Sueños

A veces me parece que he soñado la mitad de mi vida. Las dos primeras décadas de mi vida están dentro de una nebulosa, donde a veces me cuesta distinguir la realidad. Por ejemplo, cuando paseo por el que era mi barrio en Madrid, me resulta muy familiar pero es como si hubiese estado allí en otra vida. Me da lástima pensar que de veinte años apenas me quedan un puñado de recuerdos y además, por capricho de la memoria, tantos recuerdos buenos como malos.

Si yo tuviera más relación con mis hermanos o con amigas del colegio, supongo que esa parte de mi vida se mantendría más presente, o si todavía viviera por allí. Pero ese capítulo está cerrado desde hace demasiado tiempo. Entonces me da por pensar si, dentro de veinte años, mis hijos también conservarán tan poco como yo, y si merece la pena entonces tanto esfuerzo... Sólo espero que al menos les quede un buen sabor de boca.

De la década siguiente, tampoco me acuerdo mucho más. Cuando miro las fotografías, me cuesta reconocerme. Me parece mentira pensar que fuera yo la que tenía una tripa tan enorme, la que pasó por tres partos, con lo debilucha que soy, la que estuve diez años pendiente de mis hijos las venticuatro horas del día. Claro que, viéndolos tan mayores, también me cuesta creer que hace poco fueran unos niños que se pasaban el día jugando.

Cuando sea mayor... me gustaría poder conservar sólo los buenos momentos. Me encantaría olvidar ciertos pasajes de mi vida que, por desgracia, no se van nunca de mi cabeza. Pero ya sé que eso no es posible: si olvidas, olvidas todo, lo mejor y lo peor; y es una verdadera lástima. Supongo que tendré que conformarme con aquello que mi cerebro quiera conservar, mientras sigo haciendo un esfuerzo para convencerme de que soy la misma persona de hace diez, veinte, treinta y cuarenta y dos años.

16/10/2008 09:27. Escrito por: sigoacontracorriente. #.

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