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Hermandad
He tenido una recaída de los vértigos que sufrí hace un año. Por eso no debo estar más que unos minutos en el ordenador y me temo que no puedo ver los enlaces, pero sí he podido escribir esto.
Cuando hace unos meses alguien me acusó de ser racista, por afirmar que los musulmanes y gitanos tienen diferente mentalidad que nosotros, creo que no conseguí explicarme bien. De hecho, yo respeto absolutamente esas diferencias, siempre que no perjudiquen a terceros. Esto se debe a que, para mí, todos somos hermanos. Considerar a alguien tu hermano, implica que le aceptas tal como es, aunque eso signfique tener que convivir con costumbres que no nos gustan, como el matrimonio concertado, por ejemplo. Frente a la mentalidad que supone que todos tenemos que ser iguales para poder ser amigos, yo antepongo el respeto, pero siempre que éste sea mutuo y recíproco.
Este post me va a servir para que algunos me acusen de homófoba. Quiero sumarme a algunas declaraciones de la Reina, con las cuales estoy de acuerdo, como mucha gente, por cierto. Yo comprendo que existan personas que se enamoran de otros de su mismo sexo y vivan juntos, pero no me gusta que se llame matrimonio, porque para mí es otra cosa. En cuanto a lo del "orgullo gay", me parece un espectáculo innecesario y de mal gusto. Por supuesto que considero a los homosexuales como parte de la hermandad humana y respeto sus costumbres, así que espero el mismo trato.
Si un grupo de heterosexuales organizaran una fiesta donde fueran muchos borrachos o drogados, medio desnudos, con actitudes obscenas y groseras, me imagino que los detendrían por escándalo público. Pero si resulta que son gays y lesbianas, entonces es aceptable. Igualdad significa que riguen las mismas leyes para todos, los mismos derechos y también las mismas obligaciones. La hermandad se basa en la igualdad de los miembros de la gran familia humana: cristianos y ateos, todas las razas y culturas, homosexuales y heterosexuales.
Yo no tengo nada en contra de las personas que viven su condición sexual con naturalidad sea cual sea, sin violencia, ni promiscuidad evidente, ni exhibicionismo, ni proselitismo. Y me consta que muchos homosexuales no se sienten representados en absoluto por los que serían, de algún modo, los extremistas entre ellos. Por tanto, no veo razón para escandalizarse de una opinión privada de una persona, que corresponde al pensamiento de muchos. Creo que los homosexuales se discriminan a sí mismos con esa costumbre de "épatter" (desagradar) que tienen algunos.
Música universal

Ya voy estando mejor. Gracias por vuestros buenos deseos.
Este verano escribí un post que no llegué a publicar. Trataba sobre los quince días que pasé junto al mar en un apartamento alquilado. Al cabo de una semana, descubrimos que había un grupo de música que tocaba en el paseo marítimo casi todas las noches. Se llamaba Equinoccio. Eran de Ecuador y hacían una mezcla entre música tradicional y sonidos electrónicos con guitarras y bajo, una fusión entre pasado y futuro, norte y sur. Nos aficionamos a ellos y acabamos bajando todas las noches a escucharlos y sentimos tener que marcharnos y no poder verlos más, no sólo por su talento, sino por la alegría y entusiasmo con que interpretaban su música, lo mismo para veinte personas que para cincuenta.
Una noche, estábamos intentando grabar la actuación con el móvil, cuando llegó una chica marroquí muy joven, no tendría más de dieciocho años, toda vestida de blanco y con un bebé de pocos días. Se sentó con nosotros y nos extrañó mucho que anduviera sola de noche, aunque conocía a algunos hombres que estaban por allí. Al cabo de un rato se levantó y, de repente, se desmayó y cayó al suelo, con lo que cual hubo que parar la actuación. No fue nada importante, pero me quedé pensando cuál sería su situación y cómo se sentiría viviendo entre gente tan diferente a su cultura. Todo el mundo se preocupó por ella sinceramente.
Cuando veía a los vendedores negros, no podía evitar pensar en la travesía en patera que los había traído hasta allí para poder tener una vida más o menos digna. Todo ello me hizo sentir una vez más ese sentido de hermandad del que hablaba el otro día: que aquellos chicos no eran sino españoles del otro lado del Atlántico, y nosotros mismos somos moros de este lado del Estrecho, unidos por una historia, una cultura común y sobretodo por el simple hecho de ser humanos, más allá de nuestros diferentes acentos y costumbres. En cierto modo, todos estábamos allí unidos en torno a la música. Las canciones que interpretaba el grupo, las cuales yo no conocía, son ahora de mis favoritas, especialmente Lamento boliviano. Os recomiendo que la busquéis en Internet.
El supermeme
Me he armado de valor para hacer este meme de la página de Superwoman. Se me ha ido el formato y no sé arreglarlo, así que lo dejo como está.
01. Nombre completo: Susana. En el correo comentarios40.
02. ¿Por qué te pusieron ese nombre? Me lo puse porque comentarios estaba cogido y yo tenía 40 años.
03. ¿Le pides deseos a las estrellas? Más bien, rezo.
04. ¿La última vez que lloraste? El día de difuntos, recordando personas.
05. ¿Pan con qué? Me encantan los bocadillos de lo que sea, calamares, por ejemplo.
06. ¿Te gustan los animales? Ya lo sabéis. Más que gustarme, es que los quiero.
07. ¿Cuántos hijos tienes? Tres.
08. ¿Colaboras con alguna ONG? Con Manos Unidas y Ayuda en Acción. Tengo una apadrinada.
09. ¿Si fueras otra persona serías tu amigo? Probablemente, no. Tengo pocos.
10. ¿Tienes un diario de vida? Desde que aprendía a escribir, ya llevaba uno.
11. ¿Eres sarcástico? De pensamiento, pero me callo.
12. ¿Harías puenting? No, ni hablar. Me parece mal jugarse la vida voluntariamente.
13. ¿Cuál es tu cereal preferido? No suelo tomar. Me gusta la avena.
14. ¿Te desabrochas los zapatos antes de sacarlos? Mis zapatos no se abrochan.
15. ¿Crees que eres fuerte? Según el caso. Lo soy más de lo que parezco.
16. ¿Tu helado preferido? El de menta con chocolate.
17. ¿Qué número calzas? 37.
18. ¿Grupo de música preferido? Estopa, Maná, Anastasia, Robbie Williams, ... Son muchos.
19. ¿Qué es lo que menos te gusta de ti? Mi timidez.
20. ¿A quién extrañas mucho? A mis hermanos.
21. ¿Cuál ha sido la última película que has visto? ¿Entera? Viaje al centro de la Tierra.
22.¿Qué color de pantalones y zapatos tienes puesto? Negro y negro.
23. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste el amor? Como los famosos, no contesto preguntas íntimas.
24. ¿Qué estás escuchando en este momento? Una entrevista con Eduardo Verástegui.
25. ¿La última persona con quien hablaste por teléfono? Con mi madre.
26. ¿Tu bebida favorita? Coca cola.
27. ¿Deporte favorito para ver por TV? No veo deporte, pero sería baloncesto.
28. ¿Comida favorita? Pescado. Especialmente uno que se llama gallo.
29. ¿Final triste o final feliz? Feliz. Para triste, ya están las noticias.
30. ¿Tienes mascotas? No.
31. ¿Día favorito del año? Alguno de vacaciones
32. ¿Besos o abrazos? Las dos cosas.
33. ¿Eres una persona alegre? Procuro sonreir, aunque a veces esté triste.
34. ¿Has viajado mucho? Sí
35. Una fantasía sexual: Paso palabra.
36. ¿Cuál es la última comida que preparaste? Unos filetes con patatas.
37. ¿Color favorito? El verde.
38. ¿Qué viste anoche en la tele? El hormiguero. Les gusta mucho a mis hijos, aunque no es apto.
39. Algo que te haga perder los papeles: la hipocresía
40. ¿Dónde es lo más lejos que has estado de tu casa? En Hamburgo, o en Marrakech.
41. Algo que te daría morbo hacer: No tengo ideas morbosas. Lo que quiero hacer, lo hago.
42. ¿Eres abiert@ a opciones sexuales como el sexo oral o el sexo anal? Paso palabra.
43. Postre favorito: Cualquiera. Soy muy golosa.
44. Un sitio para desaparecer: Asturias, o Navacerrada.
45. ¿A qué animal le tienes más miedo? Tal vez a los escorpiones.
46. No te gustaría morir sin probar: Sin conocer a mis nietos.
47. ¿Alguna vez te pillaron haciendo el amor? No, por poco.
48. Tu nivel de paciencia de 0 a 10 es: 8, según el tema, a veces 0.
49. ¿Qué libro estás leyendo? Crepúsculo.
50. ¿Alguna vez tomaste drogas? No.
Complementos alimenticios

Tengo una duda terrible: ¿cómo nos apañábamos nosotros hace apenas diez años para ir al vater, si no teníamos yogures de fibra? Me acuerdo que los únicos yogures que tomaba yo eran los blancos de cristal y además me los daban cuando estaba mal de la tripa, precisamente para estreñir. Y pensaréis: ¿a qué viene esta guarrería?. Pues viene a la cantidad de anuncios que tenemos que soportar sobre gente que no puede ir al baño y sufre mucho y además se pone de mal humor. Lo peor es el anuncio del chico que le pasa una barrita a la empleada del mostrador, lo cual no deja de ser una grosería de cuidado.
Una cosa es que el ritmo de vida actual deje menos tiempo para relajarse y "hacer de vientre", y otra muy distinta, insinuar que las mujeres tenemos malas pulgas porque no tomamos suficiente fibra. No me explico cómo las feministas no se molestan con este tipo de anuncios. Porque además siempre son mujeres las protagonistas. Me imagino que debe haber algún tipo de control sobre la publicidad, porque lo triste del caso es que mucha gente se lo cree, y se van a gastar el dinero que no tienen en productos con fibra, pensando que, de no hacerlo, pueden acabar en el hospital con una obstrucción intestinal. Es como lo de asegurar que si no tomamos bífidus vamos a estar siempre enfermos.
Luego está el tema de agregarle ingredientes mágicos a la comida. Sobre eso me han contado un anuncio:
Una mujer a otra: Estás estupenda. ¿Cuál es tu secreto?
Estoy tomando un complejo proteínico, con ácidos grasos, vitaminas y minerales que es una maravilla.
¿Ah, sí?, ¿y cómo se llama?
Carne.
¿Y lo venden en farmacias?
No, lo venden en las carnicerías.
La chica del fotolog
Varias veces he escrito en contra de las relaciones por internet, y siempre me habéis contestado que no estabais de acuerdo conmigo. Naturalmente, vosotros sois todos adultos, y a mí los que más me preocupan son los adolescentes. Sobre este tema, por desgracia, también tengo experiencia directa que no os puedo contar por cuestiones de intimidad. El caso es que cuando he oído esa terrible noticia de la chica asesinada en Ripollet, he pensado que tenía que volver sobre el tema una vez más, aunque no os guste.
La niña de catorce años, ya no debía ser muy niña, como suele ocurrir en algunos ambientes. Tenía un fotolog donde colgaba fotos insinuantes, igual que hacían todos sus compañeros. Tenía relaciones con chicos que probablemente no se limitaban a lo que se podía suponer por su edad. El chico que la mató era uno de los que le gustaban, aunque parece ser que tenía novia. Es difícil escribir sobre una persona que ha muerto asesinada, sin que parezca que la estoy culpando de lo que pasó. Por supuesto, ella no tenía ninguna culpa.
No puedo decir lo mismo de los adultos que la rodeaban. Su madre, y su nueva pareja. Su padre. Sus profesores. Su hermano mayor. Los padres de los agresores. La sociedad en general . Un adolescente no es una persona adulta. Aunque suene evidente, esto quiere decir que no se le puede dejar en libertad contando con que va a actuar de una forma responsable. No se puede esperar que vea venir el peligro, porque sencillamente no tiene experiencia. No debe tener la posibilidad de actuar como un adulto, cuando penalmente todavía no es imputable. Y no debería intimar a través de internet con personas a las que apenas conoce, sin ningún control externo.
Ahora dicen que el agresor era un repetidor, típico caso de hiperactividad, déficit de atención y fracaso escolar. Supongo que también descubrirán que era alcohólico y drogadicto. Todo ello me imagino que le servirá de eximente. A mí lo que me preocupa es pensar cuántos chicos más hay como él. Chicos que tienen todos los derechos pero ninguna obligación, que no saben lo que es pasar necesidad, porque lo tienen todo y no lo valoran, que son incapaces de ponerse en el lugar de otro, que se creen que la vida es un juego nada más. Porque tengo tres hijos y a veces me dan ganas de encerrarlos en casa y tirar la llave, y también el ordenador por la ventana. Pobre niña... a los catorce años, víctima de la violencia de género.
Templanza
No tocaba publicar hoy, pero en cierto modo sigo con el mismo tema.
Templanza: Virtud cardinal que induce a refrenar la sensualidad y usar de todas las cosas con moderación. Me gusta creer que es una de las principales características de mi personalidad. Cuando habla de sensualidad, se refiere al disfrute de todos los sentidos. Por ejemplo, hace tiempo yo pensé en hacer una dieta para adelgazar y me llevé una sorpresa: si comía lo que me decían, realmente estaba comiendo más cantidad de lo habitual, especialmente en la cena, porque yo ceno muy poco. Cuando voy a restaurantes, siempre me sobra un montón de comida (porque no voy a los modernos), y me da lástima dejarla en el plato. Da la impresión de que la gente come más de lo necesario, especialmente en el norte de España.
Con el alcohol sucede lo mismo. Una cosa es tomarse una copa de vez en cuando y disfrutarla, y otra muy distinta es beber por beber, todos de la misma botella durante horas. Fumar de vez en cuando es una tontería, pero no pasa nada, mientras que fumar en cantidad es peligroso para la salud. El deporte moderado es muy aconsejable, pero no el exceso de deporte. Y así con todo, internet, los videojuegos, el móvil, la televisión e incluso el trabajo. Lo curioso es que cada vez que alguien cae en el exceso, la naturaleza se encarga de poner las cosas en su sitio. Es terrible por ejemplo el caso de la gente que tiene alergia a la tecnología y tienen que vivir en medio del bosque, lejos de toda fuente de electricidad. Con el tabaco y el alcohol se arruina la salud física y con las otras adicciones la salud mental.
Pero hay también otro tipo de excesos, que yo llamaría emocionales. En el periódico La Farola viene un informe del Medical Institut de EE.UU, según el cual se ha demostrado que el preservativo sólamente tiene una eficacia del 85% para la prevención del Sida y las enfermedades de transmisión sexual y también produce embarazos por mal uso. De manera que han llegado a la conclusión de que el único método seguro para no correr riesgos graves es el ABC: Abstinencia (retrasar el inicio de las relaciones sexuales) , Be faithfull (fidelidad) o Condón, por ese orden.
Es decir, que la templanza sigue siendo hoy día lo más aconsejable para llevar una vida sana y natural, y eso no significa que te tengas que privar de nada, sino que sepas administrarte y saber lo que realmente quieres y necesitas en cada momento. No dejar que la sociedad de consumo te convenza de que lo normal es tener exceso de comida, de placeres, de bienes e incluso de entretenimiento. Porque en muchos casos, el exceso no se disfruta.
Conoce a tu enemigo
Estoy asombrada porque ayer me entraron 89 visitas en el blog, así que tendré que publicar otra vez. Esto es un respuesta al comentarios de Javier Pérez, hace dos post.
El otro día, en la serie Cuéntame, que me gusta mucho, vi una escena que me hizo gracia. El nuevo director gerente es un chico un poco estirado de una familia muy tradicional, pero le gusta la peluquera del barrio. En una celebración estaba todo el mundo bailando en la calle un poco subidos de copas y ella le mira y le dice:
¿Bailas? --- y, naturalmente piensa que le va a decir que no, porque está fuera de lugar. Pero él le contesta:
Un Arias Terreiros baila lo que haga falta.
Cuando hablaba sobre cerrar mi puerta y tirar la llave, era sólo una expresión. No pienso mantener a mis hijos aislados de la realidad, como tampoco mis padres hicieron conmigo. En mi casa había un lema: cada cual tiene que aprender de sus propios errores. Para tener las ideas claras es imprescindible estar bien informado. Por eso mis hijos ven programas como "El hormiguero", aunque a veces me parece que allí necesitan un psiquiatra, porque están obsesionados con los genitales.
Si algo tenían claro en mi colegio y el de mi marido es que teníamos que estar preparados para cualquier circunstancia (bailar lo que haga falta). Eso explica que él se sienta tan cómodo en la cola del supermercado, como dando una conferencia en inglés para cien personas. Una parte fundamental de la educación de los hijos debería ser enseñarles a moverse en cualquier ambiente. No se puede tener unos principios morales basados en el dogma, porque, en ese caso cualquier argumento serviría para rebatirlos sin dificultades.
Unos hijos que vivan en un burbuja protectora son presa fácil de las modas del momento, igual que alguien que no salga a la calle habitualmente, sería víctima de todos los virus. Naturalmente, intento que lo que vean esté al alcance de su comprensión y además lo vemos juntos, por si surgen dudas. Sin embargo, cuando tengan 18 años serán libres para actuar y, si deciden como yo, practicar la templanza, no será porque no tengan oportunidades de sobra, como yo también las tuve, sino porque tengan muy claras las opciones y las consecuencias de sus actos.
La crisis para niños

El otro día escuché esto en la radio:
"Había una vez unos ricos muy ricos que convencieron a unos pobres muy pobres de que podían vivir como ricos pagándolo todo a plazos. Así que los pobre empezaron a pedir créditos para comprarse casas, coches, viajes al extranjero y aparatos electrónicos de todo tipo. Pero el problema es que no vivían como ricos muy ricos, que gastan parte del dinero que tienen, sino como ricos que gastan todo el dinero que no tienen; y, como no podían pagar sus deudas, dejaron de consumir. Por eso llegó la crisis.
Diálogo. La recesión llama a la puerta:
Hola. Soy la recesión. Déjeme entrar.
No puede entrar. No tengo sitio. --- Me puedo meter en la nevera que está vacía --- No, porque mi mujer ha ido al mercado --- Pero sólo ha comprado comida para un día --- Pero Solbes ha dicho que no se esperaba a la recesión --- Pues, ya estoy aquí, déjeme entrar --- No puede pasar, esta es mi casa --- Tiene hipoteca a treinta años, así que es del banco --- Pero tengo un billete de lotería de Navidad que me va a tocar --- Está bien, volveré después de navidades ---
¿Y por qué no se va (la recesión) con su familia? --- como todos se dedican a lo mismo están desperdigados entre los bancos, las inmobiliarias y las fábricas de coches".
Si es que se veía venir... El sistema bancario no podía prestar dinero a miles de personas continuamente, sin garantías de que pudieran devolverlo. Pero la culpa es nuestra por haber aceptado esos créditos. Yo estoy aburrida de contestar el teléfono y decirles que "no me interesa, gracias". Pero el problema es que los vendedores van a comisión, así que siguen insistiendo todos los meses, hasta que picas. Y mientras los especuladores, como siempre, sacando beneficio de las desgracias ajenas.
No sabe, no contesta
Existe un programa concurso en la Sexta que presenta Micky Nadal, que me gusta mucho. Lo ponen los fines de semana a las nueve y media de la mañana, así que supongo que no lo veis ninguno, pero podríais grabarlo. Hacen preguntas relacionadas con encuestas de internet principalmente, es interesante y entretenido. Pero, sobretodo, te ríes mucho con los comentarios del presentador. Además ahora lo están haciendo actores a beneficio de ongs.
Tengo una duda moral, sin embargo, con este canal de televisión. Por una parte, me parece original y bastante gracioso, así que lo vemos habitualmente. Por otra parte, cuando llegan los anuncios, veo partes de otros programas que me ofenden. Me siento como un globo al que alguien se empeña en pinchar todo el tiempo, porque sí, sólo para ver cuánto aguanta antes de estallar. Lo que ocurre es que, como católica, me niego a dejarme llevar.
Me pregunto que pasaría si un programa de alguna televisión se dedicara a hacer burla del islamismo. Me imagino que inmediatamente lo retirarían, pero si se trata de la creencia mayoritaria en España, entonces ya no importa. Si a alguien se le pasara por la cabeza criticar al Partido Comunista, hablarían de ello hasta en el parlamento, pero criticar a la derecha es gratis. Es como lo de los elefantes en la tela de araña, como ven que no se caen, siguen subiendo elefantes.
Una cosa es tener sentido del humor y otra no darse cuenta del continuo bombardeo que hace esta cadena contra un sector de la sociedad que, les guste o no, existe y también tenemos sentimientos y derecho a la tranquilidad. Estoy convencida de que se puede seguir haciendo buenos programas sin necesidad de ofender a nadie. Aún así yo he seguido viendo Sé lo que hicísteis o La Tira, pero me temo que llegará un momento en que decidamos no conectar más con ese canal y entonces los que salgan perdiendo serán ellos.
El abredifícil

Dícese del artilugio que teóricamente sirve para abrir los envases fácilmente, pero en realidad es el único sitio por donde no se puede abrir el paquete. Eso sí, cuando consigues abrirlo significa que te vas a tener que comer cinco galletas porque ya no se pueden volver a guardar en el mismo sitio. Hay de diferentes modelos. El de hilito rojo, que siempre se rompe o se queda dentro, o te da lo mismo, porque no abre nada. Luego está el de anilla para las latas. Con ese puedes probar nuevas experiencias como la de cortarse el dedo hasta el hueso, como me pasó a mí con una lata de foie grass, pero ahora se puede evitar con un aparato especial que te venden para quitar la anilla, así que te da lo mismo que utilizar un abrelatas.
También están los mecanismo de abrir y volver a cerrar de cinta adhesiva. El que viene con los macarrones es inútil, porque es absolutamente imposible abrir el paquete sin que se raje de arriba a abajo. Así que tiene la diversión incorporada de recoger los macarrones del suelo. El arroz que yo compro viene en un paquete de papel pegado por todas partes, que según lo abres, empieza a regar arroz por toda la cocina. Pero los mejores son los de sal y azúcar, porque, aparte de la cinta para volver a cerrar, vienen ya rotos de la tienda, así que es imposible conservar el envase.
Pero el colmo de la crueldad en envases con abredifícil lo tienen los tetrabrics. Yo no elijo la leche por marca, sino por el mecanismo de abertura. Hay algunas que, después de luchar con la tapa, te encuentras con una anilla o un papel que se rompe el 80 por ciento de las veces, y al final tienes que abrirlos con un cuchillo. Hay otros que deben de haberse puesto de acuerdo con los gimnasios, porque necesitas hacer pesas antes de intentarlo. Hay uno en particular, que tengo que abrirlo con ayuda de un cascanueces.
Pero también están los de abre y cierra, que, más o menos se abren, pero olvídate de volver a cerrarlos. Luego están los envases que directamente no se pueden abrir. Supongo que los fabrican en empresas machistas para asegurarse de que no puedas consumirlo si no hay un hombre en la casa. Lo que no se puede tener nunca es prisa a la hora de abrir un paquete nuevo, porque entonces puedes estar seguro de que vas a tardar más que nunca. Añoro la época en que los envases venían sin abrefácil. Así, por lo menos, si no podías abrirlo, no te sentías un inútil.
Bella
Ayer batí mi record de entradas, así que sigo publicando. He visto esta película y me ha gustado mucho, aunque no es del tipo convencional, con un argumento lineal. Es más bien una suma suma de secuencias y sensaciones. La película trata sobre dos de mis peores temores: uno hubiera sido haber sufrido un aborto espontáneo. Precisamente ahora me estaba acordando ahora de dos sobrinos míos que ahora tendrían diez años, pero los embarazos no salieron adelante. Qué lástima. Mi segundo temor lo tengo todos los días, a atropellar a alguien accidentalmente. Precisamente hace poco me quedé a unos segundos y unos centímetros de una bicicleta, a la cual no había visto venir.
Los grandes temores de la vida incluyen otras cosas como envejecer, quedarse inútil y depender de otras personas. Sufrir una enfermedad terminar o crónica, o, peor aún, que la sufran tus seres queridos. Hay otros temores más suaves como a perder a tu pareja porque se desenamore o se enamore de otro. También produce temor dejar salir a tus hijos y volver ya por la noche. Algunos temores forman parte de aquello que llamamos la fatalidad o la suerte y en principio son inevitables. Ante ellos, no nos queda más que la resignación. Pero hay otros peores, porque van acompañados del sentimiento de culpa, por pensar que pudiste evitarlos. Es el caso de los conductores imprudentes, o también del aborto voluntario. La película trata sobre ese tipo de desgracias.
Todos quisiéramos ser siempre jóvenes y estar a salvo de todo mal. Pero vivir supone correr riesgos y aceptar que, antes o después, irás perdiendo facultades por la edad. Amar supone sufrir mucho más todavía por la suerte de los otros. Pero la vida sin amor no tiene sentido y, por tanto, tampoco sin sufrimiento. Pretender que puedes vivir una vida sin dolor y sin sacrificio, es la mejor manera de tomar el camino que conduce al vacío; a una vida ordenada, aséptica y desnaturalizada. Las emociones positivas y negativas son las que nos permiten experimentar la verdadera felicidad. No se trata de una alegría efímera que depende de las circunstancias de tu vida, sino de una fuerza que es capaz de vencer incluso las peores experiencias, y mantener abierta la puerta a la esperanza.
Armonía familiar

Ya os he contado alguna vez que tengo unos vecinos en el piso de arriba que molestan un montón. No es porque pongan música, que antes lo hacían bastante a menudo, sino porque se pasan el día discutiendo. Tienen tres niñas, dos de la edad de las mías y una más pequeña. Entre ellas, se llevan bastante mal. No me extraña, porque he visto desde pequeñas como su madre no hacía nada por evitar la rivalidad. Para mí, no hacer nada también supone ser culpable. Tenían un problema de celos y la mayor abusaba bastante de las pequeñas. Ahora no las veo habitualmente, así que sólo puedo sacar conclusiones de las voces. Los padres, en cambio, no suelen discutir entre ellos, pero son muy estrictos con sus hijas. Por ejemplo, a pesar de que la madre no trabaja, les encargan tareas de la casa por turnos, y la mayor parte de los gritos se deben a eso. Por otra parte, las niñas tampoco son especialmente rebeldes, son buenas estudiantes y no las he visto en malas compañías. No parece que den motivo para tantos problemas.
Siendo así no se explica el mal ambiente que tienen en su casa. Ni el padre bebe, que sepamos, ni la madre está estresada, ni tienen problemas económicos ni de salud. Simplemente, no saben relacionarse unos con otros. Me da lástima pensar cómo están desaprovechando la oportunidad de pasar unos bonitos años juntos, hasta que sus hijas crezcan y se vayan, lo que a este paso, va a ser muy pronto. Nunca sabrán lo agradable que es pasar las horas en armonía, cada uno ocupándose de sus asuntos, respetando los espacios, compartiendo experiencias y dándose cariño.
No voy a decir que en mi casa nunca se escuchen gritos, porque tampoco sería natural. Pero no es una cuestión de todos los días. Sabemos cuando llegan a casa porque inmediatamente empiezan a pelearse. Además a veces las pegan. En fin, que me gustaría subir a explicarles que esa no es manera de llevar una familia y que, si no querían tener hijos, tampoco es obligatorio. Pero sé que no serviría de nada. Ya están acostumbrados y supongo que les parecerá lo normal tener ese mal ambiente familiar, pero creo que un psicólogo les hubiera venido muy bien desde hace años.
Pornografía infantil, no

Se me olvidaba algo muy importante. Hoy había que hablar contra la pornografía infantil. Pero lo que había preparado yo tiene algo que ver. Se trata de la sexualidad en general. Tener una vida ordenada incluye cuidar tus relaciones sexuales, y, por supuesto, descartar a los niños de algo que sólo puede existir entre adultos con consentimiento mutuo.
He leído esto en una revista:
¿Cómo es posible que los casos de cáncer de piel sigan en aumento, si cada vez utilizamos más fotoprotección?
"En ocasiones los protectores solares son un arma de doble filo, porque nos permiten estar más tiempo expuestos al sol sin quemarnos (...) Es importante que la gente sepa que no existe una crema de protección solar total, por lo que hay que exponerse al sol con moderación y siguiendo unas medidas conductuales..."
Es importante también, y por eso vuelvo sobre ello, que la gente sepa que los preservativos sólo protegen en un 85% del sida y otras enfermedades sexuales. En primer lugar, porque los virus son demasiado pequeños y entran por los poros; en segundo lugar, porque las enfermedades venéreas no se contagian únicamente a través del coito, sino por contacto con las mucosas y fluídos; en tercer lugar, porque a veces se rompen.
Por estas razones, la manera de acabar con el Sida en África, por ejemplo, no pasa por convencerles de que gasten el dinero que no tienen en preservativos, que no quieren utilizar; sino por conseguir que se mantengan fieles a una pareja estable. Lo demás no son más que medidas de emergencia para situaciones complicadas. El peligro aumenta de forma proporcional a las oportunidades que tengas de arriesgar tu salud.
Parece ser que en Gran Bretaña también están asombrados porque, a pesar de la información sexual generalizada que existe, no dejan de aumentar las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados entre adolescentes. La razón es la misma que con las cremas: a más exposición, más riesgo. Por eso os hablaba el otro día de la estrategia ABC, abstinencia, fidelidad y condones, por ese orden, es la única manera de estar realmente a salvo de problemas. No se trata de moralidad, sino de algo respaldado científicamente.
¡El señor oso es un conejo!

El mundo de la publicidad es muy interesante. Hay anuncios que, como dice mi hija, "se lo curran" (Cielos, voy a acabar "flipando"), y te hacen pasar un buen rato. Me encantan, por ejemplo, los del Metro de Madrid, con sus cavernícolas, o los de Gas Natural con banda sonora incluída. También nos gustan mucho casi siempre los anuncios de la Once y la Lotería. El de los duendecillos está muy logrado. Se nota cuando se une la imaginación con la inteligencia, y a veces no hace falta mucho más.
Luego están los anuncios paternalistas, como es el caso de los famosos yogures que nos van a salvar la vida. El de la aspirina es de ese tipo también. Va un señor en el avión con su hija y dice algo así como "Mi hija no se separa nunca del señor oso, ni yo de mis aspirinas". Pero ahí está el detalle: el señor oso indiscutiblemente es un conejo de orejas largas. O bien el dolor de cabeza le ha afectado a la vista, o nos toman a los teleespectadores por tontos, y a la niña también de paso.
Luego está la publicidad agresiva, del tipo "Mi producto es mejor que la marca X", que no me explico cómo no está prohibida. En mi caso, lo único que consiguen es que compre la otra marca por solidaridad. Yo, es que soy así, cuando llevo un coche pegado detrás, freno. No me gusta que me presionen demasiado. También hay anuncios surrealistas que necesitan un intérprete simultáneo, o tal vez yo no soy lo suficientemente inteligente para captarlos.
Los fabricantes de coches, que ya han agotado hace tiempo las posibilidades de promoción, ahora optan por intentar convencernos de que, comprando coches, le hacemos un favor a la naturaleza. Parece ser que los vehículos ecológicos son orgánicos, biodegradables y sólo consumen basura no contaminante. Por no hablar de los detergentes y productos de higiene, que nos garantizan directamente la felicidad. Cada mañana estoy deseando ensuciarlo todo, para así poder disfrutar de la sensación de insuperable limpieza deslumbrante. ¿Qué sería de nosotros sin la publicidad?
La violencia
No sé si soy la única que se pregunta qué hacía un chico de dieciocho años recién cumplidos a las cinco de la mañana en una discoteca, rodeado de compañeros de clase que eran menores de edad y probablemente estaban bebiendo alcohol. Hay que tener en cuenta que no eran jóvenes, sino adolescentes en un mundo de adultos, cuyos peligros no saben valorar. No digo que sea admisible lo que ha pasado, pero probablemente de haber sido más maduro el chico, ni se le hubiera ocurrido insultar a los porteros, ni las consecuencias habrían sido tan graves en todo caso.
El concepto de autoridad es algo con lo que tenemos que vivir, aunque no nos guste. Todos sabemos que existen unas normas básicas y unas personas que velan porque se cumplan, como la policía, guardas jurados y demás, y con esas personas no valen tonterías porque tienen autorización para ejercer la violencia. Cuanto antes entiendan los niños que la sociedad se basa en el respeto, menos problemas se van a encontrar el día que salgan a la calle solos sin la protección de sus padres. Por desgracia, las personas comprendemos mucho mejor el lenguaje de la imposición que el del diálogo. Los adolescentes a veces viven en un mundo de fantasía, donde se creen omnipotentes, que la vida es un juego y nada malo puede pasarles, hasta que les pasa, como a la chica del fotolog. Las personas de mi generación, que hemos recibido una educación estricta, debemos enseñar también a nuestros hijos a respetar las normas sociales.
Hay muchos que no lo hacen. Estoy cansada de ver a niños pequeños que pegan a sus padres. La violencia es algo connatural al ser humano y muchos niños la utilizan de forma habitual, a no ser que les dejes muy claro desde el principio que eso no está permitido. Me refiero también a la violencia oral: palabrotas, insultos y amenazas. Los niños se dan cuenta rápidamente de cuáles son tus límites y hasta donde pueden llegar. Es como un país, tiene que tener capacidad de reacción militar, incluso aunque no tenga intención de utilizarla, porque lo importante es la disuasión. En el caso de estos adolescentes que están siendo víctima de problemas de adultos veo una actitud preocupante. No son conscientes del peligro que conlleva su comportamiento. Un niño que ha sido educado con cierta disciplina es un adulto que no discute las normas básicas de convivencia de la sociedad, porque sabe que existen consecuencias, y siempre es mejor que te las enseñe alguien que te quiere que descubrirlas tú mismo.
La pareja ideal

Sobre este tema he escrito muchas veces, pero siempre queda algo que decir. Como cada vez hay más separaciones, quería insistir en algunos aspectos que la gente no tiene mucho en cuenta:
1. Aunque suene muy obvio, lo primero es elegir bien. Por ejemplo, la discoteca no es un buen sitio para buscar pareja porque la música y el alcohol distorsionan los sentidos. No se trata de elegir como pareja al más guapo o más simpático, sino al más compatible.
2. Acostarse en la primera cita es la mejor manera de perder toda la objetividad que te quedaba. Entre los noviazgos de diez años de antes y esto, como siempre, hay un término medio.
3. Lo ideal es quedar con él-ella en diferentes ambientes cada vez. Todos nos llevamos muy bien de copas, pero no es lo mismo aguantar una tarde de compras o acompañar a alguien que no puede salir porque está acatarrado. De este modo se va viendo como reacciona ante diferentes personas y situaciones.
4. Es importante tener un mínimo de ideas y gustos comunes. He visto muchos casos de gente que intenta adaptarse a otro modo de vida o cambiar a su pareja y resulta inútil. No es que haya que ser idénticos, pero sí mínimamente compatibles.
5. Si no funciona en un mes, generalmente significa que no es la persona adecuada. Cuando encuentras a alguien especial, se nota enseguida, porque hay una sensación como de conocerse de toda la vida. Cuando la relación se alarga por costumbre, cada vez se hace más difícil acabarla.
Visto así, parece un poco frío, pero, si quieres encontrar una persona que de verdad valga la pena, no puedes conformarte con el primero que se te acerque. Ahora bien, cuando sientes que es una relación importante, no puedes dejar que otras personas o los pequeños roces de cada día arruinen la historia. La pareja perfecta no existe, pero sí se puede encontrar la mejor posible, si te tomas tiempo en buscarla e interés en conservarla.
Violencia de pareja dirigida a las mujeres
Hoy es el día contra la violencia de género, pero se refiere únicamente al título de arriba, que vi ayer en televisión. Sobre este tema, como de costumbre traigo una opinión a contracorriente. No es porque no esté de acuerdo con los demás, sino porque todo el mundo se centra en los mismos aspectos de la cuestión y no se soluciona nada. De hecho, este tipo de agresiones están aumentando. Casi parece que está de moda, a pesar del rechazo social generalizado. Habría que empezar por denunciar la cultura de la violencia. Vivimos en una sociedad donde la gente va al cine a ver películas realmente desagradables y luego afirman que son pacifistas. Hay mucha contradicción entre lo que se predica y lo que se hace. Por ejemplo, como decía el otro día, la violencia oral también cuenta.
Yo no he conocido a ninguna mujer maltratada, pero curiosamente sí conocí de cerca a una maltratadora. Carecía de autocontrol y, cada vez que algo le molestaba, se dedicaba a insultar a su marido con toda clase de palabrotas fuertes y alguna vez incluso le agredía. Él aguantó esa situación durante unos diez años, pero todos tenemos un límite aunque algunos lo tengan muy alto. Finalmente se separaron y ella tuvo la ocurrencia de denunciarle a él por malos tratos. Ese fue el fin de nuestra amistad. La verdad es que me había pasado meses intentando convencerla de que no podía seguir con esa actitud. Tenían dos niñas, testigos inocentes de la situación. No me sirvió de nada.
Cuando hablaba el otro día de que los jóvenes no se toman en serio la violencia, me acordaba también de esta mujer, que no paró hasta destruir su relación de pareja. También conocí otro caso en que se pegaban los dos, pero naturalmente las peores consecuencias se las llevaba ella. Me pregunto cuántos casos de violencia doméstica se corresponden a parejas que se han perdido el respeto mutuamente. Luego están las relaciones de dependencia, los celos obsesivos, los hombres agresivos, el machismo de algunas culturas, las enfermedades mentales y otros factores que influyen mucho como el alcoholismo o la drogadicción.
Sobre eso se habla habitualmente, pero no se hace incapié en la capacidad de convivir en paz con otras personas, especialmente con tu pareja.,Yo puedo asegurar que mi marido no me ha agredido nunca ni física ni oralmente, pero también hay que tener en cuenta que yo tampoco le he insultado ni le he pegado, porque no se debe forzar la resistencia moral de las personas. A veces el acoso psicológico, la tensión diaria y las faltas de respeto pueden hacer tanto daño como una agresión, y son un desencadenante de ellas. El respeto es la base de la convivencia, también en las parejas.
Doble moral
Hace unos meses alguien me acusó de tener una doble moral. Siempre me dice mi marido que no debo darle vueltas a esas cosas, pero todavía no me explico que me puedan decir eso, porque creo que soy absolutamente consecuente con mis ideas. Sin embargo sí que hay un tema en el que me siento un poco hipócrita, a la hora de defender la familia, teniendo en cuenta que yo apenas tengo relación con mis hermanos. El año pasado me dije a mí misma que esta Nochevieja me iba a ir de viaje a cualquier parte, para no tener que soportar otra vez las tensiones familiares. Pero se acerca el momento y no me siento capaz de dejar a mis padres plantados, ni a mi hijos sin ver a sus primos, aunque sea una vez al año.
¿A que echabais de menos a Estopa?
Últimamente hay una canción que me persigue: Ninguna parte.
Ahora estoy algo cansado
y es que no me pasa nada,
ningún vaso roto,
ninguna mano por mi espalda.
Esta noche es de esas noches
en que andas por andar,
en que bailas sólo,
en que ríes por no llorar.
Y me cojo un taxi
y solo son las dos y diez,
en la radio suena
solamente música en inglés.
(¡Oh, yeah!)
No resulta fácil
decir no quiero volver,
arranque y no pregunte,
usted solo:
Llévame a ninguna parte.
Tengo poco dinero
y no llevo equipaje,
la luz de una farola
ya empieza a marearme.
La carretera quema
y no quiero resfriarme,
que me hierven las venas,
que el corazón me arde.
Que esta vez es la buena,
no voy a rajarme,
como un barco fantasma
con el rumbo a ninguna parte,
a ninguna parte.
Pero no me voy, me quedo. Supongo que soy una rajada.
La niñez

Hoy quiero reivindicar el derecho de los niños a su niñez. He tenido tres y sé lo que es estar pendiente de ellos venticuatro horas al día, sé lo que cansa no poder salir con tu pareja a solas, no tener intimidad, tener que controlar sus estudios y su ocio, estar pendiente de sus amigos y sus problemas. Resulta mucho más fácil, y lo veo todos los días, delegar en ellos su responsabilidad, con la excusa de que tienes confianza porque ya soy "mayores".
Pero no es verdad, no son mayores ni responsables, sólo queremos que lo sean. En la ciudad donde vivo hay muchos niños que pasan las tardes solos porque tienen llave de su casa. Salen del colegio, meriendan, van a las actividades y hacen los deberes antes de que lleguen sus padres a casa. Pero la verdad es que se pasan las horas en internet o con la consola, ven la televisión, salen entre semana y, si sacan malas notas, los padres reclaman a sus profesores, no a sus hijos.
Hasta los doce años son niños todavía y necesitan la presencia física de sus padres o de alguien adulto el mayor tiempo posible, hasta los catorce son preadolescentes y no pueden cargarse de responsabilidades que no les corresponden. Hasta los dieciocho años son adolescentes y entonces si pueden ir asumiendo algunas tareas, pero siempre que tengan en cuenta que lo más importante son sus estudios. Hay que darles la libertad en pequeñas dosis.
Por ejemplo, a mí me escandaliza la cantidad de dinero que reciben de paga los compañeros de mis hijos. A no ser que lo vayan ahorrando, y lo dudo mucho, no se me ocurre para qué necesitan veinte euros a la semana. Me refiero a los de quince años. Deberían saber que el exceso de dinero también es peligroso, porque facilita que caigan en tentaciones como la droga o el alcohol, y provoca que no valoren lo que tienen, ya que no les cuesta ningún esfuerzo conseguirlo.
Creo que no hay nada más bonito que disfrutar de cada año de tu vida como corresponde, cuando eres niño jugando, cuando eres adolescente con los amigos, y cuando al fin eres adulto asumiendo tus responsabilidades. Querer saltarse las etapas por comodidad, a la larga ,creo que provoca más problemas. Al tener un hijo tienes que estar dispuesto a dedicarle al menos los doce primeros años en exclusiva, y seguir pendiente de él hasta que se independice.
Lenguaje agresivo
Conversación en la puerta del colegio de monjas de mis hijas. La chica de unos catorce años con su uniforme escolar (falda simbólica) y un chico de su misma edad: "Esto es la p...." Comprendo que no leen y les falta vocabulario: estupendo, maravilloso, excepcional, especial, fantástico, increíble, perfecto... Pero no, la niña, que es una niña, prefiere dar a entender que domina la anatomía genital masculina. Paso junto a los pequeñines que apenas me llegan a la cintura: "eres un gili......., vete a tomar por c..., cabrón, jo..., y otras esquisiteces que supongo que aprenden de boca de sus padres. (Lo de los puntos suspensivos es para que no me entre gente buscando esas palabras):
El lenguaje agresivo es la antesala de la violencia. Se pueden decir las mismas cosas con otras palabras, pero para eso hace falta que alguien se tome interés en corregirles. Porque esos niños repiten lo que oyen en programas de televisión y se creen que es lo normal, que está de moda y es muy cool, guay o como se diga, andar soltando barbaridades a diestro y siniestro. Si ya es un poco incómodo oir a un adulto hablar así, al menos sabe de lo que está hablando. A veces me dan ganas de pedirles a los niños que me describan exactamente a qué se refieren.
Luego no me extraña que ocurran peleas todos los fines de semana o que las jovencitas se enreden en una relación sin darse ni cuenta. El respeto también empieza por uno mismo y eso significa no dar la imagen de que todo te da igual, que estás de vuelta, que eres más duro que nadie, o que estás dispuesto a todo. Entre el sexo y la violencia a veces hay una línea muy fina. Es normal que piensen que ya lo saben todo, pero habría que recordarles de vez en cuando que no es verdad. El lenguaje agresivo lleva al comportamiento agresivo y ellos pagan las consecuencias.
En la educación como en todo hay un término medio. Gritarles a los chicos todo el día sólo empeora las cosas, como mis vecinos, pero quedarse callado casi es peor. Los niños te hacen mucho caso en los seis o siete primeros años de vida y es entonces cuando tienes que poner las bases de una buena educación. Más tarde ya tienen otras influencias tan fuertes o más que la tuya. Los padres que hacen la vista gorda con el lenguaje que utilizan sus hijos corren el riesgo de crear un ambiente agresivo en su casa, que pueda acabar derivando incluso en violencia. Las palabras son muy importantes.
















