ocasiones los protectores solares son un arma de doble filo, porque nos permiten estar más tiempo expuestos al sol sin quemarnos (...) Es importante que la gente sepa que no existe una crema de protección solar total, por lo que hay que exponerse al sol con moderación y siguiendo unas medidas conductuales..."
Es importante también, y por eso vuelvo sobre ello, que la gente sepa que los preservativos sólo protegen en un 85% del sida y otras enfermedades sexuales. En primer lugar, porque los virus son demasiado pequeños y entran por los poros; en segundo lugar, porque las enfermedades venéreas no se contagian únicamente a través del coito, sino por contacto con las mucosas y fluídos; en tercer lugar, porque a veces se rompen.
Por estas razones, la manera de acabar con el Sida en África, por ejemplo, no pasa por convencerles de que gasten el dinero que no tienen en preservativos, que no quieren utilizar; sino por conseguir que se mantengan fieles a una pareja estable. Lo demás no son más que medidas de emergencia para situaciones complicadas. El peligro aumenta de forma proporcional a las oportunidades que tengas de arriesgar tu salud.
Parece ser que en Gran Bretaña también están asombrados porque, a pesar de la información sexual generalizada que existe, no dejan de aumentar las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados entre adolescentes. La razón es la misma que con las cremas: a más exposición, más riesgo. Por eso os hablaba el otro día de la estrategia ABC, abstinencia, fidelidad y condones, por ese orden, es la única manera de estar realmente a salvo de problemas. No se trata de moralidad, sino de algo respaldado científicamente.
















