Yo misma
Ya que no os ha gustado el último post, lo borraré el lunes. Pero mientras os dejo algo para que intentéis entender mis sentimientos. Es un test de personalidad que he encontrado en la página de hombres y mujeres. Se llama el eneagrama y podéis hacerlo también si queréis. Según esto existen nueve tipos de personalidad y después de contestar las preguntas resulta que yo tengo resultados altos en casi todas las categorías excepto el triunfador y el entusiasta, evidentemente. Destaco en el eneatipo 6, 5, 4 y 2.
El leal
Promedio. Los tipo Seis promedio empiezan a invertir su tiempo y energía en lo que ellos creen que les proporcionará seguridad y estabilidad. Son ambivalentes y reaccionan contra la autoridad a través de conductas pasivo-agresivas que mandan señales contradictorias y confusas. La ambivalencia hace que los tipo Seis vacilen y reaccionen de manera imprevisible. Actúan con evasión, indecisión y cautela respecto a todo. A medida que aumentan las tensiones, se vuelven gruñones, negativos y tienden a mandar señales contradictorias. Para superar las dudas y las angustias, se tornan sarcásticos y reaccionarios; adoptan una actitud recia y rebelde para compensar sus crecientes inseguridades. Se vuelven beligerantes y reaccionan con agresión a las aparentes amenazas a su seguridad. Pueden ser muy parciales y defienden a grupos excluyentes. Se vuelven ruines e intolerantes, convirtiendo a los demás en chivos expiatorios y atacando a cualquiera que parezca amenazarlos como una forma de acallar sus temores e inseguridades.
El investigador
Promedio. Los tipo Cinco promedio se especializan, se tornan analíticos, examinan todo el tiempo las cosas en forma intelectual. Se involucran en investigaciones y estudios académicos; reúnen datos empíricos y elaboran teorías. A medida que especulan sobre ideas muy complejas y abstractas, se desapegan cada vez más y se preocupan por las interpretaciones antes que por los hechos reales. Están interesados en temas poco convencionales y esotéricos, incluso en cosas que pueden parecer obscuras y subterráneas. Se convierten en "mentes incorpóreas" aunque muy tensos y con una aguda agresividad como una defensa contra el hecho de verse emocionalmente involucrados. Toman posturas antagonistas hacia cualquier cosa que pudiera interferir con su mundo interior o con su visión personal de la cosas. Son provocadores y abrasivos. Tienen puntos de vista con la intención de ser radicales y exagerados. Son cínicos y sujetos a controversia.
El individualista
Promedio. Los tipo Cuatro promedio dan una orientación artística, estética y romántica a la vida revelando sentimientos personales a través de algo hermoso. Intensifican la realidad mediante la fantasía, la imaginación y los sentimientos apasionados. Para estar en contacto con los sentimientos, interiorizan todo y toman todo de manera personal; sin embargo, se vuelven hipersensibles, introvertidos, tímidos, ensimismados y malhumorados, incapaces de ser espontáneos o de "salirse de sí mismos." Se mantienen al margen para proteger su autoimagen y para "ganar tiempo" para así poder ordenar sus sentimientos. Poco a poco empiezan a sentir que son diferentes a los demás y sienten que no pueden ser felices como todas las demás personas. La autocompasión y la envidia los conduce a distintas clases de autoindulgencia, a convertirse en seres decadentes y a revolcarse en un mundo de sueños, ilusiones y expectativas poco realistas. Asimismo, se vuelven poco prácticos, improductivos, ineficaces y muestran actitudes rebuscadas.
El ayudador
Promedio. Los tipo Dos promedio desean estar cerca de los demás para poder complacerlos y de tal manera se vuelven muy amistosos, capaces de demostrar sus emociones, efusivos y llenos de "buenas intenciones" respecto a todo. El "amor" es su valor supremo y hablan todo el tiempo de él. Llegan a ser excesivamente íntimos, demasiado solícitos e intrusos: necesitan ser necesitados por lo que interfieren demasiado en la vida de los demás con el pretexto de ser un "amigo cariñoso." Desean que las personas dependan de ellos; cuando dan algo, esperan siempre algo a cambio y con frecuencia mandan dobles mensajes. Cada vez más engreídos y presumidos, se sienten indispensables (mientras sobrestiman lo que hacen por todo el mundo) y sienten que todos los demás les deben por lo que han recibido. Navegan por el mundo con aires de superioridad y se tornan arrogantes y despóticos. Los tipo Dos promedio esperan que todo el tiempo se les agradezca y se les honre por su bondad. Pueden convertirse en hipocondríacos o desempeñar el papel de mártires debido a sus buenas obras a favor de los demás.
Como veis a todos los pone verdes... No es que me fíe mucho de estas cosas, pero lo que sí que es verdad es que no me puedo clasificar en un sólo eneatipo, porque soy bastante contradictoria.
















