Aves

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En el reino animal, como ya sabéis, me atraen todas las criaturas. Pero siento una admiración especial hacia los pájaros. Parece mentira cómo una criatura tan pequeña puede estar tan llena de vida. He cogido pajaritos varias veces. He criado gorriones y cuidado canarios. Al tenerlos en la mano, da la impresión de que se te fuera a romper. Resulta demasiado fácil aplastarlos. Y, sin embargo, se las arreglan para sobrevivir a la intemperie, con el frío y el calor de Madrid, con la sequía y la nieve. Encuentran comida donde nosotros no vemos nada y se reproducen en cualquier grieta de las casas.

No sólo eso, sino que además parecen tan débiles y son capaces de subir a cientos de metros de altura y volar cientos de kilómetros de distancia, durante días y noches sin descansar. A su lado, los seres humanos somos mucho menos eficaces y más frágiles en proporción a nuestro tamaño. Desde los pequeños colibríes a los grandes avestruces, las aves viven a nuestro alrededor y casi no les prestamos atención. Se las arreglan para pasar desapercibidas. Dos veces al año crían y, milagrosamente, consiguen sacar adelante a sus hijos. Algo que me impresiona siempre que lo veo es la solicitud con que los padres acompañan a los polluelos cuando empiezan a volar, y siguen alimentándolos durante semanas.

Tenemos que aprender de ellos su inmensa paciencia y dedicación. Ademas, conocen a sus dueños y son capaces de tener muestras de afecto que, aunque no sean tan llamativas como las de los perros y gatos, no dejan de ser reales. El otro día ví una exhibición de rapaces y nos decía su cuidador que, cada vez que las sueltan puede ser la última vez que las vean. La única razón que las hace volver es el afecto hacia su dueño. Los animales tienen sentimientos como nosotros y eso significa que también tienen un alma. 

Afrodita. Sigo sin poder entrar en tu blog nuevo. Espero que funcione bien. Un beso.

18/09/2008 10:42. Escrito por: sigoacontracorriente. #.

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