Política y sociedad
Por mucho que me lo expliquen no acabo de entender cómo funciona esto de los blogs. A temporadas no tengo casi visitas, y luego aparecen un montón, que vuelven a desaparecer cuando menos te lo esperas. Con los comentarios pasa igual. Hay días que no esperas ninguno y llegan muchos y viceversa. Supongo que depende de las leyes de la probabilidad. He intentado promover este blog y creo que sí he conseguido bastante, aunque sin llegar a ser un éxito. Entiendo que eso sería difícil teniendo en cuenta que voy a contracorriente y mucha gente no está de acuerdo conmigo. Aún así me doy por contenta con lo conseguido hasta ahora.
Escribir se ha convertido en una necesidad vital para mí últimamente. A veces pienso que debería decirle a mi familia que tengo un blog. Me refiero a mis padres y a mis hermanos, con los que casi no tengo trato. Sería una manera de mantener el contacto, pero por otra parte ya no podría escribir con tanta libertad como ahora, así que no me decido. Creo que es mejor seguir así.
El otro día me decía Alba que tenía que estudiar para socióloga y me hizo pensar. Creo que lo que tendría que hacer es meterme en política, pero no tengo tanta sangre fría. Los políticos tienen que estar dispuestos a escuchar discursos contrarios a sus ideas e incluso cosas que saben que no son verdad, sin que les cambie la cara, sin perder los nervios y pensando una contestación correcta. A mí me hierve la sangre con algún tema.
Parezco una persona muy tierna porque tengo una voz aniñada (eso no lo sabíais, eh), pero en el fondo soy bastante dura. Tal vez porque me tocó aprender a defenderme desde muy pequeña. El caso es que a veces me siento capaz de todo y creo que debería dar la cara por mis ideas, pero entonces me acuerdo de mi familia y pienso que no vale la pena. La verdad es que realmente estoy donde quiero estar.
















