Riqueza genética

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He visto un documental sobre los perros de raza que confirmaba mis temores. La obsesión por conseguir animales de raza pura ha provocado muchas enfermedades genéticas. Por ejemplo, los dálmatas tienen tendencia a quedarse ciegos, pero los bull terriers llevan un gen que los predispone al trastorno obsesivo convulsivo de perseguir su propia cola. Es terrible pensar que el hombre haya provocado esta situación, como siempre, por razones económicas. Pero no se trata sólamente de los perros.

En Islandia hay un número limitado de apellidos debido a que todas las familias están emparentadas. La consecuencia es que es el país del mundo con más casos de cáncer por número de habitantes. Al parecido ocurrió en España en las Islas Cíes, que estuvieron aisladas durante mucho tiempo y, como consecuencia, había gran cantidad de enanos y retrasados mentales. Y es que la endogamia es un problema muy grave.

La riqueza genética, por el contrario, es garantía de salud. Por eso la clonación no deja de ser un paso atrás en ese sentido. En este país, tenemos la suerte de contar con una buena mezcla racial. Yo, por ejemplo, de joven pasaba fácilmente por alemana, mientras mi marido con barba en Marruecos sería uno más. Hoy en día, con la llegada de los inmigrantes, tenemos sangre nueva y me da gusto ver por la calle la cantidad de parejas mixtas que ya se han formado.

La diversidad cultural, no sólo enriquece a un país, sino que es la mejor manera de prevenir enfermedades congénitas. El ideal para la humanidad sería que todos fuéramos mestizos, sin que eso signifique renunciar a tus señas de identidad nacional. Así la propia naturaleza nos demuestra que lo más sano es abrirse al mundo, mientras encerrarse en sí mismo sólo lleva a la intolerancia y la propia degradación física de la especie humana, o de cualquier otra.

30/09/2008 09:23. Escrito por: sigoacontracorriente. #.

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